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Recordando a una bestia.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 4:25 pm on Miércoles, febrero 10, 2010

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

Al bruto de George Bush le hicieron, cuando candidateaba en nombre de lo peor del Pentágono a la presidencia de los Estados Unidos, una pasada memorable. Un humorista canadiense, que podría haber pasado por socio del argentino Tinelli, fue hasta Michigan -donde Bush pastaba en plena campaña junto a Cheney- y a boca de jarro, le hizo la más perversa de las preguntas.
le preguntó qué opinaba respecto del “apoyo expresado a su candidatura nada menos que por el primer ministro canadiense “Jean Poutine”

El primer ministro canadiense en aquel año 2000, se llamaba jean Chrétien (no Poutine) y era un liberal nacido en Quebec que, además, se había hecho famoso por una carrera política construida sobre la base de una tremenda desventaja: de niño había sufrido una enfermedad que le paralizó para siempre el lado izquierdo de la cara, hándicap que Chrétien había sublimado con este sologan: “Un político que sólo puede tener una cara·
En fin, lo que quiero decir es que Chrétien era una figura mundialmente relevante.

Preguntado Bush sobre el supuesto apoyo de “Jean Poutine”, el citado solípedo contestó textualmente lo siguiente (está en los registros de la época): “Aprecio esa vigorosa declaración. Ël (Poutine) comprende que yo creo en el libre comercio”.
Hasta allí todo era espantoso, pero Bush tenía el propósito no sólo de derrapar sino de estrellarse y morir en el redículo. Porque después de la respuesta que hemos citado, el aspirante al cargo más poderoso del mundo, cargo que llegaría a travez del fraude de La Florida y la idiotez de los demócratas, añadió:
“Él (osea de nuevo el inexistente e inverosimil “Jean Poutine”) entiende que deseo asegurarme de que nuestras relaciones con nuestro vecino norteño más importante, los canadienses, sean fuertes y trabajaremos en estrecha unión”.
Dios mío, más bestia no se podía ser.
El que entonces era, para vergüenza de los descendientes de El älamo, gobernador de Texas, no sólo creía que un primer ministro de Canadá podía inclinarse por un candidato a la presidencia de los Estados Unidos -jamás Canadá se ha metido en asuntos tan delicados sino que encima llamó a Canadá “el vecino norteño más importante”, cuando, como todos sabemos, se trata del único vecino que tiene estados Unidos en su frontera norte.

A no ser que el herrado cuadrúpedo, ensillado y dopado por las corporaciones, haya pensado que Alaska es una república sobreviviente de la guerra fría (más bien helada) o que el Oceáno Glacial Ártico es la monarquía de “Iceman”.
Por si acaso, lo que estoy recordando en este febrero del 2010 sucedió hace diez años y fue obra maestra de Rick Mercer, periodista productor y humorista de la telivisión canadiense.
Y el jumento patriótico que respondió dándole las gracias a “jean Poutine” era el mismo que hacía poco tiempo no había podido identificar a algunos dirigentes mundiales y el mismo cuyos gentilicios fueron el chiste recurrente de la prensa humorística norteamericana.
Como se recordará, Bush decía que los griegos eran “grecianos”, los kosovares “kosovianos” y estaba convencido-así quedó acreditado también en una conferencia de prensa -de que Eslovaquia era lo mismo que eslovenia.
Dios mío. Y este héroe del Animal Planet tuvo en sus manos, durante ocho años, el maletín nuclear del que dependía que la tierra siguiera existiendo.

Y cuando invadió Afganistán quemó Irak y avaló todo lo del fascismo israelí en palestina, supimos que era mucho más “kosoviano” que “greciano”.En fin que la ignorancia resulta casi siempre de naturaleza criminal.

Bayly y la corrupción.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 2:00 am on Miércoles, febrero 10, 2010

