Brasil, barbas en remojo

Eufemia Dorotea Pérez Vera
Al igual que Egipto en el mundo árabe musulmán, la asonada social, liderada por los jóvenes (sin cabezas visibles que lideren estos grandes movimientos, supuestamente espontáneos), más instruidos y alienados con la cultura occidental, en los centros superiores, sus ojos fueron abiertos para ver los escandalosos casos de opulencia, corrupción e impunidad de la clase gobernante, y la abismal desigualdad social dejando atrás sus hábitos religiosos como musulmanes (humillados), de sumisión y obediencia (que siempre hubo a lo largo de toda su historia, que fue siempre el Eden Contemporáneo de los ricos petroleros occidentales) , producto de un Capital Humano, sin oportunidades de trabajo, estafados, por un sistema obsoleto, teledirigido por el NOM (ONU – FMI/BM – OTAN). Pero, el NOM rápidamente, ante la aparición súbita del liderazgo de los Hermanos Musulmanes, religiosos politicos radicales, confesamente anti – judíos, enemigos declarados de Israel, y ante la amenaza de Israel, por el poderio bélico de Egipto, asumió el control con su brazo y guardián armado de la OTAN, y todo su aparato mediático global, para imponer nuevamente a las mismas familias de militares asociados al depuesto gobernante anterior, Mubarak, que hasta hoy tienen sitiado todo el territorio egipcio, reprimiendo brutalmente cualquier atisbo o brote de corrientes ANTI SISTEMA, es decir, solo han cambiado de cara al gobierno, pero realmente el SISTEMA es el mismo, corrupto y promotor de la desigualdad social, apoyados por USA y la OTAN (NOM).
La realidad de BRASIL, es muy similar, una juventud más instruida, que se encuentra ante falencias, más que de oportunidades de trabajo, de salarios magros, mientras notan que las clases oligárquicas se siguen enriqueciendo más y más, y clases gobernantes (incluido el PT, Lula y Dilma), siguen acumulando riquezas por la corrúpción y la impunidad, mientras las brechas de desigualdad social se siguen profundizando a pesar del alto crecimiento macroeconómico de los últimos 30 años, a un promedio de 6% (muy similar a CHINA, con la diferencia que CHINA creció a 10% ), y de avances significativos en la reducción de la Pobreza Extrema. Está presente asonada liderada también por los jóvenes, sin lideres visibles, es solo producto del hartazgo de un MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL que no va más, que solo ha servido para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, con pretextos de una frustada alza de pasajes, del excesivo gasto para el mundial de fútbol BRASIL 2014, y cuantos reclamos reinvidicativos embalsados, solo está sirviendo para que el NOM, utilize todo su aparato mediático, liderados por el SIP y la cadena CNN, para magnificar estos movimientos supuestamente expontáneos, y despotricar de la política económica del gobierno brasileño, para frenar LA GUERRA DE DIVISAS que ha estado sosteniendo de igual a igual con USA, y debilitar su apoyo a los afanes independentistas de la CELAC/UNASUR, y ahora más con el Banco del Sur.
Dilma Russef, con su anunció de destinar las regalias de los nuevos pozos petroleros para mejorar la educación, ha dado un gran paso, a favor de los más pobres, pero es importante y urgente más que necesario cambiar este MODELO ECONÓMICO LIBERAL SALVAJE que solo defiende los Grandes Capitales y solo es un nido de Desigualdad Social y de Conflictividad Social emergente.
El Perú, no está muy lejos de pasar por este problema juvenil, porque a pesar de la mala educación (que ya es un problema pandémico global) , de la estafa de las universidades de mala calidad, y de la estigmatización, criminalización y la represión compulsiva del estado contra las protestas populares, puede reventar en cualquier momento, por las mismas causas, ó muy similares a los jóvenes egipcios, sumados a los jóvenes brasileños, en un coctél explosivo, por la falta de oportunidades laborales y por sus magros salarios, encendidos por los escandalosos niveles insoportables de corrupción e impunidad, mientras los Grandes Capitales y los nuevos ricos de la clase política tradicional, se siguen enriqueciendo, y la Desigualdad Social se sigue arraigando, en perjuicio directo de los más pobres.
Chile, está más próximo al Perú, por su más alto nivel de conciencia juvenil, y por su liderazgo visible, a desarrollar asonadas contra el STATUS QUO NEOLIBERAL.
Fraternalmente
js
De: William Ortiz aqpwortiz@hotmail.com

