ALAN GARCIA PEREZ VIRANDO HACIA LA DERECHA

   Apuntes para una Reflexión: Luis Ayala Huamaní.

    El presidente Alan García piensa ahora que la propuesta honrada de Javier Velásquez Quesquén, la modesta propuesta que consiste en moderar levemente el mecanismo del despido arbitrario, es inoportuna porque la rabia ultraliberal babea en los periódicos que antes sirvieron a Fujimori. Y esa rabia asusta, da escalofríos asaetea. Porque le recuerda al Presidente García ha creído que sus exesos populistas de 1987 deben de ser compensados con su derechismo culposo de hoy, su hayismo convivencial de estos días, su odriísmo implícito y su ravinismo matizado de Prialé.

   De modo en vez de haber elegido a un presidente hemos elegido a un trauma. Es un trauma trasvestido que imita a Lourdes Flores, que se encostala en sus vestidos de abadesa rivaagüerina y santa Rosita del pardismo inmortal. Y ese trauma nos gobierna en el extremo opuesto del populismo izquierdoso, osea en el derechismo miedoso que pasa la alcancía entre los mineros, nombra a Julio Velarde-hombre de las AFP-presidente del BCR, corrige malamente a Velásquez Quesquén-rescatado más tarde por Mauricio Mulder-, le dice a Valle Riestra que se olvide de la Constitución de 1979 y tiene a Mariátegui y Palacios como orientadores del proceso, uno que amenaza desde un diario que debería estar quebrado porque sus dueños no le han pagado a la Sunat desde los tiempos de Espartaco, la otra que pontifica desde el canal de los Crousillat secuestrado temporalmente por el Comercio y la República.

   O sea que el trauma que nos gobierna será trauma pero no es tonto porque ahora, llegado a palacio con un mensaje renovador, dicta la política que soñó Haya dictar cuando la riquería ya lo había convencido de que debía ser un manso cordero de la hacienda Montalván, sí, la de don Pedro Beltrán. Con lo que se congracia con el APRA del búfalo Pacheco, que en paz descanse, y se disvincula del APRA del Haya renovador y del cachorro Seoane torturado por las incongruencias.

   Porque no se trata de decirle al señor Presidente que rescate al Haya marxistón de ayer, inaplicable hoy porque los desafíos son de otra índole. Se trata de conservar un mínimo de espíritu centrista, un aliento de equidad y de justicia, una pizca de arrojo en contra de la “inteligencia” fujimorista que ayudó a vender y a hervir en pus el Perú que siempre despreciaron.

   ¿Para esto combatieron al fujimorismo? ¿para seguir sus pasos? ¿Por eso los operadores de Jorge del Castillo, están algunas cosas debajo de la mesa con los corsarios fujimoristas del Congreso? ¿Por qué no llaman, por fin a PPK?

   Han transcurrido 30 días y casi toda la prensa no hace sino adular la edad de la razón que hoy doma a Alan García. Sólo decimos que entre la sensatez advertida y la mentira que embosca a los crédulos hay una diferencia. Y para todos los efectos, en algunas cosas fundamentales, el señor Presidente ha mentido.

   Aunque quizá no deba preocuparse: la novelista norteamericana Evelin Sullivan publicó en el 2001 el pequeño gran libro de la mentira, un ensayo ambicioso sobre la inveracidad a lo largo de la historia. Blasfemamente la Srta Sullivan nos recuerda que la advertencia pri,ordial: “Pero del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comáis, porque el día en que comáis de él moriréis, fue una mentira. La mentira de un padre que quiso asustar a su hijo para que no lo desobedeciera. La mentira de Dios, nada menos. No tiene entonces de qué preocuparse, señor Presidente. Usted no es menos que Dios.

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