La triste historia del hombre árbol.

Dedé Koswara: la triste historia del hombre árbol

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© Foto: youtube.com

¿Por qué unas personas viven prácticamente toda la vida sanas, mientras que otros deben soportar horrendas pruebas? Tomemos el caso del indonesio Dedé Koswara. Es un hombre que se transforma paulatinamente en un árbol. Y lo peor es que no hay medicamento que pueda ayudarle.

Todo comenzó cuando Dedé era un niño. Crecía sano, era un niño alegre, el cabecilla y el alma del grupo. Era curioso y ávido de saber. Dedé horas enteras podía investigar con sus amigos las junglas. Pero una vez, cuando tenía diez años, se lastimó fuertemente las rodillas al caer en el bosque. Pero no prestó mayor atención al hecho. ¿Qué niño no se ha lastimado alguna vez?

Las heridas no cicatrizaban largo tiempo, y cuando empezaron a cerrarse en su lugar aparecían verrugas. Al principio no eran muchas. Pero de mes en mes se volvían más grandes. Paulatinamente empezaron a cubrir el cuerpo del niño. A Dedé no le quedaba otra cosa que observar lo que pasaba con su cuerpo. Procedía de una familia pobre, los padres no tenían dinero para pagar a los médicos, mientras que los curanderos locales nada podían hacer para tratar esa extraña enfermedad.

Tal como suele suceder, cuando todo nos va bien tenemos muchos compañeros, pero si nos llega a pasar algo, desaparecen. Dedé se quedó solo. Los íntimos amigos de la infancia le dieron las espaldas y empezaron a burlarse como, dicho sea de paso, toda la aldea. El estado de Dedé empeoraba de año en año. Las protuberancias, como si de un árbol se tratara, cubrieron completamente sus piernas, las manos se parecían a ramas y el rostro se cubría lentamente de «corteza». Desplazarse le resultaba insoportablement e doloroso. Cada paso le ocasionaba sufrimientos inimaginables. Antes, cuando había menos protuberancias, se podía alimentar con el producto de la pesca. Pero, a medida que la enfermedad progresaba, nada más le quedaba que prácticamente morirse de hambre. Fue así que una vez un circo ambulante llegó a su aldea y Dedé decidió irse con el grupo circense. Allí, semejante «muestra» como Koswara auguraba enormes ganancias. Lo único que tenía que hacer era estar sentado sosteniendo un letrero con la inscripción «Hombre árbol», para atraer al público.

Transcurrió mucho tiempo y Koswara fue visto por un grupo de filmación. Ellos hicieron un reportaje para la televisión sobre Dedé y fue así como todo el mundo conoció la «triste historia del hombre árbol». El reportaje también fue visto por el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, quien dispuso personalmente que Dedé Koswara sea atendido.

Los mejores médicos del país acudieron en ayuda de Dedé. Se le practicaron operaciones delicadas y muy peligrosas para extirpar esas verrugas, que se parecían a cortezas de un árbol, mediante un láser. Se le cercenaron en total cinco kilogramos de verrugas. Dedé por primera vez en los últimos años vio sus manos y tuvo la esperanza de llevar una vida normal. Pero la enfermedad no cedía. Cierto tiempo después su cuerpo de nuevo comenzó a transformarse rápidamente en un «árbol».

La dermatóloga Nina Tiurina narró a La Voz de Rusia sobre las posibles causas de la aparición y las reincidencias de la enfermedad:

—Todo parece indicar que se trata de la enfermedad denominada Virus del Papiloma Humano o VPH, que hace que su piel se convierta en una especie de «verrugas» descomunales. Es una rarísima enfermedad genética hereditaria. Se caracteriza por la extremadamente amplia difusión del papiloma en el cuerpo humano. Pienso que en el caso de Dedé Koswara la enfermedad progresó muy rápidamente por inmunodeficiencia. Lamentablemente, hoy en día, la enfermedad es considerada incurable.

De modo que a Dedé no le queda más que extirparse cada año las nuevas verrugas que aparezcan. Desde luego que esto no se puede denominar vida pletórica. Pero Koswara no se rinde y tiene fe en que alguna vez aprenderán a tratar su enfermedad.

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