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LA QUINTA RUEDA.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 2:49 pm on Lunes, julio 27, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

No sé en que año de cada década de cuál siglo. Ocurrió que la prensa dejó de ser el cuarto poder para convertirse en la quinta rueda.
¿Fue porque era muy caro investigar y había que reducir costos, como proponen algunos ingenuos?
¿Fue porque el público había dejado de ser aquella masa urgida de información y conocimientos que irrumpió en la historia a comienzos del siglo XIX?
Lo cierto es que ocurrió y hoy asistimos al panorama mundial de una prensa en crisis.
Algunos pretenden decir que la crisis la ha traido el Internet. Y no es así porque los contenidos de la red reflejan los mismos problemas que aquejan a la prensa tradicional: banalidad, sesgo ideológico, una buena dosis de indegencia intelectual, intromisión de la opinión en la información.
Por lo tanto, si la prensa tradicional y el Internet han contraído la misma enfermedad es que el paciente es el concepto mismo del periodismo.
Y el primer problema de un paciente es aceptar que es paciente y no médico.
Y eso es algo que el gremio periodístico no aceptará fácilmente.
Habrá que decirlo: el drama mayor de la prensa lo aportan los periodistas.
Y en la prensa peruana eso ya no es sólo evidente sino clamoroso.
Convertidos en empleados de sus dueños y en voceros de intereses que ni por asomo representan, miles de periodistas peruanos se  han dedicado al arte de sobrevivir.

Y si para sobrevivir deben manipular la información, alterar los hechos, construir investigaciones difamatorias y a ratos canallas, pues lo hacen con tal de recibir -a veces con retrasos humillantes -la maldita quincena de Fausto.
Y si para sobrevivir deben aceptar que los dueños del medio impongan sus listas negras de réprobos y sus listas blancas, pues la aceptan.
Y si para sobrevivir deben olvidarse de todo lo que realmente importa y dedicarse al oficio de embrutecer al público -un oficio que antes cumplían las dictaduras y las radionovelas, pues se olvidan.
Hay exepciones, claro. Son ellas las que justifican seguir comprando periódicos y viendo algo de televisión y escuchando una poca radio.
Pero la regla general es el escapismo y la desinformación. El principio de la mayor parte de la prensa actual es no tener principios sino publicidad, rating, mercadeo de chucherías que acompañan cada edición.
Según las últimas cifras creíbles, prporcionadas por una empresa dedicada al menester de medir lectorías y audiencias, el diario de más éxito en el Perú se llama  “Trome”, un periódico que jamás habría podido concebir don Luis Miró Quesada de la Guerra -el último director histórico de “El Comercio”.
Eso lo dice todo. Pero ese fenómeno no es sólo peruano. En otros países, quizá con menos alegría suicida, está sucediendo lo mismo: la gran prensa abandona los grandes temas para ocuparse de la crítica menuda, de la contestación secundaria; un simulacro de descontento quiere hacerse pasar por cuestionamiento, un aplazamiento crónico de la agenda que realmente podría interesar se convierte en norma de conducta. La homogeneización “liberal” del mundo exige la pasteurización de la prensa de masas. O sea que está permitido decir que los bancos estadounidenses recibieron demasiados auxilios financieros. Lo que no se puede decir es que el modelo, el sistema, la concepción raigal del desarrollo basado en el frenesí del consumo resultan ya insostenibles. Se puede decir que la orquesta estuvo mal. Pero nadie puede meterse con la idiota y criminal partitura que nos ha llevado a poner en riesgo el planeta.

En este mundo sin utopías, la prensa ha oficiado de sicaria. Y ha llegado a ser, como lo demuestra el día a día, cajón de sastre de odios ínfimos, anécdotas de marginales, basura colorida, cadáveres en el asfalto. Todo con tal de no hablar del gran asunto: el delicado asunto del dinero.
Del dinero que ata, que amordaza y que esclaviza. Una prensa con cada día menos lectores -Las exepciones peruanas son “Trome”, “Ajá” y “El Popular”, tiene que vivir de la publicidad. Y la publicidad condiciona, aunque esta sea una verdad que la mayor parte de los periodistas tratará de negar.
Y si no es la publicidad, será el dinero negro, el subsidio remoto, el raro mecenazgo…o la quiebra y el cierre. No hay más opciones.

Bueno, hay otra: la de pagar sueldos miserables y con retraso (cuando no en cuotas y sin gratificaciones). Pero lo que se logra con eso es un periodismo ideológico e informativamente desarmado.
Muchos periodistas peruanos son capaces de contar con bríos y talento las cuitas de otros. Pero alguna vez deberían de contarnos las suyas: las presiones del poder económico, las amistades contaminantes, las planillas que cubrir, la letra pequeña de la publicidad. En suma, lo difícil que resulta mantener la independencia y mirar de frente al verdadero patrón de la prensa: el interés público.

sandra

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 10:35 pm on Miércoles, julio 8, 2009

CARACAS: DETRÁS DEL ESCENARIO.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 2:29 pm on Miércoles, julio 8, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

El conversatorio de intelectuales de derecha realizado en Caracas, en el que ha brillado Mario Vargas Llosa y ha asomado su silueta de polemista hirsuto y huidizo el señor Hugo Chávez, ha sido auspiciado por el Cato Institute. Eso lo explica todo.

El Cato Institute es una organización privada de la que emana una de las corrientes más reaccionarias de la derecha “académica” estadounidense.

Cuando digo derecha “académica” hablo de ese espejismo que pretende mostrar como científico lo que es ideológico y como próximo a la filosofía lo que es vulgar propaganda ultraconservadora.

En las construcción de esas fortalezas de cartón ha estado, desde el año 2000 por lo menos, el novelista Mario Vargas Llosa, considerado uno de los más aguerridos voceros del Cato Institute.
Como una escisión universitaria del abortado Partido libertario, el Cato se fundó en 1977 en san francisco. Su creador fue Edward Grane, quien contó con el apoyo financiero del conglomerado petroquímico Koch Industries.
Al principio fue una de esas tantas oenegés dedicadas a predicar la libertad sexual, los derechos de los homosexuales o la legalización de la marihuana.
Poco a poco, sin embargo, el cato Institute fue perfilándose como un abastecedror disciplinario y constante de ideas para montar aquello que, en la época de Ronald Reagan, se llamaría “la revolución conservadora”.
De lo que se trataba, en el fondo, era de barrer con el New Deal de los años Roosevelt. Y si para ello había que convertir el egoísmo en credo, la avaricia en motor social y la falta de compasión en una espantosa pero imprescindible necesidad, Cato Institute se puso manos a la obra.

Esta entidad fue clave en darle coartadas “liberales” al reaganismo más duro pregonando la privatización del sistema pensionario la asistencia social y médica y la enseñanza. Logró bastante con Reagan y muchísimo con George W. Busch.
La “desregulación” fue la palabra clave que el cato Institute soltó a los cuatro vientos. Dado que su casi anarquismo de derechas no era aceptable, la “desregulación” era bastante mejor que el Estado arbitral de Roosevelt.
Por eso es que hoy muchísmos estadounidenses enterados culpan al cato Institute de haber colaborado decisivamente en la creación de esa economía plagada por el hampa bancaria y corporativa.
José Piñera, el fascista ex ministro de trabajo de Pinochet, es una de las luminarias del Cato Institute. Autor de la privatización del régimen de pensiones en el Chile acuartelado de los 80, Piñera publicó recientemente, gracias a la imprenta del Cato. un libro delirantemente inmundo: “Una casa dividida: Cómo la violencia política destruyó la democracia en Chile”.
En el portal electrónico del Cato, entre los libros recomendados por la Institución se pude leer lo siguiente: “José Piñera, por fin, demuestra convincentemente que la remoción de Allende fue el resultado del rechazo de las instituciones chilenas a sus reiteradas violaciones a los procedimientos legales y a sus esfuerzos por instalar en Chile un sistema totalitario”.
Cato Institute llama “Remoción de Allende” al bombardeo de La Moneda, la masacre de la democracia, la desaparición de más de tres mil chilenos y la instauración de ese fascismo que impuso por terror, el “régimen liberal” que Cato Institute dice defender.
En efecto, Milton Friedman, visitador y asesor de Pinochet, fue parte estelar del Cato Institute. Tan estelar, que el premio bianaual del cato Institute “aquien haya defendido la libertad” se llama precisamente, “Premio Milton Friedman”.
Ese premio lo obtuvo en el año 2008 un venezolano de 24 años, autor de ningún libro, llamado Yon Goicochea. Su mérito fue llamar a la insurrección popular en contra del gobierno de Hugo Chávez y fundador de la organización “Resistencia Estudiantil Venezolana”. El “programa” político de Yon Goicochea tiene dos vistosos pronunciamientos: el derrocamiento de Chávez y la legalización de la marihuana.

No es difícil deducir, entonces que Cato Institute está decidido a librar una batalla abierta en contra del chavismo. Y es fácil suponer cuánto habrían disfrutado sus mentores con la torpe retención de hora y media de los Vargas Llosa en Maiquetía y la más torpe desconvocatoria de la polémica que ya había sido tácitamente aceptada. Y es que a Chávez lo aconsejan su propia estupidez y algunos estúpidos adjuntos.
Chávez, sin quererlo, ha trabajado para el Cato Institute, al que sirven tan amablemente los Vargas Llosa.
Ahora el Cato Institute, que estaba acribillado por las críticas dado su papel en los desmanes republicanos del período Bush junior, podría inflar el pecho y obtener quizá bastante másde los veinte millones de dólares anuales que recibe de personas y corporaciones de los Estados Unidos.

Entre esos donantes están Philip Morris y Exxon-Mobil. Por pura coincidencia, Cato Institute está en contra de las leyes antitabaco y niega que el calentamiento global se haya producido por causa del hombre. Gale  Norton, próxima al Cato, fue directora del Medi Ambiente de Bush hijo e ideóloga de la resistencia del Protokolo de Kyoto.
Desde 1998 está en el consejo de administración del Cato Institute el señor Rupert Murdoch, zar de la Fox y de una vasta cadena periodística dedicada a enaltecer a Cheney, defender a Rumsfeld y predicar el liberalismo salvaje como solución.
Entre los libros que Cato recomienda para llevarse a la cama a leer están, aparte del de Piñera, uno titulado “El poder y el delirio”, escrito por Enrique Krauze, presente en el foro de caracas. El libro intenta ser una lapidación “liberal” de Hugo Chávez.

Otro libro que Cato encomia es “La tranasformación económica de Chile”, del ex minitro de Economía de Pinochet, Hernán Buchi. Y no podemos dejar de mencionar en este libro de lecturas inexorables (según Cato) uno que don Mario Vargas Llosa, de puro modesto, no ha publicado.
Su título es “Elogio a un liberal: Homenaje a Revel”, sus autores son José maría Aznar y Mario Vargas Llosa. Sí, así Aznar primero y Vargas Llosa después. Me dispongo a comprarlo de inmediato.

EL ORO DEL CENEPA – PERÚ

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 12:53 pm on Miércoles, julio 8, 2009

Por Raúl Wiener, periodista. Diario La Primera.

EN TIEMPOS DE HUELGA INDÍGENA AMAZÓNICA PRESENTAMOS UN INFORME SOBRE LA PENETRACIÓN DE EMPRESAS MINERAS EXTRANJERAS EN LA ZONA DE FRONTERA, EN EL ESCENARIO DE LA GUERRA DEL CENEPA DONDE MUCHOS PERUANOS, ENTRE ELLOS NUMEROSOS MIEMBROS DE LAS ETNIAS AWAJUN Y WAMPIS, A LOS QUE ALAN GARCÍA PÉREZ Y SU MAYORÍA PARLAMENTARIA QUIEREN TRATAR COMO INTRUSOS, MURIERON EMPUÑANDO LA BANDERA PERUANA.

Año de 1981: Los peruanos vemos por televisión las imágines de la rápida y contundente victoria de las tropas peruanas en las alturas selváticas del departamento de Amazonas. El punto denominado Falso Paquisha dentro del territorio peruano ha sido recuperado luego de duros combates y el entonces Presidente Belaunde, llega hasta ese lugar para izar la bandera. Pero ese año ocurría otro hecho menos difundido: En plena frontera en una zona conocida como Chinchipe-Nambija, se inician los estudios de antiguas vetas de oro. En marzo de 1987, el presidente García anuncia, como uno de los milagros de su primer gobierno, el descubrimiento de un extraordinario potencial aurífero en la Cordillera del Cóndor, pero dice también que por la sensibilidad del área, el Estado se reserva la zona y no admite denuncios, mientras sobre la cordillera el control permanece en manos del ejército. El territorio investigado correspopndía al nacimiento del río Cenepa y a los territorios tradicionales de la etnia aguaruna.