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

Jaime Bayly ha llegado a tener seis puntos de intención de voto en Lima. su “nicho”, su público, su repaldo ligth y quizá mudable, está entre los jóvenes de 18 a 30 años de los niveles sociales A y B.
No perece ser esta encuesta de la Universidad Católica motivo suficiente para que el baylismo limeño haga la fiesta que está haciendo.
Pasar del 6 por ciento capitalino y acomodado a ganar una elección nacional se presenta como una larga marcha. Pero lo que es indiscutible es que Bayly ha obtenido, en un mes de provocaciones ingeniosas, lo que a otros les cuesta años y lo que otros pierden en unos pocos meses.
La fragua de Bayly, políticamente hablando es su bien ganador narcisismo. Es un escritor torrencial y muchas veces talentoso, un comediante triunfal, un comunicador nato, un neurótico indiscreto y perverso que es capaz de anunciar pesares ficticios y hablar como un notario helado de su propia, inminente y fantasiosa muerte.
Bayly ha llegado a amarse tanto que si pudiera desdoblarse del todo se casaría consigo mismo.
Es también socialmente inimputable y ha logrado gracias, a su simpatía, que se le perdone todo.
Las barbaridades que ha escrito, su admisión pública de que “no tiene puta idea de para qué quiere ser presidente”, su prochilenismo fervoroso que lo empuja a plantear la virtual desaparición de las Fuerzas Armadas peruanas, sus oscuras escaramuzas con aquel amante argentino llamado Martín, su degradante persecusión en contra de Diego Bertie -supuesta y ocasional pareja precoz de ahora candidato-, toda es montaña de desatinos habría sepultado las ambiciones de cualquier mortal común y corriente.
Pero Bayly parece tocado por un dios pagano que lo aureola de teflón y agüita santa, un ángel de la guarda que no se desampara ni de noche ni de día (sobre todo de noche).
Pero si las locas ambiciones -locas pero legítimas – de ese ego omnívoro explican parte de su candidatura, lo cierto, lo dolorosamente cierto, es que Bayly no estaría en la lid electoral si la clase política peruana hubiese hecho una mínima parte de sus tareas.
Es la ruina de la política peruana y el desastre de la educación aquello que explica en el fondo el fenómen Bayly.

Si los partidos son siglas, vientres putos de alquiler, aglomeraciones sin ideas claras, o maquinarias enormes donde las elecciones internas se manipulan y envilecen -tal es el caso del Apra-, ¿qué pueden pensar los desafectos más jóvenes? Pues que un revulsivo esperpéntico nos puede caer bien.
Bayly es un astuto fruto del desánimo de muchísimos jóvenes, de su asco por la política, de su rechazo a la farsa. Que quienes rechazan a la farsa apuesten por Bayly parece una ironía autoinflingida. Y que su nicho electoral esté en las clases altas da una idea de que, en materia de valores, el desastre educacional del Perú va de la cima a la sima.
Si gente como García, Kouri, Castañeda -y muchos otros más -demuestran a diario que en el Perú la ética está demás y que valores como la honradez, el cumplimiento de la palabra empeñada, la prolijidad en el manejo del dinero público, han dejado de existir. ¿con qué vigas sostenemos la ilusión de país y de nación y de propósitos comunes?
Esto es una escombrera. De este Haití ético que es el Perú de hoy, puede salir cualquier ocurrencia, la más tesonera extravagancia, el capricho más redículo.
Pero la escombrera también tiene una causa. Y esa causa es lo que podríamos llamar la actual hegemonía de la corrupción.
La corrupción es vieja en el Perú. Pero quien mejor la organizó, quien la convirtió en institución intersectorial y en manual de magisterio fue Alberto Fujimori.
Y en muchos aspectos, el fujimorismo, como clima y nube tóxica, sigue siendo protagónico.
El primer síntoma de esa supervivencia es que en el Perú actual ha crecido aun más la legión de ciudadanos que piensan que el robo es inevitable y que la coima tiene mucho de natural.
Esto no es anomía, la anomía es la prescidencia distante de leyes y de normas sociales.
Lo que pasa en el Perú actual es mucho más profundo y escabroso. Aquí se aprecia se estima, se alienta la corrupción.
Un corrupto exitoso en el Perú -y sobre todo en Lima, el epicentro de este cáncer – es alguien a quien muchos admiran. Mezcla de machismo, ignorancia, arribismo y propensión a tomar todos los atajos que se presenten, esta cultura de la corrupción, esta autorización tácita para que los encumbrados violen la ley o se hagan de fortunas vertiginosas, ha logrado arrinconar a la virtud y encumbrar a la fechoría llamándola “pragmatismo” y aun normalidad o destino.
Es cierto que en Chile o en Ecuador -o en Colombia y Brasil, para no hablar de los estados Unidos -la corrupción asoma su pezuña de vez en cuando.
Pero, por lo general, cuando un escándalo de este tipo estalla en esos países hay un cierto revuelo, una sanción social, una intervención muchas veces enérgica de jueces y fiscales.
En pocos países la corrupción se premia o se celebra. MI país tocado por una infección de la que ya hablaba hace un siglo González Prada, ha desmantelado gracias a García, el sistema que permitió encarcelar a algunos  malandrines.
Es cierto que hubo un paréntesis de luz en todo este proceso. Y ese tramo soleado tuvo un nombre: Valentín Paniagua.
Pero recordemos que pasó después. Después llegaron Toledo y PPK a “restaurar el orden”. Entonces supimos que había una delgada línea roja que unía al hotel “Melody” con la fuga de Shultz, a Maiman con el lobismo aventajado de los amigotes de Toledo.
El fujimorismo había vuelto, pero este era más letal.
Porque a Fujimori lo enfrentamos quienes estamos convencidos de que la democracia es irremplazable. Y entonces fue la batalla entre el despotismo sin ilustración de Fujimori y los valores de la democracia.
Con Toledo, para nuestra desgracia, se desacreditó la democracia. El mecanismo de regeneración del Perú se atascó en los negocios de las licitaciones y las concesiones. La transición se volvió intransitiva y murió con Panigua.
No necesito abundar en detalles respecto de lo que ha significado el retorno de garcía.
Ese retorno ha sido la confirmación plena de que en el Perú la tendencia mayoritaria es considerar el bandidaje político como un asunto menor.
No digo que el señor Humala hecho un buen gobierno -en realidad, con la maleza que arrastró al parlamento habría hecho un gobierno espantoso y anarquizante-.
Lo que digo es que tuvimos la oportunidad de elegir a Lourdes Flores, una mujer de centro y hasta ese momento sin tacha alguna, y las desperdiciamos y optamos por “el mal menor”-.
El costo de esa opción ha sido enorme. Nunca sabremos cabalmente de qué tamaño es el actual saqueo del presupuesto nacional y de qué modo la podredumbre ha cundido, de arriba a abajo, desde la cabeza malograda a la circulación periférica, en los ministerios, los municipios, los gobiernos regionales, las intituciones.
Un problema mayor es que la corrupción que padecemos es incompatible con el capitalismo y el mercado. La corrupción no sólo roba sino que desalienta a la honestidad y destruye la meritocracia.
Si para ganar una licitación es mejor ser amigo que ser mejor y si algunas decisiones sobre gasto e inversión pasan por ciertas covachas del compadrismo porteño ¿de qué liberalismo hablamos?.
El capitalismo creador que cambió al mundo no se hizo con todo sino con trabajo y valores.
Un maremoto mundial lo ha cambiado casi todo. Lo que hacía Henry Ford ahora lo hacen gansters de la banca.

Pero volviendo a lo nuestro: si el Apra es ese padre que devora a sus hijos, se la oposición es ese silencio, si la prensa del entretenimeinto ha derrotado a la prensa seria, si los partidos deambulan en busca de un líder perdido, entonces nadie debería sorprenderse ante lo que está sucediendo: Bayly propone terminar de vender el país y, al mismo tiempo, plantea una revolución. Esa revolución sin embargo, se detiene en el matrimonio gay, o en el concordato con Roma. Quietismo en lo económico -para que acabemos de cerrar lo poco de industria que nos queda- y audacias de segunda para el cojudeo. Buena fórmula. Malos tiempos.

Viendo la tele

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 1:18 pm on Viernes, febrero 5, 2010

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

Hago de sapo de buscador, de viajero inmóvil y me pongo a ver la tele del domingo por la noche.
Qué cosas. Primero está “Cuarto Poder” , dominado por los romos, con su gerente boliviano y sus estrellas traídas del alto Perú de Eisha.
La verdad es que el reportaje sobre César Gutiérrez, aspirante a sinvergüenza, y la tal Lily Lemaster, con MBA en la materia, aportó chismografia y poco más. Nada sustancial ni de fondo.
Y eso de obtener primicias de empleados de la embajada  estadounidense -con horas extras en la de Israel de puro amor por la redundancia- como que ya fatiga. Eso de tener al juez Barreto o a la fiscal Zutanita como reporteros ciudadanos, parece un poco holgazán.
Después está el tono del señor Tola, que tiene la energía de la horchata y el énfasis  comunicador de un físico cuántico que acaba de perder el premio Nobel. ¿Por qué no le pondrán ají en el teleprónter, vitaminas en la copiandanga, un spray de limón en la nariz?
Nadie discute que “Cuarto Poder” es lo más visible de la tele, pero el problema profesional que padece, de manera notoria, es que nadie califica los temas, analiza su importancia o corrige los textos.
Un ejemplo espantoso de esos textos salvajes que a nadie preocupan y que cabalgan como ganado indio por la planicie es el señor Thorndike, alguien que alguna vez se insinuó como un reportero importante pero que ahora es un “Norky’s” hablado y con eructos.
Su texto sobre Paracas, el domingo pasado, llegará a ser citado por los profesores de la de Lima como ejemplo de lo que jamás debe hacerse.
Cegado por una labia casi narcótica llama “pristinas” a las aguas de Paracas, “graciosos” a sus pingüinos y “cautelosos” a sus lobos marinos (Y cómo no van a ser cautelosos con los animales erguidos que por allí merodean).
Para esta hechura de la antiescuela de “Cuarto Poder”, las conchas de abanico, por supuesto, “brillan imponentes” y, por supuesto también, potencian la función sexual (con comentario personal incluido). Y para terminar se lanza desde el sétimo piso del asilo retórico donde yace: “Nos vamos (de Paracas) con el atardecer en el alma reposada”. ¿Con el atardecer en el alma reposada? ¿No será con el alma “atardecida”?
¿Y el doctor guillotin? En “cuarto Poder” no hay corrector. Es un semanario televisivo liberal y sin censuras.

