Carta de un general.

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

El 20 de febrero de este año el mayor general de la Fuerza Aérea Peruana Carlos  Ordóñez Velásquez le dirigió una segunda carta al presidente de la república Alan García.
No conozco el contenido de la primera, pero el de esta segunda misiva podría llegar a ser histórico. He considerado que vale la pena ceder hoy esta página a la valentía inusual de un hombre de armas retirado. He aquí un resumen de la carta.

Sr. presidente:
Hace unos días le dirigí una carta abierta en la que le hacía ver -en forma sencilla- que a pesar de ser el Jefe Supremo de las FF.AA y PNP, tal como lo establece la Constitución, sus afirmaciones sobre el reajuste de salarios del personal de las FF.AA. y de la Policía Nacional habían ido cambiando errática y demagógicamente.
Lamentablemente no me equivoqué, pues, con su proceder, usted sigue disdiciéndose de los planes y promesas hechas cuando se encontraba en campaña electoral.
Esta bonificación que ha dispuesto para las FF.AA. y la PNP. mediante el Decreto de Urgencia N° 014-2010, solamente es un minúsculo paliativo, sobre todo para el personal subalterno.
Además, como dispone el artículo 4° del dispositivo arriba citado, dicho bono será financiado con cargo a los presupuestos de Defensa y del Interior, sin demandar recursos adicionales al Tesoro Público.
Si esto es así, le pregunto:¡Por qué al anunciar su otorgamiento dijo usted que había dispuesto su entrega ¿»después de un minucioso estudio del presupuesto nacional y de las obras públicas…habiendo hecho reserva de recursos y postergando algunas inversiones»?
Yo se lo puedo decir: Lo hizo utilizando el arte de la demagogia y del engaño. Un discurso que pretende hacerle creer al pueblo que se han postergado obras como carreteras, postas médicas, escuelas, etc. y todo por darles un bono a los militares, no es  más que una vieja táctica suya, la de enfrentar a unos con otros para obtener réditos políticos.
Pero el pueblo no es tonto, presidente. El pueblo peruano se ha dado cuenta de esta burda maniobra y está apoyando a sus fuerzas armadas y a su policía.
Además, presidente, esto ha sido tomado por la inmensa mayoría de los miembros de las Fuerzas Armadas como una burla y como un signo inequívoco del profundo desprecio ancestral que tiene usted por las Fuerzas Armadas y la Policía, Es decir, además de mantener diezmada la capacidad operativa de las fuerzas armadas, ahora afrenta usted la moral del personal militar. ¡Craso error, señor García! Tener equipamiento inadecuado e inoperativo ya es malo, pero ahondar esta situación burlándose del personal, no tiene nombre. Usted no se da cuenta, pero esto le va a reventar en la cara.
Lo peor que ha hecho usted es crear diferencias donde no las hay. Al disponer que el bono llamado: «Compensación por Defensa, Seguridad Nacional y Orden Interno», se entregue (por única vez) sólo al personal en situación de actividad a partir del grado de Comadante hasta el de Suboficial de Tercera (o equivalentes) y al personal lisiado o discapacitado en combate, así como a las viudas, no hace sino confirmar su absoluta ignorancia de lo que es la naturaleza de la labor militar.
O acaso, ¿usted cree que el personal en retiro no tiene iguales o mayores necesidades que el personal en actividad? ¿Por qué hace usted esa diferencia?