En 1993, en pleno fujimorato y abiertas las puertas a invertir donde sea, grupos privados empiezan a realizar denuncios en la frontera (la Constitución fujimorista permite a nacionales que exploten recursos del subsuelo dentro de los 50 km, de la línea de frontera y a extranjeros, “en caso de necesidad nacional”, establecida mediante decreto supremo). El denuncio más firme y duradero es el que hace Metales y Finanzas SA (Metalfin), empresa del grupo Hochschild. Ese mismo año, al lado ecuatoriano se halló oro en el proyecto Pachicutza del ejército de ese país con la canadiense TX Gold.

Entre enero y marzo de 1995 se incendia la frontera con la llamada guerra del Cenepa, en la que son reclutados numerosos indígenas de la zona como soldados, guías y elementos de apoyo logístico. El conflicto como se sabe, concluye en forma dudosa y por primera vez Ecuador reclama una victoria militar frente a los peruanos. El desenlace, sin embargo, favorece un acuerdo de paz que llega tres años después, con la cesión peruana de un kilómetro cuadrado en Tiwinza. pero en junio de 1995, tres meses después del fin de hostilidades, la empresa Metalfin, anuncia sus planes de explotación minera. Poco después se transforma en Minera Afrodita, representada por Jorge Bedoya Torrico.

LA RESERVA NATURAL Y LA MINERÍA:

A Instancias del Inrena, en 1999 se crea el Parque nacional del Cóndor, que incluye una reserva nacional de 1 millón 642 mil 567 has. Dos años después. Minera Afrodita solicita a Inrena autorización para explotar 39 concesiones en las cabeceras de los río Cenepa y Comaina, pero ese organismo opina que la minería es incompatible con las condiciones naturales del área protegida, por la fragilidad e inestabilidad del ecosistema y asegura que las perforaciones implicarían la destrucción de la cobertura vegetal y daños a la calidad del agua.

Luego de ser rechazada. Minera Afrodita recurre a los Ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores para que avalen sus proyectos. El Plan binacional de desarrollo de fronteras del 2004 indica que se debe promover la inversión minera en la zona de la Cordillera del Cóndor y casi a continuación el Ministerio de Energía y Minas aprueba el inicio de tres de sus proyectos: Campana 1; Comaina 1 y Comaina 2. Ese mismo año se incia una dura controversia con las comunidades. Mientras Inrena y los dirigentes indígenas firman un acta para la creación del Parque Nacional Chigkat Muja-Cordillera del Cóndor, Reserva Tuntanai y la titulación y ampliación de las comunidades del Cenepa y Santiago; Minera Afrodita arranca acciones de extracción informal de oro en complicidad con mineros ecuatorianos.

A lo largo del 2005 se desarrolla un conflicto entre Afrodita, apoyada por el Ministerio de Energía y Minas, e Inrena, secundado por las comunidades. En algún momento, Bedoya Torrico llega a decir que Inrena está trabajando para intereses ecuatorianos, presentando la inversión minera como un soporte patriótico que permitirá producir ingresos para las fuerzas armadas. Finalmemte los Ministerios de Defensa, relaciones Exteriores y Energía y Minas, concuerdan tras varias reuniones con el propietario de Afrodita, al exigir a Inrena opinar favorablemente a la explotación. A comienzos del 2006 le doblan el brazo y logran que apruebe los proyectos. Y en mayo de ese mismo año, la empresa peruana se asocia con la canadiense Goldmarca Limited, la misma que mantiene un contrato vigente con el ejército ecuatoriano al otro lado de la frontera. A fines del 2006 empieza hablarse del inminente recorte de la extensión del Parque Nacional a favor de la actividad minera.

EL ABUSO.

En enero del 2007, se cumple la amenza de recortar el Parque Nacional en 69,829.048 has. En Julio, con el visto bueno de los ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores y Minería, se da por aceptado el nuevo metraje, en medio de la protesta de las comunidades. En abril del 2007, se constituye Dorato Perú SAC, subsidiaria de una corporación canadiense que incluye como socios locales a Carlos Ballón Barraza, representante de otros denuncios mineros en la zona del Cenepa y miembro del grupo asesor para minería del Plan de Gobierno del APRA para las elecciones del 2006, dirigido por Abel Salinas.

En agosto del 2007, se recorta también el Parque nacional de Ichigkat Muja en la zona de los denuncios de Ballón que habían pasado a ser propiedad de Dorato. En octubre del 2008, Dorato Perú SAC adquiere 100% acciones de Afrodita y sus 7 concesiones (registradas a su nombre o de Jorge Bedoya Torrico) por cien millones de dólares. Se firma contrato privado simultáneamente a contrato público. El contrato establece que las partes conocen que las concesiones están comprendidas dentro de los 50 Km. de la frontera donde extranjeros no pueden “aquirir ni poseer, por título alguno, directa ni indirectamente, individualmente ni en sociedad, entre otros bienes, minas y tierras bajo pena de perder el beneficio del Estado, el derecho asi adquirido, exepto en caso de necsidad pública expresamente declarada por decreto supremo aprobado por el Concejo de Ministros”.

