LOS HIJOS DE LA DERECHA.

                                                                    Matices: César Hildebrandt.

   Ayer en radio San Borja, Äntero Flores Araoz adelantó que está en pleno proceso de juntar fuerzas para renovar el PPC. Y dijo también que si eso es imposible lo que hará será fundar una nueva opción, un socialcistianismo modernizado que sea de centro y no de derecha. Una DC a la chilena, un copel ancestral venezolano, una DC alemana a lo de Adenauer, una UDC española transicional e histórica.

   Lo que quiso decir Ántero Flores Aráoz lo dijo claro y bien: o nos subimos al bus del cambio o nos quedamos como viejas solteronas esperando en el andén equivocado al novio que no quiso venir (esas no fueron sus palabras, claro, pero el mensaje era el mismo). Y la única manera de airear la casa, a su entender, es trasladando el partido al centro de donde nunca debió salir.

   De modo que Flores Aráoz se ha propuesto quitarle al PPC el miriñaque que lo deformaba, las fajas que lo esmirriaban, las cantaletas ciprianescas sobre el orden y la quietud de los cielos y ha decidido emprender una tarea que lleva varios años de retraso: crear un partido de centro de verdad, no uno de derecha que se dice de centro y no engaña ni a su abuelita, no uno súbdito de la banca y la gran minería sino uno de centro que proponga lo que conviene a todos y no sólo a unos cuantos.

   Alguien dirá que ese partido ya existe y que es el APRA. Puede ser, aunque con el APRA nunca podría saberse adonde podrá llevarlo la deriva y la corriente del Niño. En todo caso si así fuera, tendríamos entonces dos opcionesde centro y habremos asistido a la hazaña de Flores Aráoz de rescatar de las garras de la derecha a un partido que sólo recordó a la iglesia cuando el Opus Dei gobernaba el vaticano, un partido que se fundó en una suite del hotel Crillón con el auspicio de Luis Banchero y que a lo largo de su historia ha reinado en todos los fracasos electorales imaginables exepción hecha de la alcaldía de Lima.

   Porque las preguntas raigales del socialcristianismo siguen siendo las mismas y una sola:¿Cristo era indiferente a las injusticias? ¿No propuso el fundador de estirpe divina una revolución contra la dictadura romana y la opresión local de la jerarquía judía? ¿No dijo que ningún rico entraría al reino de los cielos porque la codicia explica la riqueza y la mejor nobleza es la del espíritu? ¿Dónde se quedó Puebla? ¿En qué parte de la historia perdimos el mensaje promordial y nos dedicamos a parir ciprianes en vez de ejemplos?

   Flores Aráos quiere llegar al fondo del asunto y asumir el desafío de darle una plataforma doctrinaria al cambio inexorable.

   No será nada fácil en un partido donde sólo hay empresarios y mesocráticos que quieren ser empresarios, fuera de los cogollos locales o regionales que están siempre cerca de la fogata instalada. No será nada fácil producir un debate de ideas con gente que no tiene ninguna. Y será menos fácil arrancarle por las buenas el poder a una cúpula que ha hecho del no pensar su verdadera vocación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *