Sofrología…

«La sofrología nos ayuda a desarrollar una consciencia serena y a potenciar nuestros propios valores». Este podría ser el subtítulo de esta entrevista. La doctora Natalia Caycedo es doctora en medicina, especialista en psiquiatría y diplomada en neurofisiología por la Universidad Pitié Salpetrière de París y en Neuropsicología. Es hija del creador de la sofrología. Con ella hablamos sobre lo útil que puede llegar a ser la sofrología en algunas patologías de carácter mental. La doctora aporta una visión holística que, a partir de la sofrología, incluye otras terapias, consejos y mucho sentido común. Esta entrevista formará parte de un monográfico doble (repartido en dos números) de la revista «The Ecologist» que aparecerá próximamente.

Charlar con la doctora Natalia Caycedo es un placer. Sobre todo porque, antes que doctora, es persona, persona con mucho sentido común. Al final, tanto en patologías mentales como «físicas», a nuestra sociedad lo que le hace falta es tener más consciencia de sí misma y de sus posibilidades. Hace falta parar, serenarse, conocerse más y potenciar nuestros propios valores.

UNA DEFININICIÓN
-¿Qué es exactamente la sofrología? ¿Cuál sería la definición más extendida?
-La sofrología es una disciplina que nos ayuda a desarrollar una consciencia serena en el día a día, a través de un entrenamiento personal basado en un método propio de técnicas de relajación y de activación del cuerpo y la mente. La sofrología fue creada por el doctor Alfonso Caycedo, médico psiquiatra, en 1960. Nació en el medio hospitalario para desarrollarse posteriormente en los campos de la pedagogía, el deporte y de la empresa. Tiene como objetivo promover la salud psicofísica y el bienestar de la persona.

-Además de para controlar el estrés, ¿para qué otro tipo de disfunciones mentales puede utilizarse?
-En los trastornos de ansiedad como el pánico, las fobias o la ansiedad generalizada. También es efectiva en las enfermedades psicosomáticas. Asimismo, se aplica en la terapia de problemas afectivos, como depresión leve o moderada. Además, muchos pacientes con insomnio practican las técnicas sofrológicas con excelentes resultados.

OTROS PROBLEMAS NO MENTALES
-¿Qué otros problemas que no son exactamente patologías mentales también se pueden tratar con la sofrología?
-En otras afecciones físicas: el paciente puede practicar las técnicas sofrológicas antes de un procedimiento diagnóstico, durante la terapia y en la recuperación de la enfermedad. La sofrología le ayuda a vivir cada momento de manera serena.
-En pedagogía: tanto niños como adolescentes o adultos utilizan estas técnicas para mejorar su capacidad de atención, concentración, memoria y aprendizaje.
-En deporte: la practican deportistas de alta competición, o bien aficionados.
-En prevención: para gestionar el estrés laboral y personal; y mejorar las propias capacidades.

-¿En qué enfermedades mentales no recomienda usted la sofrología?
-En trastornos psicóticos, la sofrología no es terapéutica. No podría sustituir a la medicación farmacológica convencional. Ahora, una vez está el paciente compensado, la sofrología puede prevenir, con éxito, recaídas ocasionadas por el estrés. Pero nunca sustituye a la medicación, insisto. En trastornos psicóticos, esquizofrenia u otras patologías mentales con causa biológica, puede utilizarse una vez el paciente está estabilizado, no antes.

COMBINANDO
-¿Se puede combinar la sofrología con otras terapias, ya sean alopáticas, o bien «naturales»?
-Sí. Por ejemplo, en lo que respecta a la medicina alopática, no dudamos en dar la medicación adecuada al paciente, cuando la necesita. Vamos hacia la medicina integrativa y ello significa que, para solventar un problema de salud, se puede proporcionar un tratamiento pluridisciplinar. Por tanto, la sofrología puede combinarse también con terapias naturales reconocidas. El objetivo es que el paciente se beneficie del aquello que le puede aportar cada disciplina.  Además, no existen terapias iguales para todos los pacientes. Cada persona es única y necesita un tratamiento hecho a su medida.

