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PETROAUDIOS Y PETROPRENSA

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 9:59 am on Sábado, enero 31, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

   En todo esto de los petroaudios está el asunto de que los periodistas reclamamos un estatuto especial porque nuestra misión también es especial.

   Es decir, exigimos privilegios porque se supone que le contamos a la gente lo que pasa en el mundo y eso, naturalmente, se considera una labor extremadamente delicada.

   ¿Pero eso es lo que hace la prensa en el Perú? ¿Eso es lo que hace en el mundo?

   La respuesta a ambas preguntas -salvando las exepciones -es un rotundo ¡no!

   La prensa, cada vez más roída por el poder del dinero, le cuenta a la gente lo que le da la gana, omite lo que le perjudica, censura a quienes pueden ser peligrosos por indómitos, destaca lo que son sus paradigmas, sataniza lo que considera herejías y, en suma, crea un mundo paralelo que se parece al mundo real tanto como una lombriz se parece a una esmeralda.

   Digamos de una vez por todas, y sin temerle al tumulto gremial que grita eslóganes, que las prerrogativas que exige la prensa peruana no se concilian con la abdicación que ha hecho de muchos de los principios que la hicieron alguna vez respetable.

   Resulta absolutamente indefendible, por ejemplo -justísimo -del “chito” Ponce Feijoó y describir sus delictivas actividades, para luego en una pirueta de hombre-bala en el circo, pasar a decir que lo obtenido por Ponce Feijoó en sus correrías de sucio topo es “saludable para el país”, “decisivo en la democracia”, “desvastador para la corrupción”. Esos niveles de cinismo son, aún para el Perú, extraordinario.

   Business Track, creada en el 2004 por ex oficiales de marina metidos en la guerra sucia, es una empresa dedicada a una actividad ilícita, que servía a clientes cuyos propósitos eran más ilícitos todavía, que empleaba métodos del hampa electrónica -métodos aprendidos en el servicio de la Marina de Giampietri (no la de Grau), y que vendía su material a reducidores que lo usaban para librarse de competidores espiar a adversarios potenciales, o copiar información útil para la extorsión.

   Estos “destructores” con uniforme, estos mercenarios del chupón fueron, por encargo de una empresa dispuesta a demostrar que el Perú era el burdel del que hablaba Macera, los que abastecieron a “cuarto poder” -ese programa tan afecto a no crearle a lo políticamente correcto -de los llamados “petroaudios”

   ¿Querían Ponce Feijoó  y su gavilla moralizar al país? ¿Pensaban en la higiene política cuando grababan a eso viejo procaz apellidado Químper y a ese plenipotenciario de Lurigancho apellidado León?.

   Y cuando la empresa que los contrató para esa tarea específica le regaló a Rospigliosi ese botín,  ¿quería abortar una corruptela en marcha o quería, entre otras cosas, deshacerse de quienes le habían hecho pagar decenas de millones de dólares de merecidas multas?

   Si Ponce feijoó cometió un delito sistemático -y lo cometió-, ¿por qué habría que eregirle un monumento a quienes compraron su mercadería?

   ¿Y quiénes reclaman ese monumento? ¿No son los periodistas que hicieron de la unidad de investigación del “El Comercio” una fábrica de documentos falsos e insinuaciones infames? ¿No es un ex ministro que trabaja para la embajada norteamericana y no puede dejar de estar en el escenario?

   Admitamos que métodos y personajes tan ordinarios lograron, sin embargo, que nos enteráramos de las andazas de Rómulo León, ese alanista furioso y demasiado indiscreto que García detesta porque apesta a la legua y no sabe disimular sus apetitos.

   Es cierto, los petroaudios nos han llevado hasta la ventana de ese Malraux  nuestro que era Alfredo Barnechea. Y por la ventana hemos visto que nuestro Malraux tenía tiempo para pensar en negocios con Maimann y en espectativas de negocios con Slim -la dura cotidianidad del pan ganado con el sudor del teléfono, se diría.

   Pero, más allá de la anécdota, estan los principios que deberían prevalecer. Y uno de ellos es el de la coherencia. Y decir que Ponce feijoó es un delincuente y, al mismo tiempo, un fantástico abastecedor de primeras planas, es incongruente por donde se le mire. Y señalar que los periodistas debemos estar siempre más allá de la ley es de un narcisismo colectivo que sólo los mañosos y los ingenuos- cada uno por su lado -convierten en prédica.