Acuerdan que “en caso que” Dorato perú decida incorporar a capitales extranjeros a su accionariado y contratar con personas naturales o jurídicas extranjeras, haciéndose pasible de la aplicación de la restricción constitucional, quedaría obligada a “realizar o causar que se realicen oportunamente” los trámites para la expedición del decreto supremo aprobado por el Concejo de Ministros. Hasta el presente el Ministerio de energía y Minas no reconoce la situación violatoria del mandato constitucional que representa la presencia de la canadiense Dorato en la frontera peruana, con intereses también en el Ecuador.

54 COMUNIDADES DEFIENDEN SUS DERECHOS:

Los pueblos indígenas que residen en el cenepa, que participaron de la guerra y que confiaron en las leyes e instituciones del país, han rechazado firmemente el pryecto de minería a gran escala que se pretende desarrollar sobre sus territorios y que empieza tomando el control de sus cabeceras de los principales ríos.

Ellos señalan que el efecto de estas inversiones será la destrucción de su sistema de vida y la contaminación de tierras, agua y aire. Denuncian además, no haber sido tomados en cuenta en estas decisiones, lo que significa que los gobiernos han burlado el mandato de la Resolución 169 de la OIT.

En la zona del cenepa residen 54 comunidades de los grupos étnicos Awajun (Aguarunas) y Wampis (Huambisas) que existen a los dos lados de la frontera, son pueblos normalmenmte pacíficos y trabajadores, pero, como se ve en estos días, cuando se molestan son cosa seria…es que peligra su propia existencia como pueblos, eso no le interesa a la voraz ambición de la cúpula alanista que están inmersos en grandes negociados…esa es la verdad, no les importa ya hacer una buena política de gobierno, sólo le interesa llenarse los bolsillos, por eso de moda el faenón, los petroaudios, la corrupción, estan ellos mismos lejos de hacer cumplir las leyes, por el contrario infingen las mismas leyes, cambian o adecuan las leyes a  sus intereses  y a los intereses foráneos.

Amenaza es la palabra clave.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 3:20 am on Viernes, julio 3, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

Corea del Norte es el mal -dicen. Y es probable que tengan razón. A condición, claro, de que nos digan que ellos son el bien.
Porque si Corea del Norte es el mal porque quiere tener una bomba atómica, ¿qué son ellos, que ya lanzaron dos sobre ciudades pobladas?
Estados Unidos tiene 6,000 cabezas nucleares montadas en dispositivos de largo alcance. Esos son los límites del tratado Start, vigente hasta diciembre del 2009.
Seamos específicos: Estados Unidos cuenta con 534 cohetes balísticos intercontinentales que saldrían, en caso de guerra, de sitios terrestres y 432 que podrían ser expulsadas por submarinos nucleares colocados en todos los mares del mundo.
Cada uno de esos cohetes posee ojivas múltiples, de allí la ganancia exponencial de su poderío (capaz de alcanzar con un solo disparo, varios blancos a la vez).
Aparte de su fuerza balística, Estado Unidos posee bombas atómicas tradiicionales, 20 veces más poderosas que las estalladas sobre Hiroshima y Nagasaki, puestas en unos doscientos aviones bombarderos de alcance también intercontinental. Veinte de eso aviones corresponden al model B-2, invisible, por ejemplo, para el sistema de radar que actualmente asiste a las fuerzas de la federación Rusa.
En resumen, Estados unidos podría borrar a la humanidad de la faz de la tierra si un George Bush o un Dick Cheney lo consideran “imprescindible para garantizar la seguridad de los estados Unidos”.

