Cipriani muestra su corazón fujimorista.

 Cipriani muestra su corazón fujimorista 
Por:  Miguel Romero – Prensa Opinión
 
 Cipriani ha colgado la sotana y se ha puesto la camiseta del fujimorismo, olvidó que Fujimori fue condenado por delitos de lesa humanidad, precisamente porque su Grupo Colina acribilló a 15 personas que al final de la investigación se supo no tenían nada que ver con Sendero Luminoso, y entre los acribillados estuvo un niño quien no fue asesinado por casualidad sino que el Mayor Yarlaque (uno de los Colina) al observar al niño tirado en el piso tratando de ayudar a su papá que había sido baleado, atinó a descargarla 11 balazos, para después decir: «.. el jefe ha dicho que no queden huellas…», refiriéndose a Martín Rivas, y entre otros muchos hechos aberrantes como la tortura y descuartizamiento aún estando en vida de Mariela Barreto.

 A Cipriani le dió amnesia y ha olvidado el quinto, el quinto mandamiento, no matarás que la religión católica le prohíbe no apoyar ni cometer, al parecer que Fujimori está dispuesto a olvidarse de sus mandamientos.

 En entrevista concedida al grupo EPENSA ha dicho lo siguiente:

 «atreverse a la reconciliación, al perdón y a la misericordia. No me estoy refiriendo solo al caso del presidente Fujimori. Si hubiera otra situación que divide el país como esta, no dudaría en decir que tenemos que enfrentarla».

 Cipriani quiere confundir a los peruanos presentando sus declaraciones como una presión para que Ollanta se defina frente al indulto y enfrente el problema, pero lo que en realidad hace es realizar una férrea defensa del Fujimorismo en pro de indulto y lo hace solo con Fujimori, porque para Cipriani indultar a su máximo líder es reconciliación nacional.

 Luego en otra declaración Cipriani diría:

 «Soy partidario del indulto, el presidente, con la aceptación que tiene y con la sencillez y humildad con la que está gobernando el país, creo que está en las mejores condiciones para dar un paso», argumentó, antes de precisar que «nadie se lo tiene que exigir (…) pero yo me atrevería a decir que los grandes hombres dan pasos en la historia para coaccionar (sic), unir sacar adelante a su país».

 Ahora Ollanta es sencillo y humilde, pero recordemos que en el último Te deum Cipriani encaró a Ollanta tildándolo de «tibio y débil», pero claro convenientemente ahora dando el último manotazo de ahogado, casi casi llevándolo a decirle que si indulta a Fujimori entonces será un gran hombre, claro un gran hombre para los intereses particulares del fujimorismo, más no de la patria que intenta dirigir.

 Lo extraño es que Cipriani jamás se ha indignado por la muerte de Pedro Huillca o algún luchador social, menos por algún campesino asesinado impunemente su indignación y su memoria es selectiva, ya que escudándose en su investidura aboga por Fujimori en vez de hacerlo por el pueblo católico que dice representar.

 Cipriani no quiere ni acordarse que en el último informe de la Junta Médica Penitenciaria  arrojó contundentemente que no tenía cáncer, que era el principal argumento fujimorista para indultar a Fujimori el cual quedó desarmado. Finalmente una vez más ha practicado lo que prohíbe a otros curas, el de realizar opiniones políticas y polémicas generalmente ajenas a su asunto religioso, como lo hizo con Garatea prohibiéndole oficiar misas en Lima.

 Tal vez no nos dimos cuenta, pero Cipriani debajo de la sotana no lleva una cruz y el agua bendita, su camiseta de color naranja ahora ya sabemos que tenemos el Caifás que llevará a los peruanos a nuestra crucifixión política.

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