   Tiene que haber un punto en donde se concilien la libertad de expresión y el derecho a la privacidad de las comunicaciones -derecho que puede levantarse si un juez lo ordena.. decir que los periodistas hacemos lo que queremos porque nos da la gana y porque somos mejores es parte de una histeria anarcoide que algo tiene que ver con la anomia y algo con el engreimiento y el abuso.

   ¿Que gracias al primer vladivideo terminó el vertedero de Fujimori? Pues precisamente ese es un mal ejemplo para los ultras del gremialismo periodístico. Eso fue una autofilmación, un suicidio perfecto. Y tenía la relevancia pública que no tienen las jactancias de un mujeriego braguetero que hoy se cuelgan en internet.

   ¿Que los Papeles del Pentágono no se hubiesen conocido si los métodos prohibidos no fueses parte de los recursos de la prensa?

   Menuda ocurrencia esta de comparar a Ponce Feijoó con Daniel Ellsberg, el funcionario de la Rand Corporation que, analizando el fracaso estadounidense en Vietnam por encargo de Mcnamara, entregó al New York Times y al Washington Post los 7,000 folios que había fotocopiado en secreto y que eran el cuaderno de bitácora de la corrompida política de los Estados Unidos en el sudeste asiático.

   Ponce Feijoó es un sicario a tanto el poste intervenido. Ellsberg fue un idealista que se enfrentó al peor de los Nixon, al FBI que allanó el consultorio de su psicoanalista para acusarlo de demente y a la maquinaria del Pentágono que hizo todo lo posible para enviarlo a prisión. Ellsberg no vendió nada sino que se compró, involuntariamente la merecida posteridad y el respeto de todos. ¿Como puede mezclarse papas con camotes, chupones con patritismo, petroleras mugrientas con altruismo, chavetas con espadas de honor?

   La publicación de los Papeles del Pentágono, en 1971, fue el comienzo del fin de Richard Nixon.  Muchos de quienes reclaman estatuas con su nombre serían incapaces de publicar algo que de verdad hiciera tambalear “el sistema” alanista, esa injusticia que se hace llamar orden. Y otros de los que hablan desde sus flamantes púlpitos de paladines de la libertad de expresión se callaron en castellano y en chino mandarín cuando Fujimori defecaba sobre la Constitución.

   Recurrir al hampa para indagar es lícito. Aplaudir sus métodos cuando nos conviene es lamentable.

El fiasco de Obama

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 1:57 am on Sábado, enero 31, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

Eso de que Obama ha ordenado cerrar Guantánamo, la mazmorra estadounidense más global, es marketing puro destilado con el más astuto de los estilos.

La orden de Obama es “cerrar Guantánamo” en el plazo de un año.. Pero si Guantánamo es una vergüenza y un aprobio, ¿por qué no actuar de inmediato? ¿O es que en Estados Unidos los crímenes son al contado y las rectificaciones a largos plazos?

Un año puede parecer poco pero es un siglo para las víctimas que hoy están enjauladas en ese enclave que Estados Unidos mantiene en tierra cubana. Y cuando se trata de cambiar de rumbo ético, someterse a las lentitudes tramposas impuestas por el Pentágono resulta patético.

Y eso de que ha empezado una “nueva era” es para que se lo crean el pato Lucas, la mami de Tarzán y Murmullos, el enemigo de Dick Tracy. Vamos a ver la “nueva era” Barak Obama acaba de decir, en relación a Gaza, que “lamenta la baja de ambos bandos” (1325 palestinos y 11 soldados israelíes) y que cree firmemente “en el derecho de Israel a defenderse” . Es decir Cheney en función de noche, Bush interpretado por Harry Belafonte. Mismísima chola y con las mismas bragas.

O sea que lo del secuestro de Obama por el lobby Isaraelí que lo ha financiado parcialmente tiene ahora todos los visos de ser cierto.

¿Y el departamento de estado? ¿Ha cambiado su discurso de dóberman imperial?

No. Ha empeorado.

Ahora la Casa Blanca dice lo que la banda de bribones de Bush no se había atrevido a decir. Que Venezuela y Bolivia, por ejemplo, contribuyen al atraso político de la región y que sus gobiernos “no sirven a los intereses de sus pueblos”. Más todavía: de las oficinas de Hillary Clinton ha salido un repulsivo mensaje que huele a desembarcos y a Noriega y a Grenada: “Venezuela es aliada de la FARC y es complaciente, en tanto que ruta estratégica, con el narcotráfico internacional”

En resumen de la gran esperanza negra al gran garrote de toda la vida. Otra vez la Roma chusca ajustándole las clavijas a sus colonias. Y un mensaje para Bush: fuiste demasiado tolerante con Chávez, es hora “de actuar”.

