Asuntos Post-Haya.

Apuntes para una Reflexión: Fernando Arce Meza.

ESTIMADOS AMIGOS:

Les adjunto dos artículos tanto de Sinesio López sobre «¿Adiós a las Armas?» y Fernando Tuesta Soldevilla «Que Haya una política de Estado».

 Coincidentemente estos dos artículos tratan del asunto post Haya. Sinesio habla que el fallo de la Haya para el gobierno y políticos chilenos les ha dejado un sabor amargo, en cambio para el gobierno peruano se siente complacido con dicho Fallo.

 Esto significa que el fallo de la Haya se tiene que cumplir, a pesar de las pataletas chilenas. En el caso del Perú, tanto para Sinesio López como para Fernando Tuesta, ésta la oportunidad de asumir una posición de Estado distinta a lo que ha venido ocurriendo donde no existen políticas de Estado, ni tenemos partidos políticos estructurados y democráticos, mejor dicho casi carecemos de organizaciones políticas, propias de la civilidad.

 Es decir, que el Perú contrario a lo que ocurre en Chile necesitamos acabar con la improvisación que siempre acompañó a los gobiernos, para ello debemos encausarnos por lograr institucionalidad y dictar políticas de Estado en importantes aspectos que la realidad social, económica y cultural reclama.

 Finalmente, Fernando Tuesta precisa que esas políticas de Estado tienen su base de sustentación se dará siempre que en Perú haya continuidad democrática; y de parte de Sinesio López expresa con razón que en el Perú no existen sistemas de partidos la que significa que el poder fáctico será siendo gravitante en la vida del país, pues hay déficit de civiles, diremos que en términos de construir ciudadanía, correlativamente la civilidad debe asumir  responsabilidades de gobierno que antes del Fallo de la Haya no lo tuvo.

 ¿Adiós a las armas?

 Sinesio López Jiménez

Diario La República, 30 de Enero de 2014

 Ni los chilenos perdieron lo que temían, ni los peruanos ganaron lo que esperaban. Por eso los chilenos no protestan ni los peruanos celebran. Los que están «complacidos» son el gobierno, los políticos y los medios peruanos. Al gobierno y a los políticos chilenos, en cambio, el fallo de la Haya les ha dejado un «sabor amargo», pero ellos han declarado que lo acatarán y lo cumplirán en forma gradual y con condiciones. Ellos están pagando el error de no haber aceptado la negociación bilateral que, en su momento, les ofreció el gobierno peruano.

 ¿Por qué los peruanos no están satisfechos con el fallo? Hay varias razones, pero la más importante parece ser la fusión y la confusión en su imaginario de la historia con la política. Desde la perspectiva histórica, las heridas de los peruanos son tan profundas que ninguna solución política moderada las puede curar. Las injusticias históricas no se resuelven con medidas de justicia presentista. Descartada la guerra, su solución exige compensaciones materiales y simbólicas que ayuden a sanar las heridas del pasado.

 Desde la perspectiva política, los peruanos hemos ganado, no lo que erróneamente esperábamos, sino una parte del mare nostrum que no teníamos bajo control. Es lo que se podía ganar en la Corte Internacional de la Haya que tiende a emitir fallos, no salomónicos, sino equilibrados (cuando se trata de bienes divisibles) para que sean acatados por las partes. ¿Había otra salida? Descartada la guerra, el gobierno peruano propuso una negociación bilateral que el gobierno chileno no aceptó. Esa negación fue un error de la élite chilena y una suerte para el Perú.

 En una negociación, que es sostenida no sólo por las habilidades de los diplomáticos sino también por las correlaciones de fuerza de diverso tipo (militares, políticas, económicas, etc.), el Perú no  hubiera obtenido lo que La Haya le ha dado. ¿Qué viene ahora? Se van a producir muchos cambios en las relaciones de Perú con Chile, pero el principal es probablemente el tránsito gradual de las relaciones de enemistad a las de cooperación. Como estados diferentes y soberanos, Chile y Perú siempre tendrán, sin embargo, un tipo de enemistad, pero se disiparán lentamente las amenazas de una guerra.

 En esa medida van a disminuir tanto en Chile como en el Perú los abultados gastos militares que estarán disponibles para atender los problemas de la educación, la salud y la seguridad interna en ambos países. Desaparecidos los conflictos limítrofes entre los estados, los lazos y las políticas de cooperación y de integración entre Chile y Perú y entre los países de América del Sur se fortalecerán y consolidarán.

