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LAS PIEDRAS DEL YAP Y EL PATRÓN DOLAR:

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 10:22 pm on Domingo, mayo 13, 2007

Apuntes para una Reflexión: Luis Ayala Huamaní.

LOS INKAS HUBIERAN DEMOLIDO FORT KNOX Y EL ARCA DE LA ALIAN$A.

Lo reiteramos: La economía es una disciplina sencilla que los “economistas” tornan complicada. Mientras menos entienda el populorum “tanto mejor”, es la consigna artera de los “especialistas” (pues así nos libresaquean más eficazmente). A continuación, un texto del renombrado ideólogo etnonacionalista boliviano, FAUTO REINAGA, que data desde hace 25 años. El estracto que presentamos corresponde al libro “LA PODREDUMBRE CRIMINAL DEL PENSAMIENTO EUROPEO”.

” DESDE YAP: La isla de YAP (en el Pacífico) era famosa por cierta particularidad: su moneda.

Aunque inocentes y primitivos, los nativos de bronceada piel conocían la institución premigenia del dinero, El único incoveniente era que el Yap carecía de metales. No había minas. Y si bien había abundancia de conchas, frutos, dientes de lagartos y aletas de tiburón, los habitantes del Yap llegaron a la conclusión de que un sistema monetario fundado en estos objetos tan comunes carecería de estabilidad necesaria. Era preciso hallar un material-tipo que poseyera auténtico valor intrínsico.

En definitiva eligieron el producto de otra isla situada a 20 millas de distancia: las piedras de una gran cantera; material perfecto para la fabricación de ruedas de molino. La isla aquella estaba a gran distancia; por consiguiente, llegar hasta allá, extraer las piedras, tallarlas y retornar con ellas en una canoa castigada por el oleaje, implicaba un grandísimo esfuerzo que, en efecto, tornaba aún más valorable esa moneda. Por consiguiente se dijeron los habitantes de Yap, HEMOS HALLADO LA MONEDA PERFECTA.

Una piedra redonda y chata de aproximadamente un pie de diámetro correspondía más o menos a media corona o a un dólar de dinero, además si se la perforaba en el centro se podía pasar un palo por el agujero, llevarla al mercado… aunque el portador no pudiera caminar tan erguido… Cuanto más grande la piedra, mayor su valor. La enorme piedra de molino de 12 pies de diámetro era el equivalente a un billete de mil dólares; y el agujero practicado en el centro podía dar cabida al jefe indígena más corpulento.

Pero, ¿cómo se utilizaba esta moneda?, ¿era preciso trasladar estas piedras, cuyos pesos solían -en ocasiones- llegar a las varias toneladas, cada vez que se vendía o compraba algo? No necesariamente. Además el pueblo Yap ERA DEMASIADO SENSATO COMO PARA ACOMETER SEMEJANTE PENITENCIA. Se optó pues, por dejar las piedras en el sitio original de llegada, en el jardín o en el patio del 1er. propietario.

El pueblo Yap carece de escritura, de manera que el convenio de transacción era puramente verbal; PERO ERA RESPETADO MÁS FIELMENTE QUE UN DOCUMENTO DE 50 PÁGINAS REDACTADO POR UN REGIMIENTO DE ABOGADOS. Es así que en Yap llegaron a haber muchos hombres adinerados cuya RIQUEZA, se hallaba dispersa por toda la isla. Naturalmente tenían derecho a visitar su propiedad a inspeccionarla o sentarse sobre su piedra monetaria o colocarse en el agujero y así satisfacer su orgullo de propietario. Y en ese orgullo se complacían tanto como el ávaro que reencuentra su dinero o el accionista que corta sus cupones.

Pero la historia no acaba aquí. Yap sufre a menudo tifones tropicales. Tampoco son raros los maremotos que a veces se descargan con enorme violencia… y las grandes piedras llegan a parar al fondo de las lagunas o el mar. Entonces una vez reparadas las chozas y enterrados los muertos, los nativos se dedicaban a buscar el dinero perdido.

Lo hallaban en el fondo de las aguas claramente visible por la trnasparencia del líquido. Sin embargo, una vez establecida la ubicación de las piedras a nadie se le pasaba por la cabeza la idea de recatarlas. Además hubiera sido una tarea harto complicada sea como fuere jamás se realizó el intento. El dinero, la riqueza estaban ahí… sin que el prestigio familiar ni la situación individual sufrieran porque esa riqueza estuviera sumergida bajo varias brazas de agua.

…AL “PATRÓN DÓLAR / ORO”

Actualmente, del 75 al 80% del oro mundial está en la Reserva Federal de los EE.UU. Ubicada en Fort Knox, Kentucky. Ahí se han dispuesto complicad´çisimas y recontra sofisticadas precauciones tecnológicas contra la posibilidad de un ataque nuclear, bacteriológico o de tipo láser. Basta mover o apretar una o dos palancas o botones para inundar los depósitos. Pero aunque el oro está en depósitos subterráneos, a decenas e inclusive centenas de metros bajo tierra y encapsulados en containers blindadas, (pudiendo muy fácilmente quedar eternamente sumergido)… el valor de la moneda gringa jamás se ha visto afectado en su cotización por ese riesgo.