¿Y sobre Cuba?. Nada nuevo, Que no se levantará el embargo, por ejemplo. Y que no se levantará si no se ven gestos de “liberalización democrática”. Y eso lo demanda el país que auspicia la masacre de Gaza, respalda las dictaduras corrompidas del golfo pérsico y destruye las institucionalidad internacional sacando a la ONU de la escena.

Ese brillante intelectual judío que se llama Noam Chomsky ha escrito un artículo urticante en relación al nuevo presidente de los Estados Unidos.

Entre otras cosas subrraya el hecho de que dos de las estrellas del equipo económico de Obama padecen de un pasado lleno de vergüenzas.

Robert Rubin, que fue parte del team de Clinton luchó agresivamente, como Secretario de Tesoro, para que se aboliera la ley Glass-Staegall, que separaba a los bancos comerciales de las instituciones financieras dedicadas al riesgo.

Señala Chomsky, citando al economista Tim Canova, que Rubin “tenía un interés personal en el asunto”. En efecto, apenas salió del puesto de secretario del Tesoro Rubin fue llamado a ocupar, en 1999, uno de los puestos más altos en la jerarquía de Citigroup, un trasantlántico de las finanzas que coincidía plenamente con la prédica de Rubin y que se “benefició” enormenete . sin saber que estaba cavando su fosa -con la desregulación auspiciada desde el Tesoro.

Summers, que ganó 119 millones de dólares de salario en sus diez años de ejecutivo mayor de Citigroup, es uno de los responsables del desastre actual de la firma porque desde que entró lo único que hizo fue apostar a las audacias más extremas y a los empaquetados de hipotecas más especulativos, esos que terminarían pudriéndose en la bodega.

Tanto es así que hay quienes han acusado a Rubin, hoy consejero oficial de Obama, de ser el Bernard Madoff de la “banca seria”. El hijo de Rubin, Jamie, ha sido el cajero de la campaña de Obama en wall Street.

Cuando Rubin dejó el tesoro su reemplazante fue Lawrense Summers, que ahora está en la marquesina, con letras enormes del nuevo teatro Obama; es el director del Consejo Económico nacional.

El señor Summers, que alguna vez dijo en Harvard que los hombres eran mejores que las mujeres en matemáticas “por razones biológicas, fue el que propuso la nefasta ley que prohibió la regulación federal de los llamados productos financieros derivados, las armas químicas responsables del colapso ecnómico que hoy sacude el mundo.

Chomsky recurre al economista Dean Baker para calificar a Summers como uno de los más destacados villanos de la saga de las hipotecas basura, Baker afirma que “poner la política financiera en manos de Rubin y Summers es como poner a Osama Bin Laden a la cabeza de la lucha en contra del terrorismo”.

Chomsky cita en su artículo a Jonathan Weil, redactor del Boomberg News, quien piensa que la mayoría de los llamados por Obama a enfrentar la crisis económica “lo que debrían es haber recibido citaciones judiciales”.

La obediencia como crimen.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 10:54 am on Lunes, enero 19, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

Hace 50 años un psicólogo norteamericano llamado Stanley Milgram hizo un experimento destinado, en suma, a demostrar que el ser humano es un borrego peligroso.

El experimento consistió en lograr que unos voluntarios aplicaran supuestas descargas eléctricas a otros supuestos voluntarios (que en realidad eran actores cómplices del experimento). Milgram quería saber si los “picaneadores” obedecerían a su autoridad de médico hasta el punto de causar daño a sus víctimas.

El asunto empezaba con 150 voltios -lo que ya era una teórica barbaridad-. Milgram, que enseñaba en Yale y sabía qué cosa era ser cruel exigiendo notas y plazos se quedó estupefacto.

Con 150 voltios simulados, el autor que fingía ser sujeto pasivo del experimento se retorcía de dolor y gritaba como un animal desesperado. Entonces el verdugo miraba a Milgram buscando su asentimiento. Milgram decía que sí con la cabeza y luego ordenaba: -Doscientos voltios.

El 82.5% de los voluntarios odiaban a los torturadores preferió obedecer antes que actuar según el mandato de su conciencia. Y siguió demostrando su obediencia debida hasta los 200, los 250 los 300, los 350, los 400 y los 450 voltios ( a estes último rango de sadismo llegó exactamente el 79% de los sujetos de la experimentación).

Milgram estaba horrorizado.

