HALCONES Y GALLINAZOS:

   La resistencia Iraquí sigue ganándole la guerra a los Estados Unidos y ahora no solo gana la guerra sino también las elcciones. Ayer me divertía con la cara compungida de Bush. El golpe ha sido mucho más severo de lo que imaginó: los demácratas han arrasado con el doble de cifras de las que se propusieron y el mapa político ha cambiado geológicamente.

   Digamos que el grupo de irresponsables y sanguinarios encabezados por Donal Rumsfeld lo habrá de sustituir un equipo que, sin cambiar demasiado las cosas, vaya lentamente creando la conciencia de que esa ocupación brutal e imperialista no tiene otro destino que el de la derrota y la huida. Si Estados Unidos hubiese hecho eso antes de la ofensiva del Tet en 1968, el retiro de sus tropas no habría tenido el aspecto de pesadilla y trauma que llegó a tener en Vietnam.

   Este equipo dirigido ahora por el ex director de la CIA Robert Gates -el hombre clave en las operaciones encubiertas antisoviéticas en Afganistán -dejará a un lado las opciones esperpénticas de Rumsfeld y tratará de mejorar las relaciones públicas de la guerra “iraquizando” cada vez más la ofensiva militar en contra de la resistencia y acelerando todo lo que se pueda el calendario de relevos sobre mandos y decisiones.

   La gente decente de todo el mundo espera también que la derrota de la pandilla de Bush dé una señal al criminal estado mayor de Israel para que entienda que su estilo nazi de predominar, su modelo nazi de librarse de los palestinos reduciéndolos a la ignominia o liquidándolos en masa, es algo ya no sólo nauseabundo sino inaceptable para los propios intereses occidentales.

   El Estado de Israel -ayer el estado democrático arropado por todos -está buscando que la milicia de Hamás o el ejército de Hisbulá mate a algunos de sus soldados prisioneros, algo que otros extremistas habrían hecho ya hace tiempo ante la prepotencia homicida de los isralíes.

   Y está buscando ese desenlace porque ya tiene la tácita aprobación norteamericana para atacar, con mucha fuerza, en la frontera egipcia de Gaza y sorprender con un zarpazo a Siria mientras su aviación hace en Irán lo mismo que hizo en Irak: bombardear con misiles norteamericanos anticoncreto las instalaciones nucleares del gobierno persa.

   Isreal se ha convertido en el Estado más forajido del mundo. Si queremos imitar la lengua de papagayo de George Bush. Y a ese Estado forajido la administración Bush ha avalado en todos sus excesos , en toda la loca vastedad de sus crímenes amparados dizque por Dios: tres soldados hechos prisioneros en zona de guerra, una guerra impuesta hace sesenta años por ellos, equivalen a toda la infraestructura del Líbano y a 1300 libaneses muertos, la mayoría de ellos civiles.

   Bueno, pues. El Estado fascista de Israel algo ha hecho para derribar a Rumsfeld, cosa que se le agradece. Monstruos como Rumsfeld y como el actual ministro de Asuntos Estratégicos de Israel, Avigdor Lieberman, tendrán que salir del escenario para que una paz, digna para todos, sea posible en Medio Oriente. Lieberman ha dicho en público lo que Olmert piensa en privado: que los palestinos no tienen derechos en Cisjordania, que los árabes con ciudadanía Israelí deberán ser expulsados de Israel, que los pocos diputados de etnia árabe en el parlamento deberán jurar por la lealtad al Estado judío (”y si no ser ejecutados”) y que la única manera de enfrentar las enfermizas declaraciones del presidente iraní es mandándolo matar y bombardeando las instalaciones que Israel considere amenazantes.

   El partido de Liberman se llama Ysrael Beitenu (Nuestra casa Israel) y tiene 11 asientos en el Congreso. Miles de israelís lo adoran. Como miles de alemanes adoraron al hijo de puta de Hitler y como miles de hijos de puta endiosaron hasta ayer a Rumsfeld.

   El gallinazo Lieberman también ha perdido ayer las elecciones norteamericanas. Bueno eso esperamos.

Deja un comentario