Y es que el dólar es siempre EL TODOPODEROSO dólar, porque la gente SABE que ese montón de sólidos estan ahí, por más que jamás en sus vidas lo hayan visto. Y lo mismo se puede decirse de todo el resto de paises que se ajustan al PATRÓN ORO, almacenado en lingotes en las bóvedas minadas de sus respectivos Bancos de reserva.

¿Hay tanta diferencia entre el oro de Fort Knox y las piedras del Yap? La historia del oro es la historia de la especulación humana, es también un ingrediente de la religiosidad judeo-cristiana desde el Becerro de Oro, el Arca de la alianza (Entre Jehová y su pueblo elegido) y el culto a Baal, hasta las áureas estatuas enjoyeladas el fausto del Vaticano y la Tiara de tanto arzobispado y obispo QUE PROMETEN EL CIELO POST MORTEM (para los pobres), mientras legitiman el dólar terráqueo en vida (para los ricos).

Ante eso, la economía física como la filosofía amáutica del Tawantinsuyo que despreció la moneda y el oro en pro de la colectividad laboral afín al bien social…debía y tenía que parecerles monstruosas y herejes a los globocolonizadores de hace 5 siglos, así como a sus actuales transnacionales Fondo Monetario Internacional FMI, y Banco Mundial BM.

CINCO SIGLOS DE “HORA PERUANA”

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 1:05 pm on Jueves, mayo 10, 2007

                Apuntes para una Reflexión: Luis Ayala Huamaní.

   El APRA, ha denominado este año 2007 como “Año del cumplimiento del deber”, enmarcado en eso, Alan García-siempre sediento de “cámaras y cerveza”, ha inaugurado una campaña para abolir la “hora peruana o Cabana” en un ceremonial en la que varios de sus ministros llegaron tarde… Obviamente el criollismo gubernamental ignora que la “TARDANZA SUB-DESARROLLADA” es parte de la cultura del complejo y la subyugación inabolible por decreto, sino-más bien-abolible sólo mediante transformaciones sociales.

   En la novela de Ciro Alegría “Los Perros Hambrientos”, hay un pasaje en el cual “Don Cipriano” -hacendado de “Marcabal Grande”- cita a “su”  indiada al patio de la hacienda, haciéndose esperar por el espacio de varias horas y que al ser requerido por su capataz sobre la tardanza y la subsecuente mortificación de la peonada, responde: “Así debe ser. Han de esperar siempre al patrón como pedagogía de subyugación”.

   He ahí la explicación de la denominada “hora peruana”, instaurada desde que los pizarros y almagros arribaron a estas tierras con ánimo de distribuirse el reino en reparticiones y encomiendas. Así, al igual que el negro en äfrica, al amarillo en Asia y al cobrizo en América, el patrón blanco debía por “necesidad colonial” hacerle siempre esperar su presencia como parte del protocolo de denominación.

   Este detalle explica el porqué tal como se habla de “hora peruana” (“modernizada hasta hace poco con la hora cabana en el gobierno de Toledo”), enrostrando la “impuntualidad genética” del peruano, se habla también de la holgazanería mexicana (estereotipada bajo el típico cuadro del cuate durmiendo al pie de un cactus y con un inmenso sombrero sobre la mitra), el “fatalismo hindú” (baste ver las películas de Raz Kapur, como joker o Madre india, en la que el público sale llorando a moco tendido) o “la brutalidad negra” (analícese a un Tarzán blanco “rey de la selva” que en una sola generación domina totalmente al milenario “pueblo de brutos” africanos en su natal floresta tropical) Ergo: los humanoides no son iguales a los humanos.

   Y es que “entre iguales no se hace esperar”; ahí rige la puntualidad estricta “digna de caballeros”, tal como se autopromociona Inglaterra (“hora inglesa”). Entiéndase que un Lord no podía hacer esperar a un Conde, como que tampoco-en la antigua Atenas-un Aristóteles no podía hacer esperar a un Demóstenes… mas si a sus esclavos carentes de ciudadanía.

   Algo de lo que precisamente fueron despojados los pueblos originarios del submundo “de color” sobre quienes incluso se dudaba que poseyeran alma (¡fuimos descalificados por “desalmados”). Por supuesto que en cuanto a jerarquías se refiere, por lo común el subordinado espera al superior. Cosa que se refleja crudamente en el cuartel, en donde toda parada castrense se caracteriza por el “plantón previo” de varias horas por parte de las tropas hasta la llegada del generalísimo de turno (“el recluta está de pie desde las 4.00a.m., el sargento desde las 5.00a.m. los oficiales subalternos desde las 6.00a.m., el mayor desde las 7.00a.m. el Comandante llega a las 8 y los coroneles a las 9 para rendir honores al Mariscal que se acaba de levantar a la 10…”).