Había ideado esta prueba a raíz del asunto Adolf Eichman, un nazi particularmente asesino que juraba ante la corte de Jerusalén que lo condenó a la horca que él sólo había cumplido órdenes y que no había tenido alternativa.

Milgram quería saber hasta qué punto el ser humano promedio podía ser un instrumento dócil de la autoridad -de cualquier autoridad- “en condiciones ideales y con la impunidad garantizada”.

Pues bien, comprobó empíricamente que el primate superior de la escala puede torturar a otro primate si recibe órdenes de la persona adecuada y si esas órdenes parecen estar respaldadas por un bien superior.

En el caso del Experimento del Milgram -que así llegó a llamarse en los anales de la psicología -ese bien superior era, aparentemente, comprobar el umbral del dolor y la posibilidad de rastrear sus verdaderos efectos en los sujetos pasivos del test.

Todos los voluntarios que obedecieron a pesar de su evidente disgusto parecieron tener una inteligencia promedio, no hubo datos de esa naturaleza sobre el 17.5% de voluntarios que decidió desobedecer y largarse, en ocasiones a gritos, de tan sombrío “laboratorio”.

Pero aquí no acaba el asunto. Lo más interesante es que el experimento de Milgram acaba der ser repetido, bajo condiciones menos duras y con menor dosis de manipulación quizá por el psicólogo Jerry Burger, de la Santa Clara University. Y los resultados, según publica la revista American Psycholigical Association, son apenas dos puntos porcentuales menos que los que Milgram obtuvo en 1961.

Osea que cuando se mata en Gaza a mujeres, niños y viejos; cuando se mata en Islamabad cuantiosamente; cuando se barre del mapa una pequeña aldea en las afueras de Kabul; cuando, en fin, el primate mayor de este planeta convierte al odio en causa y a la muerte en lección y a Dios (a cualquier Dios) en gran secuaz. debemos pensar no sólo en la triste infantería que aprieta el gatillo si no en los peces gordos que dan la orden.

El experimento de Milgram y su reciente repetición son una prueba: la humanidad que produjo a bethoven y a Joyce también es una inmensa manada de homicidas anuentes, miríadas de corderos dirigidos por lobos.

La obediencia puede ser el peor de los crímenes.

EL GUETO MÁS GRANDE DEL MUNDO.

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 10:15 am on Jueves, enero 8, 2009

Opinión: César Hildebrandt, periodista.

   Hay 21 niños entre los cientos de muertos palestinos caídos por la ofensiva de estirpe nazi que el estado de Israel, creado para reinvindicar a las víctimas del nazismo, ha decidido perpetrar en contra de Hamas. Veitiún niños muertos y 235 niños heridos. Son los daños colaterales de esto que la prensa internacional llama “guerra”  (más de 700 muertos a la fecha, nota del editor).

   Pero es una “guerra” donde un bando tiene aviones F-16 y F-18, helicópteros Apache, misilística teleguiada, tanques de última generación satélites rastreadores (aun de noche), interceptación electrónica y, por último, si llega el momento, un arsenal clandestino de bombas atómicas de uranio y de plutonio; una guerra donde el otro bando tiene viejas armas ligeras, cohetes artesanales que han causado una baja israelí en “su última ofensiva”, piedras, hondas, gritos, multitudes, rabias, y mucha carne de cañón, muchos niños que interrumpir con una bomba lanzada por computadora.

   PORQUE DE NIÑOS INTERRUMPIDOS Y GUERRAS ASIMÉTRICAS ESTÁ LLENA LA HISTORIA DE LOS PALESTINOS, VÍCTIMAS DE UN GENOCIDIO RAPAZ Y LENTO QUE LOS PRETENDE ANIQUILAR COMO NACIÓN. UN GENOCIDIO QUE EL MUNDO PERMITE PORQUE EL LOBBY SIONISTA LO HA COMPRADO CASI TODO Y PORQUE LOS SIONISTAS NAZIS QUE HOY GOBIERNAN ISRAEL PIENSAN QUE EL HOLOCAUSTO LES DA DERECHO A TODO Y LES OTORGA, ADEMÁS, UN MONOPOLIO DE MARTIRIO QUE EL PUEBLO PALESTINO NO PUEDE ATREVERSE A DISPUTAR.

   Yo nací el año que nació Israel. Soy coetáneo de ese estado que todo el mundo democrático aplaudió y que tanto le debió a personas entrañables como David Ben Gurión.

   Sólo después nos enteramos de que el nacimiento de Israel implicó el despojo de millones de palestinos que, de la noche a la mañana, se vieron sin casa ni futuro y que vivirían su propia y trágica diáspora.

