LA HUELGA:

Apuntes para una reflexión: Luis Angel Ayaka Huamaní.

Estaba un pajarillo, madrugador despertando al minero de sus sueños confundidos y un canto de gallo surgió de la neblina para sugerirle su equipaje de preociupaciones. Y fue así como partió amarrando su calzoncillo de jerga abrochando su pantalón negro de oscuridad, dejando en medio noche a sus hijos de pequeñas carnes. En el camino se iba encontrando con otros mineros de bocas bostezantes y otros aparecían por otros lados derrumbando pesimismo y fue así como se juntaron en un solo puño, en un solo latido en una sola voluntad, en una sola voz, en un solo cantar. Y fue así como llegaron todos los mineros resplandecientes con el sol naciente en las cordilleras del oriente y fue así que los mineros le sacaron brillo a sus cascos  descoloridos por la profundidad y le sacaron la voz, a sus pulmones oxidados a todas sus flores marchitas de sus espaldas de sus manos callosas.

Se había iniciado la danza, a la danza concurrieron, todos los pájaros fruteros, todas las gaviotas lustrabotas, todas las cabecitas plateadas del mercado cercano, los arquitectos del maíz de la papa, los músicos de los pobres, hasta las piedras llegaron y se juntaron los palos, también las sogas.

Las letras de la canción heroica y se acordaron de la tragedia de las botas que pudren los pies, que los socabones enterraban, las vidas de la oscuridad de los cadáveres anónimos. que al fin de cuentas eran otros mineros. Entonces todas las bocas se abrieron, entonces brotaron, todos los granizos humanos entonces danzaron al toque de gritos y de balas, sobre la nieve agonizante.

Entonces ardieron las mentes, entonces alumbró el sol del común denominador de las voluntades explotadas. Entonces se juntaron la antorcha, el puño, el choclo y la estrella, en una gota roja, monumental, CAPAZ DE LIMPIARLO TODO, HABIA EMPEZADO LA HUELGA, LAS LUCHAS…

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