   Sin embargo, debe entenderse que la sociedad no es un cuartel, por más que se le asemeje en ciertos aspectos hipocritónamente disimulados. No obstante en tanto persistan los cimientos culturales de la globocolonización, aquella “hora peruana” se mantendrá invariable por más que un presidentillo criollo pretenda abolirla “por decreto”.

   En un país donde el cholo se cree medio cholo, el medio cholo alucina con ser medio blanco y el medio blanco se asume blanco, hacer esperar al “prójimo” es una tara propia del complejo etnocultural asentado por siglos. ¡Cuán distantes están los usos de la moral incaica! en la que, como reconoce el propio cronista español Cieza de León, el inka “era el primero en la siembra, labrando él con su parentela los andenes sagrados del Qollqampata, inaugurando así el tiempo de la labranza en todo el reino”.

   Por último, un detalle importante e histórico, cuando se da la entrevista pactada entre Pizarro y Atahualpa (que el primero felonamente trastocaría en emboscada), el Inka, pese a su jerrarquía, llega puntualmente al compromiso. Y es que el tawantinsuyo, sociedad en la que predominó la meritocracia, los dirigentes o Qollanas no eran tal como estilaban los marqueses, duques, condes, y reyes en Europa. “los únicos entre inferiores”, sino “los primeros entre iguales”.

   Por ende, la puntualidad tenía que ser una expresión natural. Algo que recién se restaurará en nuestra patria cuando el Etnonacionalismo se torne poder político. Cuando retorne el INKARI.

“YEGUA DE TROYA”

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 12:17 pm on Jueves, mayo 10, 2007

Matices: César Hildebrandt.

La doctora Hildebrandt estudió gratis en San Marcos. Se lo merecía por su talento privilegiado. venía de un colegio particular, sin embargo.

Ahora, 60 años después, la doctora Hildebrandt propone que los que vengan de un colegio particular pierdan la gratuidad de la enseñanza universitaria estatal. ¿Por qué no hizo esa propuesta durante el gobierno de su jefe político, Alberto Fujimori?

Porque Fujimori la habría mandado callar de un sopapo… se lo propone entonces al APRA, que está en plan de felipe González, como si este fuera el vecindario de Francia y Alemania y no el de Bolivia y Ecuador. ¿es que la docotora Hildebrandt no sabe que hay colegios particulares muy discretos y cómodos en sus pensiones, colegios a los que acude gente modesta porque muchas veces los colegios nacionales no tienen cupoi o porque los parrioquiales sólo conciernen al vencindario que los rodea?

Claro que lo sabe. lo que pasa es que la doctora hildebrandt quiere ser la “yegua de troya”, la caja china de las trampas del chino. Si el APRA se atreve a hacer lo que Fujimori ni siquiera tocó, entonces tendremos, entre las clases D y E, la nostalgia rabiosa y con mocos por Fujimori, el jefazo de la doctora Hildebrandt.

los chicos de Perú 21, que privatezarían todo como si fuera su propia ropa interior, están de acuerdo, claro. ¡Una CEPRI para San Fernando, de una vez! gritan los neoliberales que sirvieron en varias cepris y hubies, servido en varias comandancias del “General Victorioso” (a) Hermoza Ríos.

Y hasta el ministro de Educación aprista tentado de subirse a todos los coches que estén de moda, duda para pronunciarse.

Una cosa es que las universidades estatales se libren de los “estudiantes crónicos” y otra es que el dinero siga siendo también en la educación superior la barrera infranqueable de la legítima ambición. Una cosa es que los dirigentes senderistas sean barridos por la democracia en acción de los propios estudiantes y otra es que cavemos más el abismo que separa a ricos y pobres.

¿Sabe la docotra Hildebrandt cuántos alumnos del Markham, el Roosvelt, el Peruano-británico, el newton, el Franco-Peruano, el Humboldt o el San Silvestre terminan ingresando a universidades estatales?.

Claro que lo sabe, sabe que son muy pocos, poquísimos. La inmensa mayoría de los estudiantes de los colegios ricos estudian luego en universidades de paga, que son salvajemente caras y esclusivas. Y los que estudian en universidades estatales viniendo de colegios privados caros lo hacen porque la educación superior privada no atiende áreas como la ingeniería agrícola o porque sus familias han caído en desgracia económica y no pueden pagar tarifas tan discriminatorias.

El presupuesto para la educación en el perú es el 3% del presupuesto total; uno de los más bajos de América Latina incluyendo en la comparación a Bolivia y a Ecuador. La doctora hildebrandt desea que ese presupuesto baje aún más y que los requerimientos de la universidad pública sean “CUBIERTOS POR SUS ALUMNOS”.