Prolegómenos del mensaje presidencial…

LUIS MARAVI ZAVALETA <taurusx1000@hotmail.com>

PROLEGÓMENOS DEL MENSAJE PRESIDENCIAL

Oscar Felipe Ventura

ACLARACIÓN NECESARIA: Este artículo periodístico fue enviado al diario La Industria de Trujillo, el miércoles 24 de julio, para su publicación en el suplemento dominical Enfoque. En efecto, se publicó el domingo 28 con el título A Propósito del mensaje presidencial. Por no haber sido publicado completo, a pesar de cumplir con los requerimientos técnicos (5,000 caracteres), pongo a disposición de los lectores el artículo original.

Precedido de un ambiente de crispación social llegamos al 192º Aniversario de la patria. En cumplimiento del mandato constitucional, el Presidente de la República dirigirá su tercer mensaje anual al Congreso. El Panorama es sombrío. Los recientes sucesos de la componenda y la repartija son una manifestación de problemas estructurales no resueltos en su oportunidad. El principal de ellos es la crisis del Estado Peruano, que el gobierno del Presidente Humala no tiene posibilidades de enfrentar.

Los problemas económico – sociales del Perú no son recientes, ni sus causas, superficiales. Sus antecedentes se pueden rastrear por lo menos hasta los orígenes de la República. En los últimos cincuenta años del siglo XX hemos tenido períodos de predominio dictatorial y de regímenes políticos surgidos de procesos electorales formales. En ese lapso se aplicaron modelos económicos diversos, pero todos fracasaron. Tal es el caso de Odría y después el modelo liberal; más tarde, la llamada estrategia de «industrialización por sustitución de importaciones», junto a las reformas del velazquismo; luego la contrarreforma de Morales Bermúdez. A partir de 1990, la mafiosa dictadura fujimontesinista impuso el modelo neoliberal.

Durante el siglo XXI, los gobiernos de Alejandro Toledo y Alan García profundizaron el neoliberalismo. El gobierno de Ollanta Humala abandonó su programa inicial de la «Gran Transformación» y lo redujo a la «Hoja de Ruta». Los hechos confirman que se consolida el neoliberalismo pues se ha otorgado mayores beneficios al capital foráneo, particularmente al sector minero, a costa de lesionar la soberanía nacional, destruir el patrimonio arqueológico, atentar brutalmente contra el medio ambiente, conculcar los derechos de los trabajadores y esquilmar los bolsillos de los peruanos. El neoliberalismo privilegia el entreguismo y el saqueo de nuestros recursos naturales. Todo esto está conduciendo a una mayor conflictividad social que se pretende acallar       con mayor dosis de autoritarismo. Estamos frente a un gobierno que no tiene proyección ni visión de país, abrumado por las exigencias de coyuntura.

El Perú inició el siglo XXI del mismo modo que el siglo XX, con el argumento de que el capital extranjero era indispensable para la modernización de la economía y que las inversiones en transporte y telecomunicaciones, banca y minería traerían los cambios en los destinos de la población y el bienestar nacional, como se decía en 1890. El mito de la inversión extranjera encubre el hecho real de que su objetivo no es el desarrollo y progreso del país sino la máxima tasa de ganancia. La acumulación no es hacia adentro sino hacia el exterior. El BCR ha publicado el año pasado la estadística sobre Inversión Extranjera Directa en el Perú entre 1980 – 2011 (son 31 años), según la cual la Inversión Directa Extranjera efectiva fue de US$ 32,385 millones y las utilidades, US$ 67,461’800,000. (Germán Alarco Tosoni, expresidente del CEPLAN). Se trata de una inversión muy rentable; han obtenido como ganancias, el doble de lo que invirtieron. ¿Quién se favoreció?. La respuesta es obvia.

Se presenta al neoliberalismo como símbolo de garantía de un crecimiento sostenido y demostración de éxito. Pero lo que tenemos que preguntarnos es a quién beneficia ese crecimiento, en qué condiciones y con qué estrategia de desarrollo. El crecimiento de la economía no significa necesariamente solidez ni garantía de progreso para la inmensa mayoría de peruanos. El crecimiento de la economía del Perú se basa en la demanda externa. El crecimiento puede ser por monto y por volumen. En el caso del Perú, se ha debido en su mayor grado, a un aumento en su valor comercial (monto) antes que el crecimiento en cantidad (volumen).

El índice de precios de las exportaciones entre los años 2000 – 2010, creció en 189.2% mientras que las cantidades se incrementaron sólo en 87.3%. Una de las fuentes principales del crecimiento económico ha venido por parte de la coyuntura internacional favorable al precio de las materias primas y minerales y no por un incremento neto de la productividad. El propagandizado crecimiento del PBI no favorece a la mayoría de peruanos, dado que las ganancias se concentran en los grupos de poder económico dominantes extranjeros y nacionales.

No abrigo esperanzas en el mensaje presidencial. Es alentador el despertar de la juventud, cuya presencia en las calles – junto a diversos sectores populares – ha logrado desarmar la componenda  y la repartija tramada entre el PPC, el Partido Nacionalista, el fujimorismo y Perú Posible. Saludo ese gesto. Hay que dar un salto cualitativo. Hoy es urgente y necesario abrir un debate sobre la crisis del Estado peruano así como de una alternativa de cambio en torno a un Proyecto Nacional. Las reformas profundas y radicales al Estado y del andamiaje levantado durante la República hacen necesario una nueva Constitución en consonancia con los grandes cambios que el Perú reclama. De la indignación hay que pasar a la organización política, a la formación de conciencia y a la construcción de la unidad de las fuerzas del campo popular.

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