DOS EN UNO

                                                                                         Opinión: César Hildebrandt

   Una cosa es «La República» de Carlín y otra la que convierte en celebridad literaria internacional al cajero electoral de Alan García, o sea Hernán Garrido Lecca.

   Una cosa es «La República» de Humberto Campodónico y otra la del tufo dominical de Federico Salazar. Una cosa es «La República» de Ángel Páez y Edmundo Cruz y otra la de las melcochas impresas de Hugo Neira.

   Chicho Mohme, de profesión farmacéutico, está convencido de que un periódico es como una botica. Y por eso nos entrega cada mañana la ganga de las cien flores maístas abriéndose para la compleja alegría del soberano, gracias a esas flores de Bach la telivisión vendida resulta buena, la traición de García una pequeñez y el perro del hortelano una bestia a la que hay que darle una buena hamburguesa de estrictinina, tal la receta del doctor García.

   Con lo que la «República» es ahora, por lo menos un dos en uno, un cuatro por cuatro, la fiesta dialéctica de la tesis y la antítesis a la vez: el alanismo calato, en una esquina, y la verdad de la milanesa en la otra.

   Siempre sorprende este periódico entrañable e importantísimo. Porque nunca se sabe qué brebaje tomó la noche anterior el buen Chicho: el que le prepara, amorosa, Jessica Tapia y lo convierte en gemelo de Allan Wagner o el que le lleva en un termo doña Ramona, osea su mami, y lo obliga a rendirle un homenaje al viejo Mohme, osea su papi, el que procuraba vender un solo periódico y no la ganga de dos por el precio de uno, quién da más.

   pero así es cuando uno se sienta a la mesa con la nobleza republicana de los Miró Quesada. Bastan tres directorios compartidos con estos ñaños para que se le respingue la naríz, se te tuerza el gusto y empieces a pensar sólo en el arte de sobrevivir  a como dé lugar, que de eso se trata la deontología comercial del papelón.

   Mientras tanto «La República» se colombianiza y no se sabe si su FARC investigativa seguirá retrocediendo ante el avance del ejército regular (de regular para abajo) o si Chicho Uribe será el que libere a sus rehenes.

   Lo que si se sabe es que hay una provincia de la «República» donde sólo manda el interés. En esa provincia que plagia a la del Orinoco venezolano, hay periodistas que le preguntan al cajero electoral de Alan García lo siguiente:

-Don Hernán, ¿por qué reeditar (SIC) «los magos del silencio»? Y el cajero responde con la solemnidad con la que un grillo hablaría de su canto. Es que ese libro sólo era famoso en Latinoamérica, añade: Y después le preguntan-Su estancia en Pisco debe haberlo sensibilizado. Y el cajero responde que sí, por supuesto que es una inmersión, una reconexión (¿de telefónica?).

   Y así sigue la entrevista de la última página de la «Republica» de ayer, Como si estuviera entrevistando al autor de El Principito», a Hans Chirstian Andersen, a Lewis Carroll y a Ana María Matute a la vez. Además el cajero amenaza a quienes la «República» llama gentilmente «sus dectractores».

   «…Y ya tendré tiempo de hablar de ellos en mis libros. Para empezar, en la nueva edición de de cuentos brevísimos tengo la historia de un tipo que se ahoga en el vómito de sus calumnias y después todos escupen sobre su tumba» (¡Qué ternura!).

 -Una vendetta literaria pura -dice el mayordomo, quiero decir, el periodista. Sí. Pequeños placeres mundanos de los escritores -remata el cajero (que si fuera surrealista sería atutomático).

   Lo que pasa es que en círculos rebeldes del Apra hay quien prepara otros cuentos monterriosanamente breves. Uno de ellos contaría lo siguiente.

   «HABÍA UNA VEZ UN PAJE GORDO QUE ESTANDO EL REY EN EXILIO, SE DEDICû A HABLAR PESTES DE SU AMO. CUANDO EL REY RECUPERû SU TRONO, EL PAJE FUE EL PRIMERO EN ADULARLO Y PEDIR ESTAR A SU LADO HASTA EL PRûXIMO EXILIO. EL REY ACEPTû PORQUE, COMO PENSABA TRAICIONAR A SU PUEBLO, ¿POR QUÉ NO HABRÍA DE RODEARSE DE TRAIDORES? AL FIN Y AL CABO, DE ELLO PODRÍA APRENDER MUCHO». (¿fin?).

  

Un pensamiento en “DOS EN UNO

  1. feb06 Pues yo este fin de semana he tnedio una experiencia un tanto curiosa al intentar sacar dinero de un cajero que estaba dentro del banco. Me meted dentro y cuando quise darme cuenta vi que habeda dos personas que estaban intentando sacar dinero con una tarjeta. Eran dos hombres que tenedan muy malas pintas y la verdad que me acojone9. Sobre todo cuando hablaban cuchicheando entre ellos se volvie1n y me miraban. Y yo pensando: Ay madre, hoy me roban. Se tiraron un buen rato metiendo y sacando la tarjeta y mirando un papel con la contrasef1a, cuando estaba a punto de salir corriendo, uno de ellos se volvif3 y me dijo: Te importareda ayudarnos es que no sabemos sacar dinero Entre que los pobres apenas sabedan leer y ademe1s habedan seleccionado como idioma el catale1n, pues aquello era una misif3n imposible. Bueno al final sacaron su dinero y se fueron. Y yo pensando lo peor Lo malo es que luego mi amiga me puso mal cuerpo, mira que si es una tarjeta robada En fin yo tambien me siento mas hombre que mujer para estas cosas.

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