1824: BATALLA DE AYACUCHO, EL HEROE DE LA JORNADA EL CABALLO DE LOS MOROCHUCOS:

                                                      Apuntes para una Reflexión: Luis Ayala Huamaní.

   La campaña final de la independencia culminó con la famosa batalla de Ayacucho, librada en la pampa de la Quinua, 9 de diciembre de 1824. Esta camapaña comenzó cuando en abril, un puñado de valientes patriotas subió a la sierra a enfrentar al virrey La Serna, quien había entregado Lima, capital y otras ciudades de la costa al Ejército Libertador, estableciendo su última capital en la ciudad de los Inkas, Qosqo.

   ¡Paradojas del Perú! la tropa del ese ejército realista eran indios y sus oficiales mestizos y criollos peruanos. Entre los realistas, los verdaderamente pininsulares eran un puñado de altos oficiales que habían peleado solos, sin recibir ayuda alguna de España.

   Para la Campaña de Ayacucho, había llegado el general venezolano, don Simón Bolívar (perteneciente a la sociedad secreta masónica francés), al mando de la expedición libertadora del norte. Bolívar luego de la batalla de Junín regresó a Lima a reasumir el gobierno, dejando al frente del Ejército Patriota al general Antonio José de Sucre, la mitad de los cuales venía de la gran Colombia, la otra mitad por chilenos y argentinos, el tercio peruano integrado por una tropa de cholos norteños y zambos costeños, los oficiales eran mestizos  y criollos peruanos.

   Este Ejército Patriota obtuvo una reñida victoria en las pampas de Junín, 6 de agosto de 1824, en una batalla que inició a las cinco de la tarde y se peleó mientras caían las tinieblas, pelearon a la antigua, la lucha fue con arma blanca. El general Canterac que comandaba a los realistas, al consumarse su derrota huyó a marcha forzada para salvar su ejército y reunirse con el virrey La Serna.

   Ambos ejércitos se encontraron en Andahuaylas y comenzaron a seguir a hostilizarse, a lo largo del río Pampas, fueron chocando con regularidad. Avanzaban y retrocedían, realizando movimientos tácticos. Ambos bandos contaban con guerrilleros a su favor. Las milicias eran civiles militares, reclutados entre indígenas y mestizos del interior del Perú, sobre todo Junín y Ayacucho.

   Después de obtener una reconfortante victoria en la escaramuza de Matará, el virrey La Serna estaba listo para la Quinua, el ejército realista contaba entre sus filas a los guerrilleros realistas de Iquicha (huantinos, de allí que, hasta ahora no se llevan con los huamanguinos, porque huantino significa que todo hacen al revés)  el líder iquichano iba a mantener la bandera del rey durante varios años por delante, se llamaba José Antonio Navala Huachaca y fue un guerrilero indígena muy recio que combatió contra la naciente República.

  En el ejército Patriota, la caballería de los valientes guerrilleros patriotas los Morochucos del legendario Basilio Auki Waytalla, a la muerte de él, luego de la masacre y genocidio del pueblo de Cangallo, se reorganizaron y se plegaron perseverantes en la lucha por la liberación del yugo español.

   El 9 de diciembre, al amanecer del nuevo día de gloria, ambos ejércitos entraron en combate en la pampa de la Quninua, en condición aparentemente favorable para las tropas realistas porque ocupaban la cima del cerro y luchaban de arriba abajo. La primera división realista comandada por Valdez, cargó con fuerza inusitada sobre La Mar, los realistas juzgaron que los peruanos eran el punto más débil de los patriotas y trataron de quebrar la línea cargando con todo. Pero La Mar resistió y se trabaron en duro combate. La lucha fue cruenta hubo mil quinientos muertos en menos de dos horas, la batalla de Ayacucho fue breve y encarnizada.

   Los bravos Morochucos pelearon en el bando patriota, dueños de pequeños caballos de pequeña alzada, muy diestros para subir cerros. Así pudieron alcanzar las partes altas a punta de warakas y cocobolos, contribuyendo a desbaratar a la Serna. La Serna que dió dura pelea fue herido y hecho prisionero, las fuerzas de caballería patriotas que realizaron tal hazaña eran los bravos Morochucos, conducidos por el general Córdoba de nacionalidad colombiana, ascendido en el mismo campo de batalla.

   Al ser preso el virrey La Serna, los realistas comprendieron que su posición era insostenible y solicitaron la rendición, luego firmaron la capitulación que significó el fin del gobierno español en América del Sur.

   ¡Paradojas del Perú! A Atawallpa lo capturaron luego que la caballería española espantara a su gente y al último virrey lo atrapó la caballería Patriota en una lucha donde un gran papel le cupo a los valientes Morochucos de Cangallo.

   El protagonista del día fue el caballo serrano de patas cortas y gran potencia para remontar las alturas. Como en Ayacucho hubo numerosos soldados peruanos en ambos bandos, el verdadero héroe de la jornada fue el caballo mestizo traído por los invasores, 300 años después adaptados genéticamente a las altitudes y quebradas de los Andes. El caballo estuvo presente al inicio y final de la invasión. ¡¡¡ GLORIA ETERNA AL LEGENDARIO BASILIO AUKI WAYTALLA Y A SUS BRAVOS MOROCHUCOS DE CANGALLO !!!

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