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QUE SE LLEVEN A ALVA EN PATRULLERO:

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 10:12 am on Miércoles, agosto 29, 2007

Matices: César Hildebrandt.

Si una empresa tuviese que comprar masivamente algo que necesita con urgencia, le haría el encargo a la gerencia de compras y adquisiones.

Bueno, ¿qué pasaría si la gerente de compras -digamos, una señora apellidada Mazzetti-permitiese, por negligencia o interés, que nunos subalternos metieran la mano para subir el precio de los bienes en combina con los proveedores?

Digamos que el presidente de la compañía-un señor apellidado García-le despide y todo el mundo, o casi todo el mundo, aplaude ese gesto correctivo.

Entonces, el señor garcía nombra a uno de sus más allegados ejecutivos nuevo gerente de compras y le encarga de comprar ya no N de esos productos sino N más el 50% de N. ¡Todo un desafío! ¡Esta vez nada puede fallar!

El nuevo gerente de compras-un señor apellidado Alva Castro-recibe toda la confianza del señor García y empieza la tarea. La acomete con aplomo y la resuelve en un dos por tres, como buen ejecutivo que es. Y, por su puesto, y recibe todo el apoyo del presidente de la compañía, el señor García quien defiende la adquisición hecha por tratarse de “productos garantizados”, responde a los impugnadores diciéndoles que tienen  intereses mezquinos en favorecer a otros proveedores (los tradicionales), y asegura la limpieza de la operación afirmando que “es una de las operaciones más transparentes que haya visto, entre otras cosas porque nos hemos ahorrado once millones de soles en compra”.

Entonces los impugnadores retroceden, los escépticos se callan, la portátil aplaude, la gente se olvida del asunto y las secretarias de intendencia regresan a su lima de uñas con más chismes que nunca en la cartera.

Entonces ocurre lo increíble. Una tarde, cuando todos creían que los bienes comprados estaban ya siendo embarcados en algún puerto de la nueva China (la de Mao o menos), LA SECRETARIA DEL SEÑOR ALVA -NO EL SEÑOR ALVA-ANUNCIA EN UN MEMO DISCRETO QUE LA COMPRA QUEDA ANULADA PORQUE EL PROVEEDOR NO HA PRESENTADO, EL DÍA SEÑALADO, UNA GARANTÍA ADICIONAL CONSIDERADA COMO IMPRESCINDIBLE.

¿Qué cosa? ¿la secretaria de Alva comunica algo tan grave? ¿Y el señor Alva, que había defendido ante el directorio del Congreso la compra? ¿Y el señor García, que había defendido al señor Alva ante la asamblea de accionistas, o sea todos los cojudetes de la patria (la inmensa minoría de todos nosotros)? Ni Alva ni García aparecen en estas primeras horas.

Y mientras tanto, estallan los rumoes, Entonces era cierto que el tal proveedor era un sirvergüenza que en vez de plantas de mantenimiento tenía un tallercito de auténtica mala muerte. Entonces era cierto que el tal proveedor había vendido armas en vez de patrulleros y reclutado mercenarios para Irak en vez de técnicos en planchado y pintura. Entonces era cierto que los bienes en cuestión estaban sobrevaluados en 40%. Entonces era cierto que ni siquiera China usaba esos vehículos como patrulleros,. Entonces era cierto que el asunto apestaba.

Y entonces por extensión, resulta perfectamente entendible por qué este gobierno de tantos incapaces juntos, está haciendo del shock económico un aborto, de juntos un  proyecto nobilísimo que no termina de aterrizar, de crecer un folleto en papel plastificado, del chorreo un sueño de Sahara, de la compra de patrulleros una interminable película de Hitchock y del teremoto una demostración de cómo se puede desafinar de modo tan sinfónico cuando se quiere ayudar con el propósito pero no con la cabeza.

La pregunta es, entonces: ¿qué hacemos con el presidente de la compañía, el que metió sus manos al fuego tal como lo hiciera hace años con los remigios del primer reinado? Ya no pregunto que hacer con el señor Alva, por su puesto, porque su destino como el de los yanquis, es manifiesto: que se lo lleve un patrullero y lo devuelva a las puertas del Congreso.

LIMPIANDO UNA COMISIÓN:

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 9:26 am on Miércoles, agosto 29, 2007

Matices: César Hildebrandt.

Esta columna que generalmente está dedicada a denunciar admite hoy, como lo ha hecho en otras ocasiones que hay instituciones y personas que luchan por hacer bien las cosas.

