LAS PIEDRAS DEL YAP Y EL PATRûN DOLAR:

Apuntes para una Reflexión: Luis Ayala Huamaní.

LOS INKAS HUBIERAN DEMOLIDO FORT KNOX Y EL ARCA DE LA ALIAN$A.

Lo reiteramos: La economía es una disciplina sencilla que los «economistas» tornan complicada. Mientras menos entienda el populorum «tanto mejor», es la consigna artera de los «especialistas» (pues así nos libresaquean más eficazmente). A continuación, un texto del renombrado ideólogo etnonacionalista boliviano, FAUTO REINAGA, que data desde hace 25 años. El estracto que presentamos corresponde al libro «LA PODREDUMBRE CRIMINAL DEL PENSAMIENTO EUROPEO».

» DESDE YAP: La isla de YAP (en el Pacífico) era famosa por cierta particularidad: su moneda.

Aunque inocentes y primitivos, los nativos de bronceada piel conocían la institución premigenia del dinero, El único incoveniente era que el Yap carecía de metales. No había minas. Y si bien había abundancia de conchas, frutos, dientes de lagartos y aletas de tiburón, los habitantes del Yap llegaron a la conclusión de que un sistema monetario fundado en estos objetos tan comunes carecería de estabilidad necesaria. Era preciso hallar un material-tipo que poseyera auténtico valor intrínsico.

En definitiva eligieron el producto de otra isla situada a 20 millas de distancia: las piedras de una gran cantera; material perfecto para la fabricación de ruedas de molino. La isla aquella estaba a gran distancia; por consiguiente, llegar hasta allá, extraer las piedras, tallarlas y retornar con ellas en una canoa castigada por el oleaje, implicaba un grandísimo esfuerzo que, en efecto, tornaba aún más valorable esa moneda. Por consiguiente se dijeron los habitantes de Yap, HEMOS HALLADO LA MONEDA PERFECTA.

Una piedra redonda y chata de aproximadamente un pie de diámetro correspondía más o menos a media corona o a un dólar de dinero, además si se la perforaba en el centro se podía pasar un palo por el agujero, llevarla al mercado… aunque el portador no pudiera caminar tan erguido… Cuanto más grande la piedra, mayor su valor. La enorme piedra de molino de 12 pies de diámetro era el equivalente a un billete de mil dólares; y el agujero practicado en el centro podía dar cabida al jefe indígena más corpulento.

Pero, ¿cómo se utilizaba esta moneda?, ¿era preciso trasladar estas piedras, cuyos pesos solían -en ocasiones- llegar a las varias toneladas, cada vez que se vendía o compraba algo? No necesariamente. Además el pueblo Yap ERA DEMASIADO SENSATO COMO PARA ACOMETER SEMEJANTE PENITENCIA. Se optó pues, por dejar las piedras en el sitio original de llegada, en el jardín o en el patio del 1er. propietario.

El pueblo Yap carece de escritura, de manera que el convenio de transacción era puramente verbal; PERO ERA RESPETADO MÁS FIELMENTE QUE UN DOCUMENTO DE 50 PÁGINAS REDACTADO POR UN REGIMIENTO DE ABOGADOS. Es así que en Yap llegaron a haber muchos hombres adinerados cuya RIQUEZA, se hallaba dispersa por toda la isla. Naturalmente tenían derecho a visitar su propiedad a inspeccionarla o sentarse sobre su piedra monetaria o colocarse en el agujero y así satisfacer su orgullo de propietario. Y en ese orgullo se complacían tanto como el ávaro que reencuentra su dinero o el accionista que corta sus cupones.

Pero la historia no acaba aquí. Yap sufre a menudo tifones tropicales. Tampoco son raros los maremotos que a veces se descargan con enorme violencia… y las grandes piedras llegan a parar al fondo de las lagunas o el mar. Entonces una vez reparadas las chozas y enterrados los muertos, los nativos se dedicaban a buscar el dinero perdido.

Lo hallaban en el fondo de las aguas claramente visible por la trnasparencia del líquido. Sin embargo, una vez establecida la ubicación de las piedras a nadie se le pasaba por la cabeza la idea de recatarlas. Además hubiera sido una tarea harto complicada sea como fuere jamás se realizó el intento. El dinero, la riqueza estaban ahí… sin que el prestigio familiar ni la situación individual sufrieran porque esa riqueza estuviera sumergida bajo varias brazas de agua.

…AL «PATRûN DûLAR / ORO»

Actualmente, del 75 al 80% del oro mundial está en la Reserva Federal de los EE.UU. Ubicada en Fort Knox, Kentucky. Ahí se han dispuesto complicad´çisimas y recontra sofisticadas precauciones tecnológicas contra la posibilidad de un ataque nuclear, bacteriológico o de tipo láser. Basta mover o apretar una o dos palancas o botones para inundar los depósitos. Pero aunque el oro está en depósitos subterráneos, a decenas e inclusive centenas de metros bajo tierra y encapsulados en containers blindadas, (pudiendo muy fácilmente quedar eternamente sumergido)… el valor de la moneda gringa jamás se ha visto afectado en su cotización por ese riesgo.

Y es que el dólar es siempre EL TODOPODEROSO dólar, porque la gente SABE que ese montón de sólidos estan ahí, por más que jamás en sus vidas lo hayan visto. Y lo mismo se puede decirse de todo el resto de paises que se ajustan al PATRûN ORO, almacenado en lingotes en las bóvedas minadas de sus respectivos Bancos de reserva.

¿Hay tanta diferencia entre el oro de Fort Knox y las piedras del Yap? La historia del oro es la historia de la especulación humana, es también un ingrediente de la religiosidad judeo-cristiana desde el Becerro de Oro, el Arca de la alianza (Entre Jehová y su pueblo elegido) y el culto a Baal, hasta las áureas estatuas enjoyeladas el fausto del Vaticano y la Tiara de tanto arzobispado y obispo QUE PROMETEN EL CIELO POST MORTEM (para los pobres), mientras legitiman el dólar terráqueo en vida (para los ricos).

Ante eso, la economía física como la filosofía amáutica del Tawantinsuyo que despreció la moneda y el oro en pro de la colectividad laboral afín al bien social…debía y tenía que parecerles monstruosas y herejes a los globocolonizadores de hace 5 siglos, así como a sus actuales transnacionales Fondo Monetario Internacional FMI, y Banco Mundial BM.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *