En la reunión de Bangkok, el 14/07/04, Francia acusó a los EE.UU. de extorsionar a los países pobres para que cedan sus derechos a elaborar fármacos genéricos (medicamentos básicos) para el tratamiento contra el SIDA, a cambio de acuerdos de libre comercio. Ahora se entiende porque bombardearon el laboratorio en Sudán y su interés en el TLC.

   La propia tecnología se defiende a sangre y fuego.

  Ahí tenemos el caso de la Pentium, la cual fue desarrollada por la IBM, pero inaugurada por los japoneses. UN argentino que salió entrevistado en la televisión, Ing. Electrónico y de Sistemas, ex-montonero, agente doble (de la CIA y de Fidel Castro), y que fue recomendado por la propia CIA a la IBM, se robó el diseño y se lo vendió a los japoneses.

   La IBM recurrió a la OMC (Organización Mundial de Comercio) la cual prohibió a los japoneses usar la tecnología de la Pentium, y cualquier tipo de tecnología derivada o semejante a la Pentium. Es decir que los japoneses tienen el conocimiento y no lo pueden usar.

   El caso más claro es el de la empresa coreana que se dedicaba a la comercialización de diamantes y que se robo el microchip de la IBM y que fue condenada a no usarla e incluso le prohibieron el negocio de los diamantes, que era su rubro original, para castigarla y llevarla a la ruina, por usar una tecnología que tiene dueño.

   Hasta las palabras tienen ahora dueños. Así tenemos que Alejandro Guerrero, el conocido productor de TV que ha grabado varios documentales sobre el Perú, produjo un especial al que llamó “Perú Silvestre”, por lo cual fue enjuiciado por la compañía de cine de Hollywood, la Warner Bros, por utilizar la palabra: Silvestre, porque ellos habían patentado al Gato Silvestre (el de piolín).

   El subcitrato de Sildenafil (Viagra) fue producido por los laboratorios Pfeizzer. Este medicamento actúa sobre unos receptores que se ubican en el pene. Luego Microsoft de Bill Gates, financió el estudio de otros medicamentos que actúan sobre los mismos receptores y fueron enjuiciados por la Pfeizzer.

   Incluso las líneas de Nazca, están registradas en Alemania. Por eso las joyas enviadas por unos joyeros peruanos a Alemania fueron incautados por utilizar diseños patentados en Alemania.

   La fibra de Alpaca está patentada en los EE.UU., si vamos de viaje vistiendo una chompa andina de esas que se venden en las ferias, legalmente debemos ir a la cárcel por usar una fibra que está patentada en los EE.UU. Los yanquis poseen la patente pero no tenían los auquénidos. Por ello el miserable de Fujimori, anuló una ley que prohibía la exportación de los auquénidos, de esa forma los yanquis se llevaron los animales comprados a precio miserable aprovechando la miseria de nuestros campesinos.

   Los alcaloides de la Uña de Gato, están patentados por un laboratorio austríaco y solamente ellos pueden comercializar y producir cualquier medicina basada en la Uña de Gato.

   La papa está patentada por Chile y la totalidad del germoplasma de las miles de variedades de papas del Perú han sido sacadas del país a través del Instituto Internacional de la Papa y por consiguiente están siendo patentadas por los demás países de forma de que el Perú en el futuro no podrá comercializar a nivel mundial ninguna de sus variedades, ya que están registrados por los extranjeros.

   Es decir, no sólo nos roban los minerales, la pesca, las plantas, sino hasta las ideas y los productos culturales, como es el caso de las líneas de Nazca.

   Ahora como nunca, el conocimiento tiene dueño. Todos conocemos el llamado Teorema de Pitágoras y nunca hemos pagado por usarlo. Pero ahora, gracias al capitalismo, cada conocimiento que se descubra tiene un dueño, generalmente las grandes corporaciones y para usar esos conocimientos hay que pedir permiso y pagar por su uso.

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