Tras la denuncia de que la Comisión de Fiscalización del Congreso iba a ser estirilizada con la presencia de Menchola (el de la Srta. Kú), el fujimorista Pando (el de la Srta. Reátegui Prado), y la aprista Tula Benites (la del señorito Cuadros Noriega), las bancadas han reaccionado, los portavoces se han avergonzado y las decisiones han corregido tamaño desvarío.

Resulta entonces que, gracias también a la presión resuelta del presidente del Congreso, sale de la Comisión de Fiscalización este trío de joyas de la farándula parlamentaria. respecto de francisco escudero, de la UPP, se han considerado dos cosas: primero, que la denuncia penal abierta en Trujillo ha sido ya desestimada por el Poder Jidicial; y, en segundo lugar, que el gesto aquel de zamparse a la oficina de Edgar Villanueva fue, en todo caso, un pecado venial de parroquiano angurriento. Puede discutirse esto último, pero lo cierto es que tal Escudero no tiene abierto un proceso en el Congreso, como si lo tienen los tres desfenestrados.

En todo caso, de cuatro tres. De los tres villanos de la cundería, de tres vivazos(as) criollazos(as) se ha salvado la comisión encargada de velar por el honor del Congreso. El Congreso al que el Ejecutivo siempre ha querido masacrar a pesar de lo funcional que le resulta, demuestra con esto que tiene mucha más capacidad de reacción de lo que suponíamos y que su relación con la prensa no es la de un paranoico bonapartista-que todo lo ve mezquindad concertada y conspiración a dúo -sino la de un poder que reconoce que, al igual que la prensa, se puede equivocar.

Porque la rectificación Dr. García Pérez. no degrada sino que enriquece. Usted llegó a decir alguna vez que el peor error de su carrera política había sido confiar demasiado en los demás. Cuando me dijo eso, en un set de televisión, sentí vergüenza ajena. Pensé: ¿Y la hiperinflación? ¿Y ENCI? ¿Y la corrupción que galopaba al lado de los diarios cambios de precios? ¿Y el Frontón? ¿Y etcétra?

Pensé: ¿Qué clase de ego hidráulico hay que tener para decir que uno confió demasiado cuando los millones que confiaron en uno fueron defraudados?

Y ahora mismo, Dr. García: insiste usted en atarantar a los periodistas extranjeros con modales de cachaco. Y, claro, uno se pregunta: ¿Porqué tanta amabilidad con los chilenos y tanta bronca con la prensa española? ¿Y por qué tantas concesiones millonarias a la TELEFÓNICA y tanto maltrato a los bomberos españoles que no cobran? Y, claro, uno también recuerda que usted hasta ahora, no le ha dicho a los millones que le votaron por su centroizquierdismo sereno y maduro por qué se volvió a, a las 24 horas de elegido, el derechista joseantoniano que es hoy. ¿Es que el pueblo no se merecía una explicación? Pues no, dirá usted señor doctor. Pero a nosotros, modestamente nos parece que sí, que los ingenuos que vieron en usted a un social demócrata. escarmentado y al borde de la sabiduría -y que ahora ven en Palacio a un Toledo estirado e inteligente en castellano, como se dice en las notarías -si se merecían una aclaración veloz, como esa que tuvo usted la valentía de encarar cuando lo del niño prodigioso del que no nos había contado por las buenas.

No culpe a la prensa de todo señor presdidente, haga como el Congreso: rectifique algunas cosas saque usted a esa ministra que anda siempre ocupada con la Telefónica. Reconozca que INDECI ha sido parte de la catástrofe. Admita que su desinformación inicial tiene responsables.

No siga diciendo que todo anda bien en Pisco y que sólo los periodistas se empeñan en decir lo contrario. ¿O es que el autismo resulta inexorable en quienes gobiernan nuestras repúblicas del sur? ¿O es que se critica a Chávez pero al mismo tiempo y secretamente, se le envidia?

DERECHA DE NACIMIENTO:

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 4:53 pm on Martes, agosto 14, 2007

Matices: César Hildebrandt:

En el fondo de toda discusión sobre la sociedad que queremos está el asunto de qué hacemos con los pobres.

Ser de derecha consiste en creer que los pobres se lo tienen merecido, que poco han hecho para dejar de ser lo que son.

Ser de centro consiste en querer cambiar las cosas pidiéndole a los ricos que inviertan más en la creación de empleos.

Ser de centro-izquierda consiste en creer que todos tenemos derecho a ser mirados como humanos.

Y no hablo de la izquierda neta y dura porque entiendo que ésta, para todos los efectos, ha dejado mundialmente de existir.