No puede usted negar que su propósito es crear desunión y enfrentamiento entre sus miembros. Pero, no se equivoque; el personal en situación militar de retiro nunca va a ver mal que a sus compañeros en actividad se les entregue ese bono, aunque sea una ínfima cantidad.
Lo que sí vemos mal, pero muy mal, es su accionar, señor presidente, el que haga usted esas distinciones. Diferencias que no pueden ni deben presentarse. Sino veamos:
El personal en retiro ha dado también su cuota de sacrificio en su momento. Muchos de ellos han sido vencedores en Falso Paquisha, mientras usted esta bien acomodado en su curul.
-Muchos de ellos también combatieron en la Guerra del Cenepa, en inferioridad de condiciones, entre otros motivos -y cito el libro «pájaros de alto vuelo», de Carlos Malpica, -por la venta bajo oscuras condiciones, de doce (12) aviones MIrage 2000 y todo su armamento. Dicha venta fue anunciada por usted al tomar el mando en 1985.
-El personal que se encuentra en retiro actualmente, es aquel que peleó y GANÜ en la lucha contra el terrorismo en los momentos más duros de la demencial arremetida del senderismo entre 1980 y 1995. ¿Pero mientras tanto, qué hacía usted señor presidente? Se lo vuelvo a recordar: usted destrozaba la economía nacional y llevaba al país, del 85 al 90, a la inflación más grande de su historia.
Por otro lado es indudable que el personal que sufrió mutilaciones y las viudas de aquellos que resultaron muertos en combate requieren de una atención de parte del Estado en agradecimiento a su enorme sacrificio. Eso no está en discusión. El problema está en la discriminación que usted hace.
En ese sentido, yo le pregunto presidente García: Aquellos que no tuvieron la «suerte» de perder una pierna, un brazo, un ojo (o ambos), o los que no murieron en combate, ¿deben ser ignorados acaso? ¿Se trata de un castigo para aquellos que, ganando una guerra regresaron a casa ilesos?
Usted se ha olvidado del principio constitucional que dice que pueden expedirse leyes especiales porque así lo exige la naturaleza de las cosas, pero no por razón de la diferencia de personas.
Por eso, esta disposición del Ejecutivo, contrariamente a lo calculado por usted, no va a ser aplaudida por el personal en actividad y menos por los lisiados y las viudas, pues además de tratarse de un «caramelito» que se diluirá rápidamente, ellos saben que se está cometiendo una injusticia con sus camaradas de armas.
Por otro lado, ha anunciado usted que va a conformar una comisión encargada de estudiar y proponer la reestructuración del sistema del sistema remunerativo y de pensiones de las FF.AA. y de la Policía Nacional; sin embargo, vemos que esa Comisión está integrada por los representantes de la Presidencia del Consejo de Ministros, del Ministerio de Economía y Finanzas, del Ministerio del Interior y del Ministerio de Defensa, es decir por un equipo de personas dependientes del Ejecutivo, además de una Secretaria Técnica encargada a una persona de reconocido prestigio. Esperemos que no se trate de un prestigioso miembro del partido del pueblo.
En este punto debo resaltar lo siguiente: Cuando paralizaron los gremios de transportes las comisiones de alto nivel del gobierno se reunieron con ellos y llegaron a un acuerdo. Cuando el turno le correspondió al gremio de construcción civil, igualmente y en forma reactiva, han tenido que llegar a acuerdos con sus directivos. Y así lo han hecho con todos los gremios y con las comunidades campesinas y nativas de la selva, logrando inclusive derogar leyes o decretos legislativos que consideraban nocivos o injustos para sus intereses.
La pregunta lógica sería: ¿Por qué no conforman esa comisión también los directamente afectados? La respuesta cae por su propio peso: porque los militares y policías no pueden hacer huelga, ni hacer paros, ni tomar carreteras ni otras medidas de fuerza. Es por eso que este gobierno abusivo mira despectivamente a los miembros de las fuerzas del orden y no los considera para asuntos tan trascendentales como este.
En lo que respecta al Sistema de Pensiones, su novel ministra de economía ha afirmado que se trata de un «sistema quebrado» mencionando la posibilidad de cambiar la administración previsional de la Caja de Pensiones Militar Policial, por una Administradora de Fondo de Pensiones (AFP). Por ese motivo me veo en la necesidad de aclararle a usted y a su ministra aspectos que, al parecer, no son de su conocimiento o de ambos están pésimamente asesorados, lo cual, al tratarse de una segunda administración, en su caso, señor, es imperdonable.
¿Por qué el sistema de pensiones debe funcionar como lo establece la Ley 19846 y no através de una AFP, tal como lo ha propuesto la ministra Aráoz?

