La obesidad está en el cerebro y no en el plato…

CIENCIA / NEUROCIENCIA

La obesidad está en el cerebro, no en el plato

IXONE DÍAZ LANDALUCE
Día 17/06/2013 - 10.07h

Jeffrey Friedman, descubridor de la leptina -la hormona que controla el apetito-, sostiene una controvertida tesis sobre por qué engordamos

No todos los casos de obesidad deben tratarse. Y la dieta y el ejercicio físico no resultan tan eficaces para reducir peso, así que volvamos al laboratorio y dejemos de hablar de fuerza de voluntad.

La obesidad está en el cerebro, no en el plato

RAY CHERMUSH
J. Friedman

Así plantea en XL Semanal Jeffrey Friedmansus polémicos estudios sobre la obesidad, a los que lleva dedicado dos décadas. Este prestigioso genetista molecular, que estudió Medicina y se considera científico «por accidente», ha dedicado toda su carrera a estudiar los mecanismos moleculares que regulan la ingesta y el peso corporal. Y en 1994 descubrió la pieza clave del puzle: la leptina, la hormona que controla el apetito. Una sustancia que se origina en diversos tejidos, principalmente el adiposo, y es secretada a la sangre, por donde circula hasta el cerebro causando la disminución del apetito, entre otras funciones. Por su contribución a la investigación sobre la obesidad, Friedman ha recibido este año el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina. Lo comparte con el bioquímico Douglas Coleman, quien a finales de los setenta postuló que debía de ser una hormona, entonces desconocida, la que regulara la ingesta. Las paredes de su despacho, en la Universidad Rockefeller, en Nueva York, están tapizadas con diplomas, premios, portadas de revistas y resultados de sus experimentos. Allí charlamos con él sobre la ciencia de la obesidad.

-Afirma que la obesidad está en el cerebro. Explíquese…

-Alguien es obeso porque, en un momento, comió más calorías de las que quemó o más de lo que comería una persona normal. La pregunta es: ¿por qué? Nuestro trabajo prueba que hay circuitos neurológicos que están presentes en todos los mamíferos y que regulan el apetito de modo subconsciente, igual que se regula la sed o el apetito sexual.

-En 1994 descubrió la leptina, la hormona que regula el apetito, fundamental para esta teoría. Pero han pasado casi 20 años desde entonces. ¿En qué está ahora?

-En el laboratorio queremos entender cómo se crea la decisión de comer. Alimentarse es un comportamiento complejo que depende de muchos factores: de los niveles de leptina, pero también de la glucosa, de otras hormonas, de las emociones… Creemos que una parte del cerebro integra toda esa información y toma, al final, la decisión de comer. El objetivo es saber dónde y cómo ocurre.

-También afirma que la obesidad es una condición fundamentalmente genética. ¿En qué porcentaje?

-Tras comparar la incidencia en gemelos idénticos y en mellizos, se estima que hasta en un 90 por ciento de los casos tiene un factor genético. Incluso en aquellos gemelos idénticos separados al nacer, su peso coincide en un 70 por ciento de los casos. Por eso, la obesidad es un rasgo tan genético como cualquier otra característica. La siguiente pregunta es saber cuáles son esos genes. El de la leptina es uno, pero solo explica una pequeña parte de los casos.

-¿El entorno en el que vivimos no juega un papel determinante?

-Juega un papel necesario, pero no suficiente. Si tu entorno no te permite consumir suficientes calorías, no serás gordo, sean como sean tus genes. Pero cuando una población tiene acceso libre a las calorías, hay personas obesas y otras delgadas. Y esa diferencia parece genética.

-Pero hay sociedades con más obesos, como EE.UU., y otras con menos, como Japón. ¿Sus genes son mejores?

-Quizá sus genes sean diferentes. Esto se entiende mejor en un contexto evolutivo…

-Cuente, cuente…

-Una teoría sugiere que, en poblaciones con riesgo de hambruna, los genes tienden a hacerlos más gordos para protegerlos; sin embargo, cuando esas mismas poblaciones tienen acceso ilimitado a las calorías, hay más obesos. Eso, en general, se cumple, aunque hay excepciones.

-Así que el hecho de estar delgado o gordo está relacionado con nuestras posibilidades de supervivencia…

-Claro, en la Prehistoria, la selección natural ejercía dos presiones: si eras muy delgado, corrías el riesgo de morir de hambre; si eras demasiado gordo, eras más débil ante un depredador y quizá no podías cazar. Así que se buscaba el término medio.

-Perfecto, pero ni la inanición y los depredadores son ahora un problema.