   Curioso es para redimir a una cultura sin territorio -que eso eran los judíos errantes por el mundo – se tuvo que privar de todo a una nación que sí tenía territorio pero a la que se le consideró sin derechos.

   Que el estado de Israel -prosocialista, democrático y, en muchos sentidos ejemplar se haya convertido en esta especie de Gestapo dispuesta a todos los abusos y a todas las infamias, es algo que no se alcanza a comprender si no se entiende, al mismo tiempo, la derscomposición del liderazgo occidental -especialmente el de los Estados Unidos, el ascenso social del fundamentalismo de ambos bandos, las guerras ganadas y la arrogancia que eso trajo, las traiciones entre árabes, las provocaciones suicidas y ante todo retóricas de grupos como Hamas y la indiferencia mundial ante la matanza sistemática del pueblo palestino (recuérdese los sucesos de Sabra y Chatila).

   Esa zorra de la diplomacia internacional que se hace llamar Condoleeza Rice dice que Hamas tiene la culpa. Lo mismo dice el sumamente corrupto Mahmud Abbas, el títere que Washington y Tel Aviv mantienen como presidente de la llamada Autoridad Nacional Palestina.

   De hecho, cada vez que las cosas han marchado sin que corriera sangre y en la atmósfera de cierto mutuo reconocimiento, Israel ha hecho todo lo posible para que, en el seno de Hamas, los halcones ahuyenten a las palomas y empiece de nuevo lo que el estado terrorista de Israel llama sin rubor, “provocaciones terroristas”

   Cuando Hamas ha dado alguna muestra de tolerancia, Israel ha soltado las alarmas. Y, de inmediato, ha reiniciado y hasta redoblado el bloqueo inhumano del más grande gueto de la historia (más grande que el de Varsovia): la franja de Gaza.

   Negándole todo al enemigo arrinconándolo y humillándolo, Israel logró, por enésima vez, que los idiotas cohetes “Katiushka” del extremismo de Hamas cruzaran la frontera y amenzaran a ciertas aldeas. El porcentaje de eficacia de estos artilugios que se arman en garajes y cocinas es, felizmente menor de 1 al 1000. Imagínense lo que estaría haciendo el ejército israelí en Gaza si ese porcentaje mejorara.

   Pero el libreto israelí era esta vez más audaz. Se trataba de demostrarle a la administración Obama, proisraelí hasta decir que la seguridad de Israel es “sacrosanta”, que Israel -por si acaso alguien lo haya pensado no admitirá recortes en su política de exterminio del pueblo palestino y en su afán de “admitir” un Estado palestino partido en dos, sin retornados y de cuyo diminuto espacio de estado el estado judío se apropiaría además, del 7,4 por ciento, que se destenaría a los asentamientos ilegales (algo que ni siquiera el podrido Abbas puede aceptar públicamente).

  ¿ Qién se opone a los designios de Israel?

   ¿Quién puede conducir a los palestinos a una negociación de verdad?

   ¿Quién puede convocar a una Intifada?

   La respuesta es una sola: Hamas, que ha conservado su limpieza, ha ganado elecciones limpias y ha terminado de enterrar a Fatah, la organización militar que creó Arafat y que hoy ha hundido en el lodo al sector Mahmud Abbas.

   Se trata, entonces de asesinar a Hamas -metáfora sólo para gentiles : literaliodad para el extremismo sionista -Y con Hamás habrán de morir quienes puedan estar en su entorno. Y con la política de terror que la ocupación israelí de Gaza va a suponer se cree que el “problema Hamas” quedará resuelto.

   Se equivoca Israel como se equivocó Hitler cuando aspiró a que la fuerza fuera de derecho y el derecho fuera fuerza. Los sueños nazis terminan en pesadillas mundiales.

   Israel necesitaba de Hamas para torpedear las negociaciones de paz y frustrar todo intento de ejecutar las hojas de ruta de las que hablaba Clinton. Todo indica que el gobierno de Tel Aviv ha recibido señales de que la administración Obama no apostará por esas negociaciones ni se opondrá a la política de tierra arrasada y cadáveres brotando de edificios humeantes en una gaza rota.

   Pero si esto es así, entonces el próximo objetivo será Irán. Y si israel -el pueblo elegido- logra sus objetivos en irán, estaremos asistiendo al nacimiento larvado de la tercera guerra mundial y de un terrorismo -más “ideológico y místico” que nunca -que hará que lo de las torres gemelas parezca un juego de play station.

ENTONCES EL ARMAGEDÓN ESTARÁ PRÓXIMO.