 ¿Y qué va a pasar con las FF.AA. de ambos países?, ¿seguirán teniendo un rol político significativo dentro de sus respectivos países? Es probable que sí, porque su importancia no depende sólo de los conflictos internacionales sino también del déficit de los civiles de cada país. En el Perú no existe un sistema de partidos y en Chile ha comenzado a resquebrajarse. En esa medida, seguirán siendo un poder fáctico gravitante en la política de ambos países.

 Que Haya una política de Estado

 Fernado Tuesta Soldevilla

Diario La República, 30 de Enero de 2014

 En el Perú el fallo de La Haya sobre el diferendo marítimo con Chile no ha dejado plenamente contento a todos. Si bien las expectativas eran altas, el resultado no ha producido un triunfalismo extremo, pero tampoco la desazón de la derrota. Quienes pensaban que íbamos a conseguir todo, estaban muy equivocados y por lo tanto, han quedado frustrados. Pero siempre depende cómo y desde dónde se mire. Hemos ganado lo que no teníamos en los hechos. Si no conseguir todo, es perder, quiere decir que no se entienden los complejos procesos de las controversias internacionales. Por lo demás, hay que reconocer que dejamos por años (los gobiernos) que los hechos se impusieran al derecho. Esa es parte de la factura que debemos pagar o, si se quiere, parte de las ganancias que no vamos a recibir.

 Más allá de los sentimientos iniciales, el fallo debe ser leído por sus resultados, pues en este tipo de procesos como ya se ha dicho nadie gana todo. Conseguir algo y no tan poco, allí donde en la práctica no se tenía nada, es resumidamente lo que ha ocurrido. Que se haya ganado alrededor de 50 mil kilómetros cuadrados de mar es altamente significativo, con mayor razón si se ha hecho por la vía de la justicia internacional, a la que los dos países se han sometido de manera libre.

 El resultado favorable también puede ser leído por la reacción de los gobiernos, los políticos y los medios de comunicación. Mientras en el Perú se acepta como una victoria parcial y sobre todo con un alto significado simbólico, mirado desde la historia, en Chile, desde el presidente Sebastián Piñeira, la electa mandataria Michelle Bachelet, hasta la Cámara de Senadores han calificado en distintos tonos que se trata de una derrota inexplicable y dolorosa. Es más, es preocupante que en algunos sectores se esté anidando un sentimiento de injusticia y de cierto resentimiento con el Perú, al que se acusa de haber «construido un problema» allí donde todo estaba claro.

 Pero hay un elemento que es importante subrayar, más allá de los propiamente de política exterior. Se resume en lo siguiente: La continuidad democrática permite crear las condiciones para desarrollar políticas de Estado. Si bien en el Perú hay una precaria institucionalidad política en medio de un crecimiento económico que no tiene precedentes, al término del mandato del actual presidente Ollanta Humala se habrá quebrado el ciclo nefasto de no tener tres presidentes electos de manera consecutiva. Esto es significativo, pues ha permitido establecer una política de Estado en materia exterior que ha ofrecido beneficios tangibles.

 Los cancillerías desde el gobierno de Alejandro Toledo hasta Ollanta Humala, pasando por Alan García, han producido una continuidad en política exterior que ha alcanzado su punto de mayor éxito con motivo del diferendo marítimo. Eso lo que en Chile es algo de larga data, en el Perú es un logro reciente. Esto quiere decir que diseñar políticas de largo plazo avaladas por un amplio consenso político y social, con un norte de estabilidad que supere las tantas veces miopes miradas de largo plazo, permite éxitos. Si esto ha sido posible en materia de política exterior ¿no es posible que los peruanos nos pongamos de acuerdo en temas como salud, educación, seguridad, por solo señalar algunos? Si todos estamos de acuerdo en que ello es posible, entonces es la hora que lo ocurrido en La Haya nos permita mirar hacia adentro y llegar al Bicentenario de la Independencia con el logro de haber construido políticas de Estado que, a su vez, fortalecerá la democracia en nuestro país.

 En concreto, se debe aprender de esta política de Estado en materia exterior, para aplicarla a otros ámbitos de la vida nacional. Solo así, la política del buen vecino tendrá internamente, frutos duraderos

Deja un comentario