Antes de Thordike me he pasado un rato al canal del hombre que, nacido en tel Aviv, recaudó en Lima 20 millones de soles por sufrir por nuestra libertad y he visto a Lúcar haciéndole gracias y vendiendo indulgencias a César Gutiérrez y a su distante y huidiza mujer.
La verdad es que antes Lúcar daba repeñuz. Ahora da risa. Claro, al exculpar, a priori y de modo tajante a Gutiérrez y a su dama de compañía, está cundiendo el mensaje que los Crousillat, sus amigos perpetuos, quieren que cunda: nadie es corrupto, nadie merece críticas, nadie está bajo sospecha (a no ser que te llames Mauricio ni sé cuántos y hagas pizzas feas y seas un bufón involuntario; o que seas un medicucho de Sabogal, aunque jamás debes meterte con el hombre de la plata, el jefazo de Essalud, el que lobistea aquel humorista en planilla).
Paralizado he seguido en el 2 y he visto un festín doméstico de veras perturbador.
He visto a José Barba diciendo que piensa en serio en Bayly como presidente de la República. Yo hasta ahora había tocado el tema Bayly con el buen humor que podría merecer, pero creo que es hora de decir algunas cosas.
Barba, es un hombre inteligente, un amante del tabaco cubano, un bon vivant de éxito, un congresista que se hartó y un embajador que pudo hastiar con sus humos y su locuacidad. Pero hasta ahora toda la trayectoria de barba pertenecía a la primera división de la política. ¿Qué hace en el potrero de la nada?
Si su problema es no perder vigencia y aliar su sigla inscrita en la ONPE con alguna fuerza que le devuelva a la notoriedad
-para no envejecer en el anonimato y no escarbar álbumes amarillentos como consuelo -¿qué hace con un Bayly que ayer escribió en su columna de “Perú 21″ esta frase que es toda una doctrina moral y un programa de gobierno?:
“Quiero ser presidente -escribe Bayly -y sueño con ser presidente y trabajaré como un poseso para intentar ser presidente y lo más curioso es que no tengo la más puta idea de por qué carajo quiero ser presidente, sólo siento que es algo que está en mi destino envenenado y que en esta hora decisiva no debo ser un cobarde y esquivar la cita con el destino malhadado…”

Un asunto de estilo:¿el destino es envenenado y malhadado en un solo y breve párrafo? Aparte de cacofónico, ¿qué quiere decir? ¿A qué parte del destino pertenece Barba en la vida de Bayly: al veneno o a esa negra fatalidad que parece siempre llamarlo? ¿Alguien dijo cantos de sirena?
No sé si Bayly requiere de un lavado gástrico o de un suicidio. Lo que si sé es que Barba va rumbo a ambas metas si sigue con esas juntas.
Una pregunta a Barba José, ¿la política arruinó tanto tus espectativas que debes llamar a estas proclamas (“no tengo puta idea de por qué quiero ser predidente”) “debate de ideas”. “aporte al diálogo”, “luz para la democracia”? ¿Tanto daño te hizo el Apra, José,como para que tuvieras la autoestima en el subsuelo J de un retail panameño?

¿Por qué diablos no te presentas de una vez, con tus bártulos y tus ideas -que si valen la pena -en vez de estar haciendo de padrino de alguien que llama “cabrones de mala entraña” a su papá, a sus hermanos y a su tío Bobby, a quien acusa, además de cabrón de mala entraña de amarrete y maricón?
¿Ha imaginado barba a que mundo acaba de entrar con el estrépito de la farándula y la ceguera de aquellos a quienes los dioses quieren perder?
Bueno, pero si Barba es cierta decencia confundida luego apareve Ghersi. Y a este sí no le creo ni los monosílabos ni la corbata ni la presuntísima existencia de su alma.
De modo que me paso al 5, donde Cayetana Aljovín hace enormes y triunfales esfuerzos por no existir. Periodismo Suizo de hibernación a la espera de que alguna maña sentenciosa y judicial saque a Shultz de las alcantarillas desde donde da órdenes, órdenes subterráneas y con eco y con ruido de chapoteo de pies en aguas inmencionales.
De modo que allí acaba mi fugaz paseo por la tele. Está tan buena la tele que la lectoría de periódicos debería haber crecido quinientos por ciento.
¿No lo ha hecho? ¡Qué tal problema! ¿O es que la tele y la gran prensa y la gran radio (y la gran puta para citar a Ortiz) son la misma gran cosa?