-¿Vivimos en un mundo demasiado excitado continuamente? ¿Cómo bajar el nivel de estrés en la vida cotidiana cuando todo, o casi, es estresante?
-En la sociedad actual vivimos centrados hacia afuera. Muy poco hacia nuestro propio mundo interior. Hay que mirar más hacia el interior; tomar mayor consciencia de nosotros mismos. Y ello requiere tiempo. Si fuéramos capaces de dedicar 20 minutos diarios para practicar las técnicas sofrológicas… sólo con eso cambiaríamos la percepción de nuestro cuerpo, conoceríamos mejor nuestros pensamientos, sabríamos identificar nuestras emociones y seríamos capaces de potenciar más nuestros valores. La paz reside en nuestro mundo interior. Solo tenemos que dedicarnos el tiempo necesario y practicar las técnicas adecuadas.

EL PELIGRO CONSTANTE
-¿Qué peligros conlleva el tener una vida estresada y al límite de la ansiedad en todo momento? ¿Ese puede ser un factor de riesgo para que aparezcan patologías mentales graves? ¿Vivimos en una sociedad que nos aboca a altas tasas de enfermedades mentales?
-Vamos a ver… Es todo un proceso. Nosotros mostramos a nuestros pacientes unos gráficos que son muy explicativos e ilustrativos.  El primer paso es que, si vivimos constantemente en el estrés, en la acción constante, sin darnos tiempo a recuperarnos del cansancio del día a día… pueden haber consecuencias. Y el cuerpo nos habla, nos llama la atención en forma de somatizaciones (síntomas como dolor de cabeza, de espalda, de abdomen…). Si no escuchamos nuestro cuerpo y mantenemos este estilo de vida, progresivamente los síntomas se convierten en enfermedades. Son las enfermedades de origen psicosomático. No sólo se trata de enfermedades mentales, también de enfermedades «físicas». El estrés crónico puede conducir, por ejemplo, a mayor riesgo de infecciones debido a la disminución de las defensas, a alteraciones gastrointestinales, a problemas cardiorrespiratorios, etc. Si no se procede en seguida a solucionar este estilo de vida, esta actitud… Entonces, después, puede ya ser tarde. Hay que actuar a tiempo.

-¿Por qué la sofrología requiere del interés del paciente?
-Bueno, aquí habría que contestar que, en realidad, todas las terapias requieren del interés del enfermo. Por ejemplo, hay adolescentes que están muy inquietos y necesitan serenarse para sus exámenes. Vienen porque les obligan sus padres. Es difícil ayudarles porque, si no ponen algo de su parte, la terapia no va a funcionar. Pero lo mismo ocurre con todas las terapias. Yo creo que en el mundo de la medicina están cambiando muchas cosas; y una de las más importantes es que la ciudadanía se está empezando a dar cuenta de que la salud es un tesoro en el que cada uno tiene que implicarse. De hecho, el interés por sanar ya es terapéutico. Las actitudes pasivas no funcionan. Vamos hacia una medicina que implica la participación activa del paciente, a la actitud que conduce a la autogestión de la salud. Esta actitud te ayuda para toda la vida, no sólo para una tratar una enfermedad en un momento determinado.

TODO ES UNO
-La sofrología, como otras terapias, está cercana al mundo espiritual. ¿Es así?
-Correcto. Es así. No puede ser de otra manera. Porque «somos uno». Todo está unido: nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro mundo emocional y espiritual. Hacemos mucho hincapié en los valores éticos de la persona. Si trabajáramos únicamente nuestro cuerpo, mente y emociones, nos estaríamos quedando a mitad del camino. Sin la vivencia de nuestros valores y virtudes no se consigue la felicidad.

-Póngame un caso práctico de esto que está hablando…
-Una persona tiene insomnio. Podemos enseñarle técnicas sofrológicas para conciliar el sueño. No se trata únicamente de técnicas de relajación. A veces el paciente no puede dormir a causa de sus preocupaciones o de emociones desagradables. En este caso, le enseñamos a encontrar la paz y serenidad en él mismo: aprende a ser sujeto de sus pensamientos y emociones, en lugar de ser objeto de ellas.

Agustín Quílez

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