Para la derecha mundial que apresa y mata clandestinamente, que justifica la tortura y que codicia las fuentes de energía en nombre de su predominio mundial, un planeta posnuclear donde quedara la mitrad de los estados Unidos y ningún enemigo a la vista no sería el peor de los mundos.
Para la lógica de esa gente está muy mal que Corea del Norte quiera tener una docena de Bombas Atómicas.
No está mal, sin embargo, que Pakistán tenga cien bombas atómicas y que su archirrival, la India, se haya hecho con un arsenal de 200 artefactos nucleares:
No está mal que Israel posea entre 150 y 200 bombas capaces de desaparecer varias veces el Medio Oriente. Ni está mal que el actual canciller Israelí Avigdor Lieberman, haya dicho en plena campaña electoral que Israel debería de emplear el arma nuclear en contra de Hamas en la Franja de gaza.
Lo que está mal es que Corea del Norte quiere armarse o que Irán, remotamente aspire a hacerse con lo que se consdera, en un mundo corrompido por el uso de la fuerza, la única arma capaz de disuadir.
-Corea del Norte es una amenaza para el mundo -se atreven a decir. ¿Un país más pequeño que Carolina del Sur o el estado de Maine es una amenza mundial?
Bueno, también los Reagan dijeron que Granada, una isla de 378 kilómetros cuadrados, era un peligro para América. Y por eso instigaron al asesinato de Maurice Bishop, su primer ministro, e invadieron el diminuto territorio dos días después de cometido el crímen (Octubre de 1983)
También Chile fue, en su momento, una amenza mundial. Y lo fue Cuba, por supuesto. Y lo será todo país que no se someta a la dictadura mediática de los Estados Unidos. La palabra clave es “amenaza”. Lo que no se explica es sobre qué se yergue esa supuesta amenaza.

Aunque los políticos estadounidenses suelen amar la vulgaridad todavía no les es posible un sinceramiento absoluto respecto de su agenda y sus propósitos. No pueden decir, por ejemplo, que Corea del Norte tiene que ser castigada militarmente inclusive, porque no acepta el orden mundial imperial.
Si, ya sé: el régimen de Corea del Norte es impresentable, su dinastía parece feudal y la miseria en la que vive su pueblo surge del capricho autárquico de sus dirigentes.
Siendo todo eso cierto, una pregunta se resiste a callar: ¿Que autoridad moral tienen los estados Unidos y sus aliados europeos para hablar de un orden mundial amenazado? ¿De qué orden mundial pueden hablar los cínicos?
Nadie ha destruido con más eficacia lo que quedaba del orden mundial que la política exterior de los Estados Unidos (incluyendo la del débil Obama). nada ha contribuido con más entusiasmo a la separación definitiva de la ética y la política que la Europa  de los Berlusconi, los Aznar y los Chirac.
De modo que, sí, en fecto, Corea es un país en tinieblas, pero ¿qué son los Estado Unidos negándose a firmar el Protocolo de Kyoto, huyendo de las jurisdicción del Tribunal Penal Internacional, adoptando las políticas carcelarias de cualquier satrapía asiática, acarreando las municiones que se usaron para la masacre de Gaza?

Lo más divertido de todo esto es el baile de los pobres diablos latinoamericanos repitiendo en la ONU como si de un salmo se tratara, las paporretas estadounidenses  sobre las “nuevas amenazas”.
Lo que sí es cierto es que Estados Unidos no es una amenzaa. Es una realidad vigente y aplastante.

Vargas Llosa en Caracas.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 2:21 am on Viernes, julio 3, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

Escuchar a Mario Vargas LLosa decir simplemente solemnes como las que acaba de decir en Caracas es como volver a los tiempos de la guerra fria.
Según Vargas LLosa el mundo se divide, pobremente, entre los que piensan como él (o sea los peligrosos).
Ahora bien, hay varios tipos de peligrosos. Están los peligrosos arquelógicos, que son los comunistas, y los peligrosos inofensivos, que son los social demócratas.
Sin embargo, para el pensamiento catatónico de don Mario hay un tercer tipo de peligrosos y estos son los peligrosos-peligrosos.
Los peligrosos-peligrosos son los que no han pasado por el comunismo ni han militado en la socialdemocracia y ni siquiera han querido participar de la política (candidateando a una presidencia, por ejemplo).
Pero esos peligrosos-peligrosos son los que piensan por su cuenta, los que el sistema no engríe sino hostiliza, los que las corporaciones no financian sino tratan de enlodar. Son, en suma, los intelectuales, esa categoría a la que perteneció, brillantemente Mario Vargas Llosa.
Porque Mario fue el entusiasta castrista de los años 60, el autor de aquel discurso inolvidable leído al recibir el premio Rómulo Gallegos, el gran novelista que nos entregó la imagen del joven Javier Heraud muriendo en la selva.
Y no fue intelectual porque fuera de izquierda. Lo fue porque pensaba libremente y era soberano de su percepción.
Y como era un intelectual comprometido con la verdad y no con los dogmas, Vargas Llosa se fue distanciando de la revolución cubana se fue haciendo hangar soviético y sucursal estalinista.

