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BUSCANDO AL SOLDADO AGUAYO:

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 12:11 pm on Viernes, septiembre 29, 2006

MATICES: César Hildebrandt

      Ayer, a las 5 de la tarde, la hora en que dicen que se murió Sánchez Mejía, se entregó en la base militar estadounidense de Fuerte Irwin, situada en el desierto de Mojave (norte de los Angeles), el soldado Aguayo, médico norteamericano nacido en Guadalajara. Aguayo libró la peor de las batallas que un soldado puede librar: la que lo enfrenta a su conciencia. Luego de servir dos años en el frente de Iraq, Aguayo aprovechó un descanso y escapó, en el 2004, de una base norteamericana en Alemania.

   Días más tarde describió sus simples razones con toda precisión. -La guerra es inmoral. Cuando me enrolé, en el 2002, no lo sabía. Ahora lo sé y no quiero volver ni a Iraq ni a ninguna parte donde estemos matando gente -dijo Aguayo.

   Aguayo había servido como médico de combate en TIKRIT, una de las ciudades donde la brutalidad del ejército de Bush hacia la población civil ha sido más notoria. Tras una larga batalla legal que tenía que perder, el médico-soldado se entregó ayer a las autoridades militares, durante estos dos últimos años trató, por todos los medios, de que se le declarase objetor de conciencia.

   Apenas ha conseguido el título de desertor, y con ello le espera un Concejo de Guerra, Mientras tanto, quedará bajo arresto en Fort Sill, Oklahoma, o, para cerrar el círculo, en Schweinfurt, Alemania, la base de donde escapó en el 2004. -Prefiero la corte marcial y la prisión. Es algo con lo que puedo vivir el resto de mi vida. Con lo que no podría vivir sería con regresar a Iraq – dijo Aguayo horas antes de entregarse.

   A la misma hora en la que Aguayo decía que no era miedo sino asco moral lo que lo impulsaba, que no se sentía un cobarde ni un desertor sino un hombre consciente de su papel en el mundo, a esa misma hora el presidente George Bush señalaba que se iba a oponer a la publicación de la versión completa del trabajo hecho por sus agencias de inteligencia en torno a Iraq.

   Como ustedes saben, en este trabajo la CIA y agencias afines aseguran que la invasión de Iraq no ha disminuido sino ha aumentado los riesgos con que el terrorismo desafía a los Estados Unidos, ha hecho más extenso el odio hacia la política exterior de la Casa Blanca y ha facilitado el trabajo de reclutamiento de las organizaciones islamistas más extremas.

   El informe ha caído como una bomba de trepidaciones electorales en el campo de los republicanos. Bush no sólo le mintió al mundo, como cualquier tramposo de baja ralea, sobre las fantasmales armas de destrucción masivas de Saddam Hussein.

   Ahora se sabe que Bush ni siquiera acertó, desde un punto de vista estratégico, destrozando el país que le había sido fiel en su guerra de bajo perfil en contra de Irán. La Mesopotamia pisoteada por los marines que escuchan a Marilyn Manson mientras perforan intestinos desde sus blindados fue objeto de las iras estúpidas de Bush en medio de una farsa montada por la máquina militar de la que es rehén. Y ahora resulta que esa barbarie ni siquiera ha sido útil. Ahora resulta que lo de Iraq es, en suma, uno de los homenajes más sombríos que el crimen ha merecido por parte de un jefe de estado.

   Bush es hoy, indiscutiblemente, un criminal de guerra, ha matado multitudes desarmando a un país que no tenía las armas que el servil Colin Powel le atribuyó por encargo. Ha matado a miles de sus propios compatriotas en una guerra que sólo él, Blair y el Maki Navaja de los Azores, Jorge María Aznar, aplaudieron y, encima, debe tolerar el resurgimiento de la resistencia talibana en Afganistán, un país en el que la OTAN le da una mano moral y aérea -porque eso sí: las operaciones de riesgo, las terrestres las realiza el ejército títere de Kabul.

   Y todo por el Petróleo y Halliburton, por Chenney y la Chevron. Grandes palabras como coartadas. Grandes crímenes considerados gestas de libertad. Un hampa internacional que secuestra el término libertad, contamina la democracia, despoja el derecho internacional de todo sentido y trata de destruir la reputación de un país que hace 60 años fue considerado  el más admirable ejemplo de una democracia regida por las más altas normas. El país de Pound y Edison, de Poe y F.D. Roosvelt, de Jefferson y Salinger.

¡ABAJO LA UNESCO!

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 10:20 am on Martes, septiembre 12, 2006

                                                                  Matices: Cesar Hildebrandt.

   Me encanta el sentido de ahorro del doctor Alan García: es un homenaje al surrealismo, una quitada de sombrero a la imagen de Breton y un saludito a la cola del perro andaluz. Ahora se ha dado por cerrar embajadas y eso después de haber disuelto de un plumazo, las agregadurías culturales que le dijeron que no servían, osea casi todas según el saber de Joselo García Belaunde, el amigable gasparín de Torre Tagle.