                                                                                             Brasil, barbas en remojo

Juan de la Puente
El eje de la política en A. Latina ha cambiado sorpresivamente por la emergencia del movimiento reformista brasileño. La región miraba con embeleso su auge económico que lleva una década y sostenía una discusión trepidante sobre los estándares democráticos en un grupo de países, y si tenía alguna prevención esta era la desaceleración del crecimiento y las sombras que echan en esta parte del mundo la crisis internacional.
El institucionalismo, nuevo o clásico, vivía su mejor momento; había logrado persuadir de que lo crucial de los cambios residía en los aspectos formales de las instituciones, es decir, las constituciones, el sistema de partidos y las reglas de acceso al sistema político, reduciendo el foco de atención sobre la ciudadanía social y económica y la cultura política. En este esquema Brasil había hecho la tarea, con la Asamblea Nacional Constituyente de 1988, el plebiscito de 1993 y decenas de reformas constitucionales y leyes reglamentarias del sistema político que tuvieron relativo éxito en moderar una excesiva apertura del sistema. En los años ochenta, Brasil tuvo 13 partidos representados en el Parlamento, luego pasaron a 20 y con la nueva ley de partidos de 1995 quedaron en 9.
Lo acontecido en las calles brasileñas expone el límite de un modelo que apuesta por la reforma de las instituciones sin correlato con la sociedad y específicamente con los ciudadanos y el mercado. En la explicación de lo sucedido, un sector de analistas ha simplificado las causas apuntando al asistencialismo y a la corrupción. No obstante, si se nombra como asistencialismo las políticas sociales exitosas de los últimos años, estaríamos ante un grave error de percepción. Las calles se han poblados de ciudadanos que ciertamente recusan la corrupción, que no rechazan las políticas sociales ni el activismo del Estado en la reducción de la pobreza pero que sí cuestionan al Estado en otros ámbitos.
El malestar brasileño tampoco puede reducirse a las clases medias. Al contrario, es creciente la percepción de que se trata de un movimiento más social que político que pugna por profundizar la democracia y el bienestar, transversalmente. En la mayoría de las ciudades, el costo de un pasaje promedio tiene un valor de 4,5 soles peruanos y puede llegar a constituir el 30% de los salarios más deprimidos. El Movimiento Pase Libre (MPL) también demanda reformas en la educación, salud y vivienda y respalda a otros grupos ciudadanos que el mundo oficial mira de reojo, como Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) y Periferia Activa, que exige mayor inversión en infraestructura.
Este fenómeno que exige un mejor Estado Social cuestiona que los gastos para la organización del Mundial de Futbol 2014 superen los 13 mil millones de dólares con notas graves de despilfarro. Protesta contra el costo de vida ante una inflación que si bien se situó en los últimos años entre el 5% y 7%, moderado para la región, ha elevado la canasta familiar en 22% en los últimos 12 meses a pesar de que el salario se incrementó solo el 9%. En Sao Paulo, cuna de las protestas, entre el 2000 y 2013, el índice de precios al consumidor subió 135% y el aumento de los pasajes fue del 200%.
Por donde se le mire, las demandas en Brasil llevan el sello de reclamo contra la injusticia. Claramente, es un movimiento de la calle por la reforma democrática y social y solo se saldará desde ella. La calle ha sido allí un elemento decisivo de las reformas; fue en ellas donde se inició en 1984 la demanda para elecciones directas («Diretas Já») para que no sea el Congreso sino los ciudadanos lo que eligieran al Presidente de la República, lo que ocurrió en 1989, y desde donde en 1992 (los «cara pintada») se forzó la dimisión de Fernando Collor de Melo por corrupción.
Sin ilusiones, salvo aspectos muy puntuales, las razones de la protesta brasileña tienen más similitudes con lo que ocurre en el Perú, de modo que suena forzada la afirmación de que lo que está explotando allí es un «otro» modelo. Más vale poner las barbas en remojo.A

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