Fue más intelectual que nunca cuando en 1968, se apartó para siempre de cualquier incondicionalidad censurando la salvaje invasión del llamado Pacto de Varsovia a tierras checoslovacas. Como se sabe, la URSS ejecutó ese zarpazo para impedir que Alexander Dubcek “suavizara” la dictadura checa y diera con ello el mal ejemplo que podía prender.
Quien escribe tenía 20 años cuando los tanques rusos entraron en Checoslovaquia. Todavía recuerdo la furia de los muchachos y muchachas que se enfrentaron, en las imágenes de blanco y negro de la época, a los blindados que tenían como misión aplastar “la primavera de praga”. Recuerdo esa furia checa y eslovaca y recuerdo la mía, limpia como un relámpago. ¿Para esto se hacían las revoluciones? ¿Para aplastar con la soldadesca?
Mario siguió dando ejemplo de autonomía cuando, en 1971, rompió abiertamente con lo que quedaba de aquella original revolución barbuda liderada por Fidel.
Yo trabajaba en “Caretas” y recuerdo haberlo entrevistado por teléfono (de Lima a París) sobre el caso del poeta Heberto Padilla, obligado  por Castro y sus secuaces a demolerse en público y a vomitar una confesión que parecía salida de los juicios de Moscú de los años 30.
Pero pasaron los años y Mario dejó de ser el hombre libre que vagaba por el mundo a su entender, el escritor que decía verdades de a puño, el intelectual distanciado del dinero y de los proveedores del poder.
Romper con el comunismo había sido una exigencia de la libertad. Transar con el establecimiento fue una interpretación de estirpe mexicana de la tarea del intelectual (aunque Octavio Paz, por ejemplo, se contaminó bastante menos con la telaraña del PRI).
Curiosamente, cuando Mario se amistó con el orden establecido por las corporaciones y perdió ese malestar que lo hacía escribir deicidamente para sustituir el mundo, fue al mismo tiempo, cuando de su inmenso talento empezaron a salir los divertimentos editoriales y las performances que tanto alegraron a su nuevo y creciente público. Las risas producidas por “Pantaleón y las visitadoras” empezaron a cundir entre los que cortaban el jamón.

Su último gran libro genial (y brotado del desasosiego) fue “Conversando en la Catedral”. A partir de allí, un Mario integrado al sistema global del poder decidió que pelear en contra de esa energía oscura no era sólo inútil sino también agotador y hasta suicida. Entre Chomsky y Camus, Vargas Llosa eligió a Gore Vidal y sus objeciones secundarias.
Escuchado ahora, en plena crisis mundial, decir que el liberalismo sólo trae abundancia y justicia y que los países que han conseguido esa receta son y serán los más prósperos (¿verdad Irlanda, no es cierto España, te acuerdas Islandia?) es como escuchar a un señor que tiene el físico de Vargas Llosa, el habla cantarina de Vargas Llosa pero que, de algún modo, usurpa el escritor, difama al combatiente libertario y anima y reconforta a sus enemigos.

Ir a Venezuela en estos días y redundar en las críticas que el caudillo procaz de esas tierras merece está muy bien, siempre y cuando no se vaya como plenipotenciario de aquellos valores que permitieron la criminal hegemonía invasiva de los Estados Unidos en América Latina. Censurar a Chávez y olvidar a Arbenz (y a Bosh y a Panamá y a Granada y al bloqueo cubano) no es lo que se espera de un hombre decente como Vargas Llosa.
Escuchar a Vargas Llosa como propagandista del capitalismo realmente existente produce, en suma, un agudo ataque de melancolía.

