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DE LA SELVA SU CÓLERA.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 3:52 pm on Jueves, junio 11, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

La selva tiene razón. Algunos de los métodos de la Aidesep pueden cuestionarse, pero nadie puede objetar seriamente la legitimidad de los reclamos de las ocho regiones y las 65 bases indígenas que están pidiendo el cumplimiento de las leyes vigentes y de los acuerdos que se adptaron -para el gobierno -sólo en apariencia.

El gobierno de García ignora la historia del Perú de un modo que podría llamarse exhaustivo, cree que vender los bosques y las cochas es algo novedoso.
No, hombre: pregúntele a algún aprista que no pertenezca al círculo del saqueo que pasó en la selva en las primeras décadas del siglo XX.
La región más extensa y más olvidada del Perú ya sabe que es eso de “Poner en valor”sus tierras; al final, el valor se va a la casa matriz y las tierras, envenenadas o exhaustas, son las que pagan el pato.
García cree que el perro del hortelano es su peor enemigo. Y llama perro del hortelano a quien se oponga a sus planes de vendeselva.
Y sale a decir que las riquezas del Perú son de los peruanos. Habría que preguntarle entonces, por qué la tajada inmensa de la torta se la llevan estadounidenses, canadienses o chinos.

Y manda al fantasmagórico Simón a decir que los selváticos son dueños del suelo pero no del subsuelo. Habría que cavar en el jardín de Simón para ver si allí hay petróleo.
Porque Simón es también dueño del suelo por el que discurre para sobrevivir políticamente.
En el fondo de la polémica está el asunto del “modelo brasileño”, que García quiere imitar como si el Perú tuviese el tamaño de esa gigante idiota que siembra maíz y soya para hacer etanol mientras explora en la jungla para encontrar petróleo.
Brasil puede experimentar con una extensión del tamaño del Perú entero. Es su derecho al suicidio ambiental. Pero el perverso modelo de destinar el cultivo de alimentos a elaborar biocombustible no debería ser el nuestro.
Como no debería ser tampoco nuestro modelo meter a las petroleras donde sea y a como de lugar. Ni conceder por cincuenta años millones de hectáreas a madereros forasteros sin ningún otro interés que no sea el beneficio pronto y desmedido
Y es que el otro asunto de fondo en este debate distorsionado por los gritos y las furias, es el modelo de desarrollo que queremos para esa región.
Para el señor García, ese modelo no está en discusión. Ni siquiera la aterradora crisis global lo ha puesto en discusión. El súbdito García piensa que sólo el perro del hortelano es renuente a aceptar esa verdad.
Pero el señor García se equivoca. En los libros que el no lee, en los blogs que no visita, en las cabezas que no consulta y entre los disconformes que le apestan asoma, cada vez más vigorosa, la idea de que el modelo que imitamos es inviable en el largo plazo, antiagrícola y anticomunitario en el corto e injusto de modo permanente.
¿Qué queremos para la selva? ¿vatrios Cerros de Pasco? ¿Un archipiélago de Oroyas? ¿Una legión de Pluspetrol? Ríosde gasolina? ¿Cientos de campamentos de exploradores petrolíferos, con sus respectivas forzas y sus respectivas putas nómadas?

¿Qué hacemos con este pulmón sobreviviente del planeta, que nos pertenece desde un punto de vista geográfico y administrativo pero que, en realidad, es un asunto que le concierne a todos los terrícolas? ¿Ponemos a Rómulo León y al doctor Químper a venderlo por lotes?
En todo caso, digamos que hay terreno amplio para el debate.
Aceptemos que el ambientalismo radical debe concesiones al pragmatismo.
Pero aquí no ha habido debate sino puñalada.

García se burló de la OIT y aprovechó facultades especiales para legislar, en contra de la Constitución por lo menos en seis casos, sobre el modelo de desarrollo que él vendedor civilista, cree que debe ser el único a aplicarse.
La selvale advirtió que eso estaba mal.
En mi programa de Canal 11 el señor Pizango dijo hace dos domingos que el gobierno se burlaba con esas mesas de diálogo y esos decretos monologantes.
Y no le hicieron caso.
Ha hecho bien el señor Pizango en deponer su llamado a la insurgencia.
Ante un gobierno legicida no cabe una oposición sediciosa.
Que ahora venga el diálogo. Y que García entienda que el Perú no es su chacra ni su piso en París ni las cuentas de Mantilla ni el fideicomiso en Suiza. El señor García esta de paso. LA SELVA, NO.

LA REPUBLICA DE LIMA.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 3:06 pm on Jueves, junio 11, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

El problema, al final, no es cuántas faltas de ortografía se cometan. El problema es cuántos crímenes se toleran.

Y la prensa derechista en el Perú ha instigado asesinatos y ha celebrado masacres y ha abiertos botellas de champán cuando algún Odría ha puesto “las cosas en su sitio” a patadas y algún Cayo Mierda se ha vuelto a hacer con el poder.
La prensa derechista es, además esencialmente inculta. Porque representa a una clase que ha preferido fiestear antes que estudiar y sauqear y explotar antes que sofisticarse. Y coquearse en un  casino de las vegas antes que ir a la galería de los Uffizi a ver “La vírgen de las arpías” de Andrea del Sarto.
¿Cuántas veces el “Correo” de los hermanos Agois -evasores sistemáticos e impunes de millones de impuestos -criticó el castellano zarrapastroso de Alberto Fujimori? ¡Nunca! ¡Ni con el pétalo de una papeleta lexicográfica!
¿Y por qué?
Porque en relación a Fujimori no importaba cuánto maltrataba el idioma ni qué concordancias se salteaba ni qué plurales se comía ni cuántas veces decía “perguano” en vez de peruano. Lo que importaba es a cuánto ponía la carne de cholo. Y la puso muy barata. Para los Agois y sus amigotes.


¿Sánchez Cerro fue, académicamente hablando, casi una mula?
Sí lo fue. ¿Acaso algún periodista encopetado lo insinuó siquiera? El asunto es que Sánchez Cerro hizo bien su trabajo: matar apristas y calmar el avíspero.
¿Y no es que Odría prescindía de la servilleta y a veces prefería la manga del uniforme para impiarse la boca? Yes, sir. Pero Odría también hizo bien su tarea, que era la de matar apristas (mucho menos que Sánchez cerro, es cierto) y poner en vereda a los de abajo.

No hablar bien ni escribir con propiedad el castellano es un drama. Pero tiene atenuantes si se piensa que este es un país que ha tratado de matar su cultura original y que ha condenado al analfabetismo (real funcional) a muchos pobladores rurales.
¿Es que Hilaria Supa olvidó la educación recibida? ¿Es que escapaba de clases y se desescolarizó a solas?¿Es que flojeaba viendo la tele?
La pregunta malévola viene de lejos. ¿Qué hace una semianalfabeta en castellano en el Congreso?

Pues precisamente, representa a los millones de peruanos que, como ella, fueron declarados inexistentes por la república de Lima.
Lima siempre ha querido blanquearse. Y una de las maneras de blanquearse ha sido avergonzar a quienes no hablan el español standar que se habla entre las señoras de los balnearios del sur.
Porque lima es tan estúpida que cree que, echándole cal viva a los orígenes, sentirá a Europa más cerca y a España más materna.
Y si la república de Lima niega el mestizaje (aunque suspira por la fusión de Gastón Acurio), con más saña negará a los que no recuerdan que alguna vez fuimos la indiada primordial, el joven imperio donde el runasimi era el idioma propagado oficialmente.
Matar simbóliocamente a Hilaria Supa es volver a negarnos y repetir aquel país canalla que a los indígenas les cobraba tributos sólo por el hecho de serlos.

Porque en la República de Lima, José maría Arguedas tuvo que comer en la cocina, junto a la servidumbre aindiada como él, y a los comuneros de rancas les dieron plomo por encargo de los de cerro de Pasco Corporation, de igual modo que plomo es lo que hoy reciben los niños de La Oroya, por encargo de esa DOE RUN que ni el pama cumple y que se burla en inglés de las autoridades.
Y plomo de los máusers salía en las novelas de Ciro Alegría. Y plomo de la prensa conservadora salió siempre para quienes se atrevieron a proponer nuevos rumbos.

Hilaria Supa es bárbara en castellano. ¿Y qué? pero es fluida en quechwa y eso de nada le sirve. Y quines la denigran no hablan quechwa (nilo intentarían), pero eso resulta irrevelante. Piorque en la república de Lima se insulta en castellano a quién sólo puede defenderseen quechua (kechwa).
Y se puede ser inorante en castellano y sabio de otras mil maneras. Y se puede ser brillante en castellano y asaz abusiva en otras prácticas. En el respeto por las normas democráticas por ejemplo. De eso puede hablar, con especial énfasis, mi contradichamediahermana doña Martha Hildebrandt.
Y si la democracia es respeto por las minorías, el diario de los Agoís ha demostrado no tener respeto por esa minoría kechwa-hablante. Minoría lograda -recordemos a punto de exterminio y potosíes, minoría obtenida con arcabuces, primero, y máuseres, después.
Ingenuos somos. Si la derecha peruana no respetó a las mayorías (cuando éstas impusieron electoralmente a Haya de la Torre, por ejemplo), ¿por qué habría de ser delicada con las minorías? Ingenuos y olvidadizos.

En “canto general”, un libro que deberían leer los jóvenes baboseados por ese sistema que los ha convertido en decorativos, Pablo Neruda habla de esa América primera y prehispánica:

“Antes de la peluca y la casaca
fueron los ríos, ríos
arteriales:
fueron las cordilleras en
cuya onda raída
el cóndor o la nieve parecían inmóviles…”

Y cuando Neruda trata el tema de la conquista española lo hace, como no podía ser de otra manera, desde la perspectiva dolida de los suprimidos:

“En Panamá se unieron los demonios….
Primero llegó Almagro antiguo y tuerto
Pizarro, el mayoral porcino
y el fraile Luque, canónigo
entendido
en tinieblas…”

El gran poeta que le cantó al amor (a todos los amores) abrevia la conquista del Perú en una sola frase compasiva:

“…La noche ha descendido sobre el Perú como una brasa negra”.

Y en relación a la América entera, su patria ancha, Neruda narra de esta manera burlona el proceso brutal de la hispanización:

“Después vinieron a poblar
la herencia
usureros de Euzkadi, nietos
de Loyola. Desde la cordillera
hasta el oceáno
dividieron con árboles y cuerpos
la sombra recostada del planeta.
Las encomiendas sobre la tierra
sacudida, herida, incendiada,
el reparto de selva y agua
en los bolsillos, los Errázuriz
que llegan con su escudo
de armas:
un látigo y una alpargata”

Porque así fueron las cosas y así maldijeron las costumbres y se destruyeron los idiomas y se evangelizó cuchillo en mano y con el oro en las alforjas. Y porque los que hoy se sienten por encima de todo olvidan que también vienen, en efecto, de olas de hambreados, aventureros y asesinos. Olvidan la Alpargata.

Hablar relativamente el castellano standar no es una hazaña para quien tuvo educación. Escribirlo más o menos bien es un don que poco tiene que ver con el esfuerzo y si con el destino.
Yo no me siento más por el castellano que me tocó tocar. Si algún mérito habré de reclamar será, en todo caso, el de no haber abandonado jamás mi rebeldía, la capacidad de indignarme, mi simpatía irrenunciable por los débiles. Eso no me hace mejor. Me permite vivir sencillamente.

LA CRISIS ESTA AQUI

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 12:43 pm on Jueves, junio 11, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

Mientras el BCR ha rebajado en un punto la expectativa de crecimiento de la economía peruana hasta llegar a un 4 por ciento para el 2009, el dato del INEI relativo a la parálisis del mes de febrero (0.19% de expansión del PBI) no hace sino confirmar que la crisis esta aquí y que nos toca la puerta con la cara de loco  de JacK Nicholson en “El resplandor”.

Si en febrero “hemos crecido” 0,19% es porque el valor de nuestras exportaciones ha caído un 20%. Sólo en el tema de las barreras arancelarias ecuatorianas, el Perú viene perdiendo 225 millones de dólares.

Y pasar de 3,14% de crecimiento en enero a 0,19% en febrero se llama crisis aquí o en Jamaica. Y eso es algo que el voluntarismo no cura que la verborrea no alivia.
El sector construcción, que venía creciendo a un ritmo de dos dígitos, lo ha hecho sólo en un 4,73% durante el mes de febrero del 2009. Tendrá que darse con una piedra en el pecho, sin embargo porque sigue siendo, junto con el sector agropecuario, un islote privilegiado en un archipiélago de cifras desinfladas.

Así, por ejemplo, la minería se ha contraído 2,0% el sector manufacturero ha decrecido un t.45% y la pesca se ha desplomado un desastroso, aunque también estacional 17,62%.

Cuidado. No estamos hablando de cifras disidentes ni de fuentes interesadas en inocularnos pesimismo. Las que aquí reproduzco provienen de un despacho de la agencia estadounidense Associated Press cuyo título reza así: “Crecimiento económico registra frenazo en Perú” Y lo que ha hecho la agencia es glosar las cifras entregadas ayer por el Instituto Nacional de e Informática.

Lo que nos está golpeando con mayor dureza es la demanda externa, que ha pasado de glamorosa a mediocre y, en algunos casos, de mediocre a deficitaria. Venezuela y Argentina nos están comprando bastante menos que antes y a esta lista de países remolones en adquirir productos peruanos se ha sumado -oh hada cibernética, cómo te explicas esto -Estados Unidos de América (con TLC y todo).

Si a esto agregamos que la cigra anualizada de la inflación ha llegado, de marzo del 2008 a marzo del 2009, al 4,78%, tendremos más o menos completo, un escenario de cuidado.

Hace un mes, en una emisora radial, el muy informado lobista estadounidense PPK dijo que uno de los grandes peligros para economías como la nuestra es, precisamente, la inflación. Y contó que las máquinas impresoras de billetes de las grandes economías han trabajado sin cesar en estos últimos meses, lo que podría tener un efecto contagioso. Algo más: PPK advirtió que la crisis global recién se notará nítidamente en el Perú a partir del mes de julio.

Pues parece que la crisis ya nos dio su cuota inicial. Y lo que puede venir dependerá de con qué seriedad afrontemos el asunto.

Por eso es que da grima que empresarios exitosos como José Chlimper estén dedicados a gimotear por Fujimori en vez de dedicar todos sus esfuerzos a estimular el mercado interno y a buscar nuevas oportunidades de exportación. Si muchos como Chlimper se sienten viudas desoladas, que le cedan el puesto a quienes podrían plantarle cara a la tormenta perfecta que está por llegar. (Y a propósito: ¿No será tiempo de pensar en un aumento razonable del paupérrimo salario mínimo?)

Desde esa perspectiva, nada ayudará la demagogia, el encubrimiento y la mentira. Y eso es lo que ha sucedido con el caso de la minera Doe Run. Hace pocos días voceros del gobierno y de la Sociedad de Minería salieron a decir que el caso estaba solucionado gracias a una inyección de 175 millones de dólares que Doe Run recibiría de fuentes privadas.

“El Estado no ha desembolsado ni un centavo” -dijeron. Y la mayoría aplaudió.

Ya era desagradable que unos particulares peruanos se hicieran cargo de la crisis financiera de una empresa que pertenece a un archimillonario estadounidense; que ha ganado una millonada cuando los precios del cobre y el zinc estaban altos, y que ni siquiera ha cumplido conlos 75 millones de dólares del último tramo de su programa ambiental.

Bien, la respuesta a esa debilidad política, a esa generosidad auspiciada desde el Estado, llegó ayer. Doe Run mandó a su casa al 75 pr ciento de su personal y dijo que seguiría parada hasta que el ofrecimiento de la ayuda “se hiciese efectivo”.

La agencia noticiosa Reuters que la colaboración prometida a Doe Run -75 millones de dólares en crédito revolvente y 100 millones en concentrado mineral -estaba entrampada y sólo podría darse en las próximas semanas. Vieja experta en el arte de la extorsión, Doe Run exige que le cumplan lo ofrecido. Y tiene una “razón legal” que la asiste.

Y los trabajadores -1,800 en este caso los que ganarán durante los 30 días de este pre-despido 65 soles diarios -son los que pagan el pato. Como siempre. Como le gusta a Chlimper. Como le place al fujimorismo empresarial, que nunca tuvo un cholo más barato que con el condenado japonés.

Si son patrañas como la de Doe Run vamos a encarar la crisis, arreglados estamos. Y lo que es de rogar es que ahora no salga el doctor Alan García a insuflarnos confianza y a darnos una clase magistral de litio. La cosa no está para humoradas.