La ministra debería saber que la Tasa de Siniestralidad para el caso de personal de las fuerzas del orden se encuentra, en el último quinquenio, en una cifra de alrrededor del 27% Esa tasa de siniestralidad es producto de la naturaleza de las operaciones militares y policiales un régimen y modalidad de trabajo diferentes a otros regímenes públicos o privados. Con dicha tasa ninguna AFP podría sostener un sistema de carácter solidario, es decir un sistema de reparto y capitalización colectiva como lo es la CPMP y como lo son los sistemas pensionarios del personal militar tanto de los países de la región como de países de otras latitudes cuyos gobernantes sí entienden el tema.
El sistema de AFP’s no es solidario. Funciona a través de una Cuenta de Capitalización Individual (CCI), por lo cual un suboficial u oficial, que en sus primeros grados, sufra un siniestro o muera en acto o con ocasión del servicio, tendría una CCi muy baja que no permitería cubrir sus requiremientos o los de su familia.
Como segundo punto es necesario hacer saber a la opinión pública el porqué de la actual situación caótica de la CPMP; situación que es de su conocimiento, pero que por falta de decisión o por cálculo político permanece en ese estado.
Al comenzar este sitema, en enero de 1973, la Tasa de Aporte era de 6%, correspondiéndole 3% al miembro aportante y 3% al Estado. Esta tasa debía haberse actualizado conforme iba ingresando más personal al sistema y de acuerdo a estudios actuariales que debían formularse cada cinco (05) años.
En el año 1979, y después del estudio actuarial respectivo, se incrementó la tasa de aporte al 12% correspondiéndole 6% al aportante y 6% al estado. A partir de ese año comenzaron los problemas, pues el aporte correspondiente al Estado dejó de pagarse por inexplicables razones (o por desidia o indiferencia de los sucesivos gobiernos).
A la fecha, la tasa de aporte debería estar (de acuerdo a cálculos actuariales) en el orden del 27 al 30% lo cual no es novedad, pues diferentes países de la región tienen su sistema previsional militar en porcentajes similares, sino veamos:

En Argentina, la tasa de aporte asciende a 36%, correspondiéndole 11% al miembro aportante y 25% al estado.
En Colombia, la tasa de aporte asciende a 27%, correspondiéndole a 8% al miembro aportante y 19% al estado.
En Venezuela, la tasa de aporte asciende a 30% correspondiéndole 5% al miembro aportante y 25% al estado

Pero como usted puede decir que en Venezuela existe un gobierno cuasi militarizado, entonces le presento a continuación el enfoque de Chile, país que usted considera un ejemplo a seguir.
En Chile, la tasa de aporte asciende a 26%, correspondiéndole 7% al miembro aportante y 19% al Estado. A esta situación debe agregarse que, sólo en el presenta año, la presidenta Bachelet ha aumentado los salarios del personal de sus fuerzas armadas y carabineros hasta en un 12.7% adiconal. Y es que los gobernantes chilenos son estadistas que consideran que sus fuerzas armadas son un seguro para su supervivencia como Estado y para proteger sus inversiones.
Es bueno saber que el incumplimiento del aporte estatal, que le corresponde según ley, ha causado que, al mes de enero del 2010, la deuda del Estado con la caja ascienda a la suma de MIL TRESCIENTOS MILLONES CUATROCIENTOS CINCUENTA Y TRES MIL NUEVOS SOLES (S/.1,300’453,000.00, según datos de la Gerencia de Pensiones de la CPMP).
Señor presidente, admítalo: tanto usted (en sus dos administraciones), como los otros presidentes en las dos últimas décadas, han imcumplido el pago que están obligados a hacer y que, actualmente, es la principal causa del desfinanciamiento de La caja. ¡Ordene usted el pago de la deuda, presidente!

Presidente, está usted a tiempo de rectificarse.

Mayor General FAP
Carlos Ordóñez Velásquez
DNI: 43314159.

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