   Que no tengamos embajadas en Ucrania, Serbia o Hungría ya resulta discutible si tenemos en cuenta que el ahorro es absolutamente simbólico. Pero que el doctor García haya decidido ayer dejarnos sin embajada en la Unesco, con sede en Bruselas, es una cornada de bisonte americano a la memoria de Luis Alberto Sánchez. Bueno no sólo a la memoria de Sánchez. A la memoria del APRA culta que Sánchez representaba y que el doctor García se empeña en ofender con sus citas tergiversadas y sus autores traspapelados.

   La Unesco es, como se sabe, el organismo de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura. Reagan odiaba la Unesco desde su carreta de vaquero rumbo a Misuri y su infinita incultura de escupidor de tabaco. La odió tanto que la desconoció y se salió de ella cuando la organización cuestionó, con todo derecho, el orden informativo internacional, que es el orden de los ricos para engatusar a los pobres y el orden de los abusivos para dormecer a los abusados.

   Bueno, veinticinco años después del comienzo de Reagan, el descendiente de Haya de la Torre-un hombre que se escribió con Albert Einstein y Bertrand Russell y que podía leer en Alemán a Hegel-decide abolir nuestra representación ante el mayor foro cultural del mundo. ¿Cuánto es el ahorro? Algo así como doscientos mil dólares al año. ¿Soluciona esa cifra algún problema significativo? Ninguno. ¿Es ridícula? Sí, lo es.

   ¿Y entonces, por qué García hace algo así?

   Primero, porque, el neurológicamente aproblemado canciller debe haberle dicho que de esa legación no sacamos nada y que la Unesco no sirve para mucho, que eso es lo que piensan Bush y su pandilla de cuatreros globales.

   Segundo, porque, hace rato que el doctor García tiene con la cultura la relación que con ella tiene la derecha, o sea ninguna.

   Tercero, porque, en el fondo, García debe sentirse liberado de las obligaciones que Sánchez le hacía recordar durante su primer gobierno. Al final de cuentas,ese viejo contaba a la hora de afinar ciertas decisiones: ahora la consulta es con Giampietri cuando está a tiro de cañón.

   Cuarto, porque, hoy el APRA es a la cultura lo que los cocodrilos a los ángeles, como decía el buen Nicanor Parra.

   Esta vulgaridad que es hoy el APRA, esta traición beduina a la tradición que emparentó al partido de Haya con parte de la inteligencia provinciana, esta máquina de ganar elecciones, esta alianza de intereses en el estilo Partido del Congreso de la India, tenía que terminar cerrando la embaja del Perú en la Unesco.

   Porque la cultura es intangible, no se inaugura, no da votos, no es buena para los noticieros, se desaconceja en época electoral-es decir, siempre-, no impresiona si no que aburre, no recluta a la bullanga de los arenales, no la entienden los que dicen “habíanos”, exige mucho más de lo que da, extenua la sesera que debe estar fresca para pensar en el día a día, ya no prestigia en estos tiempos de gentita audiovisual y generación triple X. No sirve, en suma, para las tribunas de las barras bravas que aplauden el chiche de la austeridad y que no saben qué diablos es la Unesco.

   Pero yo siempre entendí que un líder no es quien sigue a las masas sino quien se hace seguir por ellas. Claro que para eso hay que tener mochila, cuaderno de bitácora y horizonte propios, no los que te preste la derecha.

   Hoy el APRA es Verónica Zavala comiendo una hamburguea mientras habla con Emilio Rodríguez Larraín de todo lo bueno que se viene.

FIESTA PATRONAL A LA VENERADA MAMACHA ASUNTA DE CANGALLO

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 5:55 pm on Viernes, septiembre 1, 2006

Día central de la fiesta patronal de la Vírgen de la Asunción, patrona de la provincia de Cangallo, Hacemos recordar a todos los Cangallinos, participar en estas solemenes festividades, en honor a nuestra Mamacha Asunta, se realizará el Día Sábado 2 de Setiembre, en el local de siempre, Mangomarca, S.J. de Lurigancho, Lima. Con misa solemne, waqrapukos, kaspichakis, toros, banda de músicos, cohetería, desde Cangallo. Compartamos un encuentro fraternal de hermanos. Cortesía de la Asociación Centro Unión de Cangallo.

POLÍTICOS DESPRESTIGIADOS:

Filed under: General — Luis Angel Ayala Huamaní at 5:48 pm on Viernes, septiembre 1, 2006

Matices: César Hildebrandt.
Por qué la política peruana está tan desprestigiada entre los jóvenes? Ensayo algunas respuestas: Porque la mayor parte de los políticos profesionales no cumplen sus promesas pero sí cumplen, de modo implacable, lo que jamás prometieron. Porque esa gente quiere hacernos creer que se desvive por los pobres cuando, en realidad, aspira a ser rica, aupada en el poder gracias a los pobres diablos que pudo engatusar. Porque en el Congreso el promedio de coeficiente de inteligencia podría aparecer en el libro guinness, para orgullo de los orangutanes y del loro gris de Oceanía. Porque en los partidos políticos, que viven dizque de la democracia,, no hay democracia interna y la voz del amo suena más alta cuando de hacer las listas electorales se trata.