La derecha le pone pausa al control remoto y se va a comer con la familia. Está convencida que la historia se puede congelar en una imágen catódica y piensa que el equilibrista sobre la cuerda será capaz de demorar su arrojo los siglos que haga falta.  Osea que el derechista confunde la historia con un nacimiento de cartón -de allí a Fukuyama, inventado por la Sony y propagado por la Rand Corporation, hay un solo paso-y está seguro de que los borregos se quedarán siempre en su sitio y el niño no habrá de crecer y tatatín y tatatán.

Por eso es que no hay derecha sin violencia. Porque eso de mantener todo en su sitio requiere de legiones romanas, inquisiciones, ejércitos, cardenales y huachimanes. Si la monarquía absoluta pereció en el intento de inmovilizar la historia, la derecha de hoy perecerá negando la historia al estilo de Fukuyama.

Como se sabe, Fukuyama fue tan pelotudo que creyó que la aceptación universal de la economía de mercado le ponía punto final al asunto y que todos pasaríamos por caja suscribiendo a los Reagan, las Thacher y a la gorda Albright (de Clinton) que era la más safia de las descocadas.

En el mar de la economía de mercado caben ballenas de diferencia: el estado tuitivo, el Estado empresario y coempresario, la identidad cultural, la defensa del medio ambiente, los sectores no sometidos a la codicia legal de lo privado, la creciente igualdad de oportunidades, la salud y la educación como derechos básicos, la política tributaria, la lucha contra los monopolios y los fraudes, la batalla contra la hegemonía asesina de los Estados Unidos, etc. etc. etc…

¿Ya ven que la historia no ha terminado, como aseguraba aquel pelotas? Pues bien, cada vez que la historia no termina-ya sea a nivel doméstico o en el terreno internacional-a la derecha le da la pataleta y pide bala, hostias con veneno para los curas que no se dedican a salvar almas sino cuerpos aquejados por el plomo o el cianuro, cacerinas enteras de armas largas para los indios comecoca, patadas para las indias comemierda-si, hay racismo detrás de casi todas las injusticias-,comunicados para tranquilizar los directorios.

Pero la historia no termina de terminar y las rabietas son cada vez más agudas. “Si la historia se está moviendo es porque hay quienes la empujan”, dicen los rabietudos. Y de inmediato se les viene a la cabeza un montón de barbudos con sus bluyines y sus oenegés, un montón de mujeres-seguramente medio putonas o por lo menos promiscuas-que hablan de las napas freáticas y las vainas eses de las regalías por los huecos que van a quedar.

Y por eso tampoco hay derecha sin negación de la realidad. Porque la realidad es que hay una feroz injusticia en el mundo pero la derecha quiere que nos narcoticemos con sus películas y pensemos que el mundo está de fiesta inolvidable y que jeff Bush es un tipazo por donde se le mire, la apuesta inmovilizadora de la derecha es algo que no puede triunfar. De allí su cólera, que siempre tendrá algo de póstuma, un tufo a profecía de cadáver.

Porque cuando todo le falla, cuando la ley no basta sino que sobra, la derecha entonces toca su sirena, ulula como editorialista de The Economist y llama a su pinochet de turno para que vuelva el nacimiento de cartón al tiro. Y cuando Pinochet, interpretando correctamente su papel de capataz con capa, mata como Jack el Destripador y roba como  un ciptómano, la derecha dice “Oh jamás lo sospeché”.

Lo mismo dijo aquí de Fujimori, su chinochet adorado, el ponja que les baldeó la casa como nadie.

Y además está el insulto ese de que esta derecha que chorrea sangre aquí o en Chile, en Indonesia o en España, en Alemania (Sí la derecha Alemana estuvo con Hitler) o en Estados Unidos (pregúntenle a Dick Chenney), esta derecha prontuariada, digo, encima se dice liberal, robándose un precioso título, un grado humanista, un diploma sofisticado que consiste en creer en dos cosas fundamentales: 1) Que el individuo vale más que el Estado; y 2) Que todos tenemos, jeffersoniamente, los mismos derechos.

¿Con qué derecho los yamamoto de la derecha peruana se llaman liberales si creen sólo en su propia libertad? ¿Porqué liberales si están dispuestos a volver a los brazos de Chinochet apenas las papas quemen? ¿Por qué liberales si no sientes prójimos sino a sus presuntos iguales? ¿Por qué liberales si no saben quien es Popper ni Hobbes ni Rawls ni Sartori? ¿Por qué liberales si habrían sido capaces de almorzar con Videla?

La derecha a secuestrado el término liberal. Veremos cuánto pide por su rescate.