– Claro. Para muchos habitantes del planeta, no lo son. Pero eso no significa que no exista selección natural. Si eres muy gordo, tienes más riesgo de padecer enfermedades y vivir menos. Aunque aún no se ha demostrado, sospecho que si ser obeso tiene consecuencias evolutivas, habrá una selección genética que nos haga menos susceptibles a serlo. Claro que otros sostienen que, sin los depredadores, ya no es una desventaja ser gordo y que, por eso, esos genes no desaparecen… Y según otros en 20 o 30 años todo el mundo será obeso, pero yo no lo creo. De hecho, creo que pasará justo lo contrario.

-«Come menos, haz deporte y adelgazarás». ¿Es un mito?

-¿Qué significa «come menos»? ¿Quién está al mando? Hay un instinto primario que te empuja en una dirección y un deseo consciente hacia la contraria. Creo que el impulso inconsciente es el dominante. Por eso, la mayoría de las dietas fracasan. La recomendación de comer menos y hacer más ejercicio es de Hipócrates. Y la gente sigue repitiéndolo. Quiero creer que la ciencia moderna puede hacer algo más que repetir lo que decía Hipócrates.

Sigue leyendo esta interesante entrevista y conoce las claves de las teorías de Friedman en XL Semanal.

 

 

¿Estamos satanizando los carbohidratos? El legado Atkins

Vanessa Barford

BBC

 

 Domingo, 16 de junio de 2013

 

carbohidratos

«Los carbohidratos engordan».

Si el médico estadounidense Robert Atkins logró plasmar un mensaje en las cabezas de quienes se preocupan por su peso, es ese.

Para tener en cuenta…

Una década después de su muerte, todavía hay personas que culpan al pan, la pasta y las papas de ser las causas de toda corpulencia.

Eso se debe a que la dieta Atkins -diseñada en 1972 y revivida en 2002 con un segundo libro, «Dr Atkins’ New Diet Revolution» (La nueva revolución dietética del doctor Atkins)- aboga por una reducción drástica en el consumo de carbohidratos.

En vez de eso, los seguidores de su dieta alta en proteínas pueden comer cantidades ilimitadas de carne, huevos, queso, pescado y mariscos.

clicLea también: El hombre que sólo comía papas

Apoyo de celebridades

Atkins dijo que demasiados carbohidratos elevan los niveles de azúcar en la sangre, que conllevan a la emisión de insulina, una hormona que incrementa la capacidad corporal de almacenar ese azúcar en los tejidos como grasa.

libros de atkins

Los libros de Atkins se han vendido millones de veces.

El médico proponía dejar al cuerpo sin carbohidratos para que se viera forzado a quemar sus depósitos de grasa para generar energía, un proceso que se conoce como cetosis.

En su punto de popularidad más alto, en 2003, se dijo que en Estados Unidos una de cada 11 personas la estaba usando.

Entre las celebridades que la seguían estaban Jennifer Aniston, Demi Moore y Catherine Zeta-Jones.

El libro de Atkins estuvo entre los diez más populares de la lista que compila The New York Times durante casi seis años y vendió más de 15 millones de copias a nivel mundial.

También hubo un auge de productos bajos en carbohidratos.

En Estados Unidos, las ventas de trigo y papas se vieron afectadas negativamente, mientras que aumentó el consumo de carne.

No todo fue apoyo

Carbohidratos y ejercicio

ejercicio

  • Los carbohidratos proporcionan energía disponible de manera rápida
  • Sin importar la intensidad del ejercicio, siempre se utilizan algunos carbohidratos
  • Es recomendable consumir carbohidratos inmediatamente después de hacer ejercicio, comiendo alimentos como bananos
  • Los atletas que se preparan para una competencia a veces siguen una dieta rica en carbohidratos que incrementa sus depósitos de energía para el evento

A pesar de su popularidad, la dieta recibió fuertes críticas.

Los titulares negativos incluyeron «Dietas altas en proteína dañan los riñones», «Atkins puede ponerlo de mal genio», «Advierten a pacientes obesos contra Atkins» y «Atkins puede provocar diabetes».

Y hubo estudios contrarios a esos estudios. Titulares como «La dieta de las celebridades es segura y efectiva» y «Dos estudios indican que la dieta Atkins puede ayudar al corazón» resumen las historias positivas.

El consejo de Atkins fue controversial porque iba en contra de los nutricionistas ortodoxos que recomendaban dietas bajas en grasa y altas en carbohidratos.

Incluso su muerte, en 2003, se convirtió en un foco de controversia. Atkins murió por una lesión en la cabeza tras resbalarse en el pavimento, pero el estado de su salud fue analizado en busca de evidencias que sugirieran problemas asociados con la dieta.

Los críticos dijeron que un ataque cardiaco de 2002 era la prueba de una dieta pobre, algo que Atkins negó.

Corto y largo plazo

Ahora, diez años después, las dietas bajas en carbohidratos siguen dividiendo.

