La historia de Cipriani.

 

LA SANGRE DEL PUEBLO TIENEN RICO PERFUME
A estos asesinos deben devorarlos los 120 perros que devoro al traidor coreano jang song thaek, tío del presidente de corea del norte KIM JONG-UN
PERO LOS DUEÑOS DE LAS EDITORAS LOS DEFIENDEN, MAS VALE EL SUCIO DINERO DE LOS NARCOINDULTOS QUE LA JUSTICIA.

Alan García, súbdito de Cipriani
El ingeniero industrial Juan Luis Cipriani Thorne, es hijo del conocido médico oftalmólogo limeño, el Dr. Enrique Cipriani -fundador de la Democracia Cristiana y del PPC-, y la señora Isabel Thorne  -primera mujer supernumeraria del Opus Dei en el Perú (1954)-. En 1962, a los 19 años de edad, se hizo fanático y fue admitido por la prelatura Opus Dei. Ya militante, terminó sus estudios en la Universidad Nacional de Ingeniería y ejerció como ingeniero industrial en la Compañía W. R. Grace, hasta 1968.
Escribía Mario Vargas Llosa aquel 8 de agosto del 2002 en el diario español «El País»: «Cipriani no pasará a la historia por su vuelo intelectual, del que, a juzgar por sus sermones, está un tanto desprovisto, ni por su tacto, del que adolece por completo, sino por haber sido el primer religioso del Opus Dei en obtener el capelo cardenalicio, y por su complicidad con la dictadura de Montesinos y Fujimori, a la que apoyó de una manera que sonroja a buen número de católicos peruanos, que fueron sus víctimas y la combatieron. La frase que lo ha hecho famoso es haber proclamado, en aquellos tiempos siniestros en que la dictadura asesinaba, torturaba, hacía desaparecer a opositores y robaba como no se ha robado nunca en la historia del Perú, que ‘los derechos humanos son una cojudez».
El aprista ayacuchano Alberto Valencia Cárdenas, miembro de la familia de Haya de la Torre, escribió sobre la actuación de cardenal Cipriani en ese Departamento en los terribles años de la década de 1990: «Cuando monseñor Cipriani llegó a Ayacucho, ese departamento se debatía en la más grave conmoción política de la historia: la guerra contra Sendero. Con mucha habilidad y con el apoyo de Fujimori, Cipriani se hizo dueño del departamento. Son testigos de esta afirmación todos los jefes de las reparticiones públicas de Huamanga. Durante diez años no se nombró a nadie en Ayacucho que no tuviera el visto bueno del arzobispo».
En ese tiempo, el pueblo ayacuchano estaba enterado de que monseñor Cipriani se reunía y discutía todas las semanas con el jefe político militar las tácticas de la guerra en el departamento. Cipriani, conocía de las desapariciones, de las torturas, de las matanzas y de las fosas comunes. Yo sé que la Comisión de la Verdad ha llegado a estas mismas conclusiones.
Con Alan García, hubo un pacto debajo de Palacio. El líder moral del alanismo condecoró a Cipriani con la Orden del Sol en 2009. Ambos personajes inauguraron el controvertido Cristo del Pacífico, donado por la empresa brasileña Odebrecht.
García y Cipriani fueron aliados para combatir a los padres jesuitas en el Perú. Lo que ya había iniciado el pacto Cipriani-Fujimori.
En diciembre de 1993, la dictadura fujimontesinista promulgó el estatuto económico como regalo de cumpleaños a Cipriani.

Alfredo García Bonilla
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