Porque ningún partido político declara quién lo banca, qué intereses representa, cuánto chinchín puso el hombre del oro, la corporación de los humos, el Banco del Espíritu Santo.

Porque la mayor parte de nuestros políticos ha dedicado su vida a trepar, entre intrigas y traiciones, EN EL PALO ENSEBADO DE SUS PARTIDOS, y hace años que no lee; lo que demuestra a cada momento, a la hora de confundir autores, caso García metiéndose con Rubén Darío o llamando Cesar Rodríguez al célebre César Atahualpa Rodríguez-, citar mal-caso Villanueva cuando masacraba a Antonio Machado-, o mantener la más absoluta virginal neuronal-caso señorita Luciana León,que- o sea-está esperando un chorro de células madre para activar el frontis del cerebro.

He citado tres casos vinculados al Apra, pqero eso no significa que la incultura sea monopolio de la calle Ugarte. En la izquierda nacionalista hay brutos de estatua, homenajes a Platero, imitadores espúreos de Rocinante a la hora del relincho con curul. Y no se diga nada de la derecha, donde desde hace años la palabra cultura produce náuseas y mareos, los libros están prohibidos-exepto aquel de bradbury donde las bibliotecas se quemaban- y una exposición de los impresionistas fundadores puede ser confundida con un congreso sobre nuevas rotativas. La derecha no cesa, además, en su producción de ágrafos que escriben y afásicos que se creen Demóstenes: allí estánen un diario amigo, un jovencito apellidado Garrido, a quien conocí cuando era un cachorro inofensivo y que hoy es el lay fun del empresariado hereditario, alguien que cree que el socialismo es envidia y que el derecho de abisar de los trabajadores y vender laboratorios con trampa es parte de la monarquía absoluta que los pirañitas de los 4×4, o sea él y sus amigos, perpetuarán en el Perú como los borbones perpetuaron su bobería en la península.

Para abreviar, para muchos efectos política y traición son sinónimos, política y cinismo suelen ser hermanones, política y latrocinio van cogidos de la manita. Política e ingnorancia se revuelcan en los hoteles suburbanos. ¿Qué no es cierto del todo? Nada es cierto del todo, pero lo que pasa es que en este país las exepciones permanecen calladas y lo que prima es la grita del promedio. Y hace bastantes años que la inteligencia no se interesa por la política , como en los tiempos de Porras o de Víctor Andrés Belaunde, para no hablar de Mariátegui.

¡Qué tiempos aquellos! ¡Qué debates cuando las dictaduras no los interrumpían! Tuve un tío brillante y bueno- Américo Pérez Treviño,- expulsado junto a sus compañeros apristas de la constituyente de 1932 y exiliado hasta su precoz muerte en Venezuela, que se perfilaba como toda una figura política. Pero él venía de la inquietud literaria y fue a la política porque en ella estaban Luis Alberto Sánchez, Antenor Orrego a Alcides Spelucín, para citar sólo a tres luminarias de la intelectualidad aprista.

¿Quién puede sentir nostalgia por un país que no conoció personalmente en los libros? Por eso es un crimen de leso pueblo no haber leído historia del Perú. Y allí están los analfabetos funcionales haciendo de las suyas. Fernando Andrade, por ejemplo lanzando su candidatura a la reelección después de que se hizo público que su hermano Gustavito extorsionaba a buscadores de licencia con complicidad del municipio. ¿Volverán los miraflorinos a apoyarlo? ¿Lo harán después de enterarse de que el denunciante que grabó esas vergüenzas ha sido enjuiciado por el municipio del señor Andrade bajo la aprentemente equitativa acusación de corruptor?, ¿Aceptarán ese mensaje intimidatorio que da este auténtico mafioso de la política vecinal?

Y allí está el señor Jorge del Castillo, otra vez perdiendo las finezas que a ratos se impone y llamando majaderos y comunistas sin reciclar a los que no piensan como él en el caso de Chile. Bien basto el señor del Castillo.¡Pero si fueron los comunistas los que precisamente inventaron eso del internacionalismo proletario, la supresión de las fronteras, la erradicación de las identidades nacionales y la dictadura global de una clase! O sea, lo mismo que el liberalismo global pero al revés.

Y cuando del Castillo llama a Carlos Ferrero, hombre de sucesivas lealtades, está en lo correcto. Pero olvida que el ilustre fundador de su partido hizo lo mismo sin cambiar de camiseta: marxista, revoluxcionario, centrista, derechista, ultraderechista (con Julio de la Piedra), otra vez centrista y más tarde ambiguo en su silencio de hombre para la muerte y más tarde santificado en la superchería acrítica de quienes lo veneran porque terminarán siempre imitando su práctica de camaleón inmóvil.

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