El consejo del servicio de salud británico (NHS, por sus siglas en inglés) sobre consumo saludable es que las comidas con almidón -como las papas, los cereales, la pasta, el arroz y el pan- deben conformar alrededor de un tercio de la comida.

Y el más reciente consejo en Estados Unidos divide un plato en cinco grupos de alimentos: frutas, verduras, granos, proteínas y lácteos.

Pero esta ortodoxia ha sido atacada por algunos nutricionistas.

En primera persona

Goldsmith

Paul Goldsmith, un profesor de 39 años, probó la dieta Atkins y muchas otras.

«He hecho dietas con cierta frecuencia desde 2000. Toda mi familia tiene problemas con el peso.

Pruebo dietas porque me gusta que me den reglas. La dieta Atkins fue buena porque me permitió comer muchas comidas ricas. Pero no funcionó a largo plazo. Terminaba cometiendo «carbicidio» y comiendo muchos bagels o pan.

Es raro que un hombre diga que el pan se fue directo a la cadera, pero es verdad».

John Briffa, un doctor que se especializa en nutrición y autor del libro «Escape the Diet Trap», dice que hay una gran cantidad de investigaciones que apoyan las dietas bajas en carbohidratos, en particular los estudios que dicen que son mejores para bajar peso que las dietas bajas en grasas y que restringen las calorías.

En su opinión, internet muestra «historias de primera mano de incontables individuos que han transformado su salud para bien al comer pocos carbohidratos».

Apenas hace unas semanas, la actriz Gwyneth Paltrow provocó la ira del establecimiento dietético al promover su nuevo libro de cocina bajo en carbohidratos y sin gluten, al decir que ella evita darles pan a sus hijos, así como pasta y arroz.

Los críticos dicen que sus hijos están en riesgo de tener deficiencias nutricionales y «no podrán pensar con claridad». Pero los defensores argumentaron que no hay nutrientes en esas comidas que no se puedan conseguir en otros alimentos.

Muchos nutricionistas estarían de acuerdo con que Atkins funciona en el corto plazo.

Sin embargo, muchos también dudan en recomendar una dieta que, en la primera fase por lo menos, elimina casi por completo un grupo alimenticio (su consumo está limitado a menos de 20 gramos al día).

Otros argumentan que la idea no es práctica a largo plazo, y unos cuantos más dicen que las dietas bajas en carbohidratos incrementan los riesgos de ataques cardiacos.

Sin embargo, los defensores dicen que la ciencia no apoya esta idea.

Por supuesto, la dieta no es la única que ha recibido opiniones mixtas. En últimas, si hubiera una dieta que funciona para todo el mundo, no existiría una industria dedicada a esto, sin contar que sea una industria multimillonaria.

Caso emblemático

Fanáticas de Atkins

Fans de Atkins: Catherine Zeta Jones, Jennifer Aniston, Demi Moore.

Ha habido un montón de dietas vinculadas a un nombre, pero el plan Atkins continúa siendo un caso emblemático.

El hecho de que el hombre tras la dieta fuera un doctor y hubiera tenido sobrepeso le dio «el toque personal y la validez científica» en opinión de muchos, de acuerdo con Louise Foxcroft, quien escribió «Calories and Corsets».

Dietas: escoja su preferida

dieta

  • Atkins: baja en carbohidratos, alta en proteínas
  • South Beach: restringe los carbohidratos pero permite las grasas «buenas»
  • Dukan: limita a los comensales a las proteínas y la avena antes de incluir otras comidas
  • Plan F: dieta alta en fibra popular en los años 80
  • 5:2: dieta basada en ayunar dos días a la semana

Por su parte, Sian Porter, consultora de la Asociación Dietética Británica, dice que Atkins fue afortunado. «Su segundo libro coincidió con internet y con la agenda 24/7 en la que todo está disponible».

Sin embargo, Paul Gately, profesor de ejercicio y obesidad en la Iniversidad Metropolitana de Leeds, en Reino Unido, dice que la dieta Atkins y otras similares han llevado a malentendidos entre el público general.

«Uno tiene que diferenciar entre carbohidratos simples y complejos. Además, las personas tienden a usar carbohidratos cuando se refieren al arroz blanco, pasta y pan, pero las frutas y verduras son saludables y absolutamente son carbohidratos. Así que a veces la terminología no es apropiada en el contexto», dice.

Las dietas nunca serán como otras áreas de la ciencia.

Sin importar todo lo que hayamos leído, todas las teorías que compiten, todo el peso de la opinión, cada persona realiza efectivamente su propio experimento seudocientífico al comer.

Y las personas apoyarán cualquier cosa que las haga delgadas, recibiendo en el proceso los consejos tanto de personas comunes y corrientes como de doctores y nutricionistas.

Durante los próximos fines de semana les seguiremos ofreciendo artículos de nutrición. Esperamos sirvan de inspiración.

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