El búfalo del hortelano.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 1:29 am on Viernes, julio 3, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

Una organización aguaruna del Cenepa ha presentado tres denuncias fundamentales a la Dirección de Concesiones Mineras del Ministerio de Energía.
Las tres se refieren al artículo 71 de la Constitución que prohibe a los extranjeros tener, ni directa ni indirectamente, minas o tierras dentro dentro de los 50 kilómetros contiguos a cualquier tramo de nuestras fronteras.
Es cierto que ese mismo artículo estipula, como excepción, el caso de necesidad pública expresamente declarada por decreto supremo aprobado en Consejo de Ministros.
Sin embargo, ese no es el caso al que refiere Zebelio Kayap, uno de los principales líderes de los aguarunas en el Cenepa.
El caso al que se refiere Zebelio Kayap es el de unos mineros peruanos que tenían concesiones en la zona reservada Santiago-Comaina y en el Parque Nacional Ichigkat Muja, en la cordillera del Cóndor. Esas concesiones se dieron a pesar de las advertencias que, originalmente, plantearon expertos del Inrena.
Esas advertencias constaron en el informe número 941 publicado el 8 de enero del 2008, y apuntaban entre otras cosas, a lo siguiente: “…los petitorios mineros de encuentran ubicados en una zona de amortiguamiento, sobre un abanico de ríos que desembocan al río Cenepa, el mismo que ingresa, aguas abajo, a la reserva Comunal Tuntanain, por lo que el desarrollo de actividades mineras en dichos petitorios conlleva una elevada probabilidad de contaminación…”

Presiones del alanismo corrupto y “perrohortelánico” llevaron al desaparecido Inrena a retractarse, aunque curiosamente, sus especialistas no cambiaron un ápice sus puntos de vista ambientales. Fue una manera de dejar constancia de la situación de rehenes en que tuvieron que firmar el segundo documento.
En ese momento era dueña del denuncio la empresa minera Arodita, de propiedad del empresario peruano Jorge Bedoya Torrico, Bedoya, que tiene influencia en los círculos del poder del alanismo, fue uno de los que más presionó al Inrena para que “admitiera” que, a pesar de los peligros de polución, el proyecto fronterizo podía hacerse.
Meses después, sin embargo, Bedoya Torrico se olvidó del emprendimiento dejó de lado su espíritu aventurero y, de un sopapo, le vendió la concesión entera a Dorato Perú, una empresa que ahora finge ser peruana pero que es más canadiense que Air canadá.
En efecto, Dorato Perú es la subsidiaria “nacional” de Dorato Resources, empresa canadiense que es parte del grupo Cardero.
Vicepresidente del grupo Cardero es un gran amigo de Alan garcía. Se llama Carlos Ballón.
En la página electrónica de Cardero resource Corporation se puede leer lo siguiente: “Carlos Ballón, VP South América.-A graduate from Colorado School of Mines and experiencid minig engineer…Advisor to APRA (Mr. García’s party) to develop Perú’s current Minig Plan.
Advisor to Scotia bank Peru (former banco Wiese) on settlement of Minera Milpo and Mienera Atacocha (Perú’s largest Zn producers)…”

Sí, señores: el señor carlos ballón, asesor del doctor Alan garcía en temas de minería, miembro principalísimo del equipo que diseñó el plan minero del gobierno aprista, es el hombre que, en nombre de la corporación canadiense que vicepreside, está detrás de la compra de la mina Afrodita.
Para que esa transacción fuese legal hubiese sido necesario cumplir con el requisito que establece el artículo 71 de la Constitución, es decir el decreto supremo “aprobado por el Consejo de Ministros conforme a ley”.
Hasta donde sabemos que decreto no ha sido promulgado y por lo tanto, la presencia de esta mina de canadienses, por muy bien representada que esté por el señor ballón, es ilegal porque se situa dentro de los 50 kilómetros de interdicción que señala el artículo 71.

Para los chinos que compraron Majaz, una de cuyas extensiones muerde la frontera con Ecuador, García se expidió el decreto correspondiente. esta esta vez ni siquiera se ha tomado la molestia. Total, la cosa queda así en familia. Y con el Congreso pareciéndose cada vez más al Parque de las leyendas, todo discurre suavemente.
En enero de este año el viceminstro de Minas Felipe Isasi les juró a los aguarunas que era una mentira que la candiense Dorato hubiese comprado la mina Afrodita.
“Nos pidió que lo ayudásemos a encontrar pruebas en el asunto”, dice un dirigente aguaruna.

Ahora, luego de las tres cartas denunciatorias presentadas una tras otra, ni el vice ni el ministro dicen nada, como tampoco dicen nada cuando los aguarunas argumentan que la concesión minera jamás les fue consultada, tal como lo exige el Convenio 169 de la Organización Nacional del Trabajo.
Esa es la política del búfalo del hortelano. Eso es “poner en valor”. Eso es demostrar que “las riqueza del subsuelo pertenecen a todos los peruanos”. Con la intermediación de chinos y canadienses, claro está. Y